El Independiente

El PSOE se siente “engañado” por el Gobierno y Guerra ataca a Sánchez

Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, en la Moncloa.

Pedro Sánchez salió el lunes por la tarde de su reunión con Mariano Rajoy en la Moncloa anunciando que pediría responsabilidades políticas por lo sucedido el domingo en Cataluña. No se refería sólo a las cargas policiales contra la población que quería votar, sino también a las votaciones en sí. El PSOE se siente engañado por un Gobierno que le aseguró que no habría nada parecido a un referéndum el 1 de octubre. “Todo ha sido un desastre. ¿Dónde estaba el CNI?”, se preguntan los dirigentes socialistas.

“El Gobierno nos quiso hacer ver que no iba a haber ningún tipo de consulta porque materialmente era imposible y lo que pudimos ver  es que había urnas, había colegios funcionando… En definitiva, en la mayor parte de Cataluña la gente pudo dirigirse a colegios electorales y en otros lugares se vivieron situaciones de violencia puntuales, pero esa imagen es la que ha servido para que el independentismo pueda proyectar la imagen de España como un estado carente de derechos y de democracia, cuando no es así. Ese coste para la imagen de todos los españoles y de España es consecuencia de la imprevisión, la improvisación y de lo mal que lo ha hecho el PP”.

Las palabras del secretario de Organización del PSOE este martes en una entrevista mantienen el guión de todos los dirigentes socialistas, que reprochan la falta de eficacia de los servicios de inteligencia bajo el mando de Soraya Sáenz de Santamaría y las consecuencias de esa imprevisión: un independentismo con relato, con cobertura internacional, más fuerte y más envalentonado que nunca. En la misma línea se han expresado desde el lunes Patxi López y Margarita Robles. Por estos motivos, y a pesar de mantener su apoyo al estado de derecho, el PSOE ha decidido hacer política y hacer oposición; es decir, pedir responsabilidades políticas a la que consideran responsable del operativo: la vicepresidenta del Gobierno.

Esta decisión vuelve a tensar al PSOE internamente. Federaciones como la andaluza reclaman que el partido se mantenga en el bloque constitucionalista con PP y Ciudadanos. Alcaldes, dirigentes provinciales y hasta barones autonómicos no entienden que el PSOE vote contra el Gobierno en una reprobación a Sáenz de Santamaría que necesitaría el apoyo de grupos independentistas como ERC y PdeCat para salir adelante.

El ex vicepresidente socialista Alfonso Guerra es uno de los que ha mostrado su rechazo a esta decisión del partido: “¿Cómo se puede reprobar a Soraya Sáenz de Santamaría y no a los golpistas?”, se ha preguntado, a la vez que ha descartado cualquier tipo de diálogo con los secesionistas: “¿Alguien se imaginaba al Gobierno sentándose con Tejero?”, ha planteado en una entrevista en Onda Cero.

El histórico dirigente socialista ha defendido este miércoles enviar al Ejército en Cataluña en caso de que la policía no fuera capaz de controlar la situación generada por un “movimiento prefascista” independentista que está intentando dar “un golpe de Estado”.

Guerra aboga por enviar el Ejército a Cataluña y recentralizar competencias

Guerra ha saludado el mensaje que dirigió anoche el Rey a los españoles porque puso “el acento donde hay que ponerlo, en los golpistas”, con los que cree que no se puede negociar. “Cada vez que se ha hecho una concesión a los nacionalistas no ha servido para aplacar sus ambiciones nacionales”, ha aseverado, antes de mostrar sus dudas sobre la necesidad de reformar la Constitución para ofrecer un nuevo encaje de Cataluña en España. En su opinión, el modelo de Estado descentralizado no ha funcionado en Cataluña, por lo que, si se reforma el modelo territorial quizás habría que hacerlo en el sentido de recuperar competencias para la Administración central.

El veterano socialista ha admitido estar “muy preocupado” ante este “intento de golpe de Estado” a la democracia. Le extraña no percibir en la sociedad española una reacción de mayor preocupación “ante un acontecimiento tan grave”, a diferencia de lo que ocurrió en el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, “cuando toda la sociedad se movilizó”.

Este silencio en la ciudadanía española Guerra lo interpreta como un síntoma de estar viviendo “bajo el síndrome de la dictadura”. Sin embargo, él reivindica que el Estado de Derecho debe utilizar los instrumentos democráticos que le otorga la Constitución y las leyes. En ese sentido, acusa de indecisión al Ejecutivo de Rajoy, que, pese a lo complicado de la situación, no puede dejar “pudrir” las cosas.

Hitler también sacaba a la calle a millones de ciudadanos”, advierte

“Aquí todo el mundo se rasga las vestiduras porque se creen que están en una dictadura y no tienen el derecho”, pero el Estado tiene “la obligación” de defender la democracia con los instrumentos” legales de los que dispone, insiste Guerra, que ha reiterado su apuesta de aplicar el artículo 155 de la Constitución en Cataluña, que permite al Gobierno adoptar las medidas necesarias para forzar a las autoridades catalanas a cumplir con la legalidad.

 

Guerra ha recordado que Hitler también convocaba en la Alemania nazi a millones de ciudadanos, pero cuando terminó la Segunda Guerra Mundial “nadie había pertenecido al partido nazi”. “Pues aquí tenemos que hacer lo mismo, educar a la gente, cambiar lo que están haciendo y dentro de poco, si se hace con inteligencia, dirán: ‘yo, ¿nacionalista?, no lo fui nunca'”, ha vaticinado.

Bloques en las votaciones

El rechazo a votar en el mismo sentido que los “sediciosos” hizo que cuatro diputados socialistas afines a Susana Díaz rompieran la disciplina de voto el 19 de septiembre en el Congreso. Posteriormente, el PSOE-A desobedeció la orden de Ferraz de rechazar las mociones de Ciudadanos de apoyo al Gobierno y votó a favor en el Parlamento andaluz. Pedro Sánchez había decretado votar contra la declaración de respaldo a las medidas tomadas por el Gobierno para evitar el referéndum en Cataluña. Cuatro diputados se abstuvieron y tres de ellos luego aseguraron que se trató de un “error”. La cuarta, la ex portavoz parlamentaria Soraya Rodríguez, admitió que no podía votar en el mismo sentido que los partidos que estaban incumpliendo la ley en Cataluña. Este mismo martes, un consejero del Gobierno de Susana Díaz, Antonio Ramírez de Arellano, responsable de Economía y Conocimiento, ya ha expresado en la red social Twitter su desacuerdo con la reprobación a la vicepresidenta.

Esa discepancia y tensión interna se ha extendido al PSC, especialmente tras el discurso del Rey. El PSOE no ha criticado las palabras del Felipe VI, a pesar de que para muchos socialistas catalanes han sido decepcionantes por no apelar al diálogo.

Concejales, portavoces y hasta alcaldes socialistas de Cataluña, que están sufriendo el acoso de los independentistas, han reclamado a Pedro Sánchez una postura más contundente en la crisis catalana.

En esta escalada interna de tensión, Susana Díaz no ha desaprovechado la ocasión para mostrar su firme apoyo al Gobierno y a las medidas emprendidas para frenar el referéndum. La presidenta andaluza ha insinuado en alguna ocasión la conveniencia de aplicar el artículo 155 de la Constitución.

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