Los Mossos d'Esquadra bloquean la entrada al parque de la Ciutadella, por donde se accede al Parlament.

Los Mossos d'Esquadra bloquean la entrada al parque de la Ciutadella, por donde se accede al Parlament. EUROPA PRESS

Política

SOS de Mossos a Interior: “Estamos secuestrados”

Agentes de la Policía de la Generalitat de Cataluña no independentistas urgen a Zoido a habilitar la 'pasarela' profesional para poder integrarse en la Policía Nacional o la Guardia Civil. "Necesitamos salir de aquí porque estamos señalados", comentan

“Necesitamos de urgencia que se active la ‘pasarela’ para seguir defendiendo la Constitución española. Estamos señalados en nuestro cuerpo y necesitamos su ayuda”. Desde hace semanas, Mossos d’Esquadra están dirigiendo mensajes como éste a los sindicatos con representación en la Policía Nacional y a las organizaciones profesionales de la Guardia Civil para que presionen al Ministerio del Interior y se articule su pase a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. El proceso independentista ha fracturado a este cuerpo, investigado por su inacción el 1-O en medio del sentimiento de “vergüenza” que sufren muchos funcionarios por la actuación de aquel día.

Desde hace días, están lanzando un SOS. “Necesitamos una salida urgente porque estamos secuestrados dentro del cuerpo de Mossos. Que nos envíen a donde sea, que nos den destino como si perteneciéramos a la última promoción salida de la Escuela de Ávila… Que ellos pongan las condiciones, que nos abran una puerta y la cogeremos”, comenta desesperado a El Independiente un agente adscrito a la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Policía de la Generalitat destinado en Tarragona, que asegura sentirse “avergonzado” por el comportamiento del cuerpo el día de la consulta ilegal: “Fue un montaje, un paripé”.

Como estos funcionarios, que acceden a hablar con este diario a cambio de no revelar su identidad por temor a eventuales represalias, decenas de agentes más estarían dispuestos a guardar ya su uniforme de Mosso para vestir el de la Policía Nacional o de la Guardia Civil. “Ya tienes el sentimiento de que no perteneces a este cuerpo. Muchos estamos dispuestos a perder dinero para ganar en salud y estabilidad. Te afecta al sueño, a la familia, hay discusiones…”, señala.

Decenas de mossos, “avergonzados” por la actuación del cuerpo 1-O, piden que se habilite la ‘pasarela’ que prevé la ley para pasarse a la Policía o la Guardia Civil

“Si tienes una orden de Fiscalía y los jefes no promueven que se haga algo, ¿qué esperas? ¿Que dos compañeros lleguen a un colegio con 300 personas y se partan la cara? Quisieron vender que la Guardia Civil y la Policía Nacional eran los malos y nosotros los buenos, como si Cataluña fuera un estado oprimido”, añade un sargento de los Mossos d’Esquadra hijo de un policía nacional destinado en el País Vasco en los años de plomo. “Sientes una impotencia tremenda cuando ves que Forcadell [Carme, presidenta del Parlamento de Cataluña] recibe al señor Otegi y que Rufián se hace fotografías alegremente con personas condenadas por pertenencia a banda armada…”, declara.

Lo que éste y muchos integrantes de la Policía Autonómica catalana reclaman es que el Ministerio del Interior habilite a la mayor brevedad la ‘pasarela’ profesional que permita la integración de mossos en sus cuerpos policiales. Se trata de una posibilidad prevista en la Ley de Régimen de Personal de la Policía Nacional, aprobada el 28 de julio de 2015 cuando al frente del departamento se encontraba Jorge Fernández Díaz.

En concreto, su disposición adicional cuarta dice textualmente: “Los funcionarios de carrera de los cuerpos de policía de las comunidades autónomas podrán ingresar en la Policía Nacional, en la escala y categoría equivalente a la que ostenten en su cuerpo de procedencia, en los términos y conforme a las condiciones que reglamentariamente, y con participación de las organizaciones sindicales representativas, se determinen, siempre que cumplan los requisitos generales exigidos en el artículo 26 y posean la titulación requerida para el acceso a cada escala”.

Agentes creen que, con esa alternativa laboral garantizada, muchos funcionarios se atreverían a denunciar lo que sucedió el día del referéndum ilegal

Esta posibilidad también se contempla en la Ley de Personal de la Guardia Civil, si bien más de dos años después tampoco se ha desarrollado mediante el correspondiente reglamento. Sea como fuere, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ya instó al ministro Juan Ignacio Zoido en una reunión celebrada días después del 1-O a impulsar con urgencia esa pasarela profesional para darle una salida a los mossos que se encuentran en una situación incómoda por no alinearse con el independentismo.

“Hay dos razones que justifican que se active la ‘pasarela’. Por un lado, los que hemos sentido vergüenza e intuimos hacia donde continuará esto no nos vemos con fuerza para seguir vistiendo este uniforme. Pero también porque le daría tranquilidad a los compañeros a la hora de denunciar y de hablar abiertamente de lo que pasó el 20 de septiembre y el 1-O. En caso de que les apretaran desde Asuntos Internos o sus mandos, al menos tendrían la seguridad de que disponen de una salida laboral”, expone el agente.

En este sentido, el funcionario ve difícil que mossos se muestren dispuestos a denunciar los hechos que vivieron si no hay una seguridad de que podrán seguir ejerciendo la seguridad en otro cuerpo. “Sin una posibilidad para salir nadie se va a jugar el pan de sus hijos ni el puesto laboral. Los mandos saben cómo piensa cada uno y hay mil maneras de expedientar a una persona y echarla a la calle. O destinarla de forma forzosa a 200 kilómetros de tu casa…”, advierte.

La Policía Nacional y la Guardia Civil tienen actualmente 1.800 plazas sin cubrir en Cataluña por las restricciones aplicadas durante la crisis

Este mosso con más de 10 años de servicio en el cuerpo está convencido de que, por la actividad que está constatando en foros y grupos de whatsaap en las dos últimas semanas, serían “centenares” los que estarían dispuestos a abandonar la Policía de la Generalitat para enrolarse en la Policía Nacional o la Guardia Civil. En su opinión, esos “centenares” se convertirían en “miles” si las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado alcanzasen la equiparación salarial con los Mossos d’Esquadra. “También hay muchos compañeros que me dicen que, hasta que no se conozcan las condiciones y esté abierta esa puerta, no presentarán sus datos. Y yo les contesto que, si no llamamos, no van abrírnosla”.

Cataluña contaba a finales del pasado mes de abril -último dato facilitado por Interior en respuesta a una pregunta parlamentaria del PSOE en el Congreso de los Diputados- con 3.164 guardias civiles y 2.929 policías nacionales, lo que totaliza 6.093 agentes (equivalente al 35,8% de la plantilla de los Mossos d’Esquadra, integrada por casi 17.000 funcionarios). De acuerdo con los citados datos oficiales, la Policía Nacional tiene en esta comunidad 1.008 plazas sin cubrir -diferencia entre puestos catalogados y efectivos disponibles- y la Guardia Civil otras 790, lo que suma 1.798 vacantes. De esta cantidad, 1.043 corresponden a la provincia de Barcelona.

Según reconoció el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, en una reunión con representante de los sindicatos de la Policía y de las organizaciones profesionales de la Guardia Civil, Interior estudia la posibilidad de incrementar de forma permanente su plantilla en esta comunidad. La movilización de agentes se incentivaría mediante el pago de un complemento de territorialidad similar al que se abona en el País Vasco.

“Politización” del Cuerpo

“Un policía tiene que hacer la labor para la que ha jurado acatamiento, igual que un médico no se puede negar a hacerle a alguien una trasfusión por ideales religiosos. Los que pensamos así nos hemos sentido avergonzados y hemos sentido impotencia por todo lo que ha sucedido. Ha habido una gran falta de profesionalidad por parte de agentes y, sobre todo, de mandos por la politización que hay en el Cuerpo”, expone otro mosso que presta servicio también en Tarragona y en la Unidad de Seguridad Ciudadana.

Éste, que reclama sanciones para los compañeros que “han actuado mal”, recuerda cómo ya desde hace al menos dos años recibían indicaciones por parte de algunos mandos para no levantar atestados ante actuaciones pro-independentistas.

“En algún briefing ya se nos decía que no se nos ocurriera instruir diligencias sobre temas de soberanismo que pudiésemos observar: una bandera española que no estaba izada en un edificio oficial, la pegada de carteles que conllevaba sanción administrativa… que no se nos ocurriera instruir por nosotros mismos estas diligencias, que directamente se lo comunicásemos a ellos y ellos lo trasladarían arriba para que se instruyese por otra vía. Algunos saltamos en ese momento para recordarles que éramos profesionales y que conocíamos el Código Penal, la Ley de Enjuiciamiento Criminal y que podíamos informar al juez. A partir de esos comentarios se empezó a tener marcada a la gente y a caerles expedientes”, recuerda.

La “zona cero” del independentismo

Destinada en Girona -“la zona cero” del independentismo, recuerda al periodista- desde hace diez años, Inmaculada entiende que Interior tiene que buscar una solución para los mossos que “se sienten incómodos” por la situación generada en Cataluña. “Mis jefes van a seguir siendo independentistas y te pueden hacer la vida imposible”, asegura esta agente, que denuncia estar viviendo un calvario desde que el pasado mes de enero su madre escribió desde su ordenador un insulto dirigido a Carles Puigdemont: ‘Desgraciado de mierda y capullo’. Primero fue suspendida de empleo y sueldo y luego trasladada forzosamente “a 140 kilómetros” de su casa.

“Yo ya no voy a volver a ser mossa. Yo no voy a volver. Me da igual ir a recoger naranjas al campo de Valencia o irme al Mercadona. Yo sé que no puedo volver al cuerpo”, asegura esta hija de madrileña y de padre murciano que denuncia también adoctrinamiento en la escuela. “Tuve que sacar a mi hijo de un colegio de Cornellá del Terri después de que un día de puertas abiertas acudiera al centro y me encontrara una foto del Rey de España con unas orejas de burro y al ministro Wert disfrazado de camaleón. También le decían a mi hijo que no aprendiera el castellano, que ya lo haría de mayor. ¿Por qué me tengo que esconder? Yo soy española y voy con mi sentimiento a toda honra, igual que una inspectora tiene colgada la estelada en su despacho”, defiende.

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