Corea del Norte es ya un Estado nuclear. Así lo ha anunciado su líder, Kim Jong-un, tras el lanzamiento del último misil balístico intercontinental el 28 de noviembre, y se lo transmitió al país la popular presentadora Ri Chun-hee. La embajadora de EEUU ante la ONU, Nikki Haley, pidió endurecer las sanciones y advirtió: “Corea del Norte ha acercado al mundo a la guerra… Si ocurre, el régimen quedará destruido”.

«El gran éxito del ensayo del Hwasong-15 (por el planeta Marte) es una victoria que no tiene precio, ganada por el gran pueblo heroico», aseguró la portavoz del régimen, que suele hacer estos anuncios enfundada en un vestido tradicional de color rosa. Después de una pausa de más de dos meses, Corea del Norte ha lanzado esta semana el Hwasong-15, un misil balístico intercontinental que podría alcanzar cualquier ciudad de EEUU, incluso en el este del país. Kim añadió que su país será una potencia nuclear “responsable”.

De acuerdo con la versión oficial de la agencia norcoreana KCNA, el Hwasong-15 tiene una ojiva pesada de gran tamaño y alcanzó una altitud de 4.475 km antes de caer a 950 km del lugar de lanzamiento. Estuvo en el aire 53 minutos. En una trayectoria normal llegaría a los 13.000 km. Es su arma más sofisticada hasta el momento. Desde julio es la tercera prueba de ICBM y el vigésimo ensayo con misiles del año. Kim Jong-un sobrepasa con creces a sus antecesores en el desarrollo de la tecnología nuclear. Este último lanzamiento prueba que su carrera está mucho más avanzada de lo que se especulaba.

Kim Jong-un está empeñado en que Corea del Norte no sea considerado un Estado paria. Aseguró que Pyongyang sería “una potencia nuclear responsable que no supone amenaza alguna a ningún país o región”. Según Isabel Hilton, editora de China Dialogue, «desde la perspectiva norcoreana ser una potencia nuclear es una garantía para evitar cualquier cambio de régimen. Pyongyang tiene pocos amigos y no confía en que China les dé garantías de seguridad. Lo que no significa que usarían los primeros ese poder, porque sería suicida».

El presidente de EEUU, Donald Trump, que ha promovido recientemente la inclusión de Corea del Norte en la lista de países promotores del terrorismo, advirtió de que habría más sanciones y habló directamente con el presidente chino Xi Jinping. “Nos encargaremos de esta situación”, dijo enigmáticamente en un tuit.

En esta ocasión no ha recurrido a las bravatas, como lo hizo en su intervención en septiembre en la Asamblea de la ONU cuando aludió a Kim Jong-un como el “hombre cohete” y el riesgo de llevar a su país a la “destrucción total”. “Es hora de que se dé cuenta de que la desnuclearización es su único futuro posible. El hombre cohete está en misión suicida”, dijo entonces Trump.

Sin embargo, Kim Jong-un, uno de los líderes más jóvenes del mundo a sus 34 años, sigue convencido de que Corea del Norte sólo puede sobrevivir si es una potencia nuclear. Expertos en la zona aseguran que las imágenes del derrocamiento de Sadam Husein o especialmente de Muamar Gadafi le han marcado. Está convencido de que no habrían tenido el mismo destino si hubieran desarrollado realmente el arma nuclear.

Lo que pretende Corea del Norte es preservar su sistema político. No tiene sentido una confrontación», dice Pedro Baños

“Lo que pretende Corea del Norte es preservar su sistema político. No tendría sentido una confrontación militar porque la desproporción de fuerzas es mayúscula y sería su destrucción. Hay otros países con poder nuclear, como la India, a los que no se presta tanta atención”, afirma Pedro Baños, experto en geoestrategia y autor de Así se domina el mundo.

En su análisis de países, Corea del Norte será un país rebelde, ni dominante ni dominado, protegido por China, destino del 80% de sus exportaciones, y “a quien le sirve para romper el cerco estratégico de EEUU en la región”. Rusia y China, que han condenado el último lanzamiento del misil, insisten en que han de suspenderse las maniobras en la región de EEUU y sus aliados, a la vez que Corea del Norte ha de dar pasos que garanticen que no hará uso de su poder nuclear.

«No veo que Corea del Norte vaya a renunciar a su programa nuclear, que lleva desarrollándose 30 años y está casi finalizado según los últimos lanzamientos y ensayos», señala Isabel Hilton.

Las opciones para tratar con el régimen de Kim Jong-un se limitan porque si hubiera una guerra sería devastadora. Dos congresistas y veteranos de guerra de EEUU, Ted Liue y Ruben Gallego, enviaron en octubre una carta a la Junta de Jefes de Estado Mayor de la que se ha hecho eco la web de CNN. Las conclusiones son espeluznantes: “Sería necesaria una invasión terrestre para destruir los emplazamientos de misiles. Hay que tener en cuenta que Seúl tiene 25 millones de habitantes y está a sólo 50 km de la frontera y en el objetivo de la artillería, cohetes y misiles balísticos norcoreanos”.

Sería necesaria una invasión terrestre para destruir los misiles…habría gran número de víctimas y cientos de miles de refugiados»

De acuerdo con la información que les transmite el teniente general Jan-Marc Jouas, se tardaría días en eliminar el armamento nuclear y en ese tiempo “habría un gran número de víctimas y cientos de miles de refugiados”. Si fuera una guerra convencional, las víctimas superarían los 300.000, y también se verían afectados soldados estadounidenses, surcoreanos y muchísimos civiles.

En el caso de un conflicto nuclear, la destrucción sería gigantesca y hay razones para pensar que Corea del Norte recurriría a todo lo que tiene a su alcance al verse sin salida. El Instituto Johns Hopkins estimaba que si hubiera detonaciones nucleares en Seúl y Tokio morirían  más de dos millones de personas y otros siete millones resultarían heridos. Los veteranos apelaban a reforzar la vía diplomática con el régimen de Pyongyang, combinado con sanciones, y a la vez reforzar los sistemas de defensa de misiles.

La mayoría de los expertos se inclinan por aceptar que Corea del Norte es o está en vías de ser un Estado nuclear. “Por más que nos irrite la actitud de Kim Jong-un lo que hay que hacer es dialogar y cuanto más se demore, peor será. A cada vuelta de tuerca en las sanciones se eleva un peldaño la reacción. ¿Qué final tendrá esa espiral? Cualquier hipótesis orientada a la guerra como medio para resolver el problema es una irresponsabilidad mayor”, asegura Xulio Ríos, director del Observatorio de Política China.

Según Rafael Bueno, director de Política y Sociedad de Casa Asia, solo hay ahora tres opciones: “Aceptar a Corea del Norte como Estado nuclear y empezar una nueva partida con una nueva relación de poder. O un ataque preventivo con lo que conlleva en pérdidas humanas. O aumentar las sanciones para retrasar el programa nuclear, aunque sea como poner tiritas a una herida abierta y sangrando”.

Es fundamental el papel de China, que “ha alimentado el monstruo”, en palabras de Bueno. “En Pekín saben que el programa es irreversible porque, como dijo Putin, Kim es capaz de que su pueblo coma hierba antes de renunciar a ser una potencia nuclear”, añade el experto.

Como dijo Putin, Kim es capaz de que su pueblo coma hierba antes de renunciar a ser una potencia nuclear», recuerda Bueno

En este conflicto también entran en juego las personalidades de los líderes implicados. El presidente Trump ha dicho que “hay que manejar la situación” y en otras ocasiones ha aludido a que no descarta la opción militar, que a su juicio es lo único que entiende Kim, a quien llama “hombre cohete” y le dice “bajito y gordo”. Kim a su vez le calificó de dotard (viejo lunático, en una terminología medieval).

“El verdadero peligro es que en EEUU no hay una postura clara ni una política definida y todo depende de la forma cambiante de ver el mundo de su presidente, que sólo escucha lo que quiere oír… Es cierto que Japón tiene mucho que decir y Abe ha conseguido que Trump le dé crédito”, dice Rafael Bueno.

Según Isabel Hilton, «Trump no creo que sepa cómo llevar este asunto, pero confiemos en que haya gente en su equipo que sí conozcan a fondo la cuestión y le contengan porque sería una catástrofe intervenir. Hay conversaciones entre bambalinas y cualquier otro presidente las apoyaría».

En algunos foros se manejan alternativas controvertidas. En la revista Foreign Policy, Alton Frye, miembro del Council of Foreign Relations, proponía en un artículo que se desplegaran en Corea del Norte 30.000 soldados del ejército chino para garantizar a Kim Jong-un que no habría invasión de EEUU. Al igual que hay soldados estadounidenses en territorio surcoreano para proteger al aliado de Washington. De esta manera se comprobaría si es o no una excusa que Corea del Norte desarrolle su programa nuclear para evitar una invasión.

Hilton duda de que sea una salida porque Corea del Norte no aceptaría el despliegue. La editora de China Dialogue es pesimista sobre el papel de Pekín «porque Kim sabe que puede burlarse de China, ya que Pekín hará todo lo que esté en su mano por evitar un colapso o un conflicto en la península».

Para Xulio Ríos precisamente esa es la razón por la que China desempeña un papel fundamental en la resolución del conflicto. Su líder, Xi Jinping, recientemente reafirmado y elevado a los altares comunistas, afronta con Corea del Norte un desafío en el que podrá verse su altura como hombre de Estado. Según Ríos, “China seguirá dando pasos para reconducir el problema aplicando presión y diálogo a la vez. Pekín no puede permitir una guerra en su vecindario. La comunidad occidental debe otorgarle confianza. Xi, empeñado en afianzar su estatura política a nivel global, tiene aquí un escenario de prueba para demostrar su pericia”.

Xi ha de dar ejemplo a Trump y poner en práctica lo que decía Sun Tzu sobre el arte de la guerra: “Hay que doblegar al enemigo sin luchar”.