Política

Ada Colau abre ahora la puerta a que los comunes hagan presidente a Iceta

Ada Colau y Xavier Domènech en el acto de apertura de la campaña electoral de Catalunya En Comú-Podem. EFE

Las encuestas sobre las elecciones catalanas siguen dejando un escenario ingobernable el 21-D que está moviendo las posiciones de algunos partidos. La posibilidad de una repetición electoral -opción favorita de Pablo Iglesias en caso de que ningún bloque alcance la mayoría absoluta- ha llevado al partido de Ada Colau a abrir las puertas a una investidura de Miquel Iceta que evite unas segundas elecciones.

Fuentes de Unidos Podemos explican que Ada Colau ha virado su estrategia a la luz del estancamiento de Catalunya En Comú-Podem en las encuestas. A pesar de aparecer como quinta fuerza en los sondeos, los comunes tendrían un papel determinante a la hora de inclinar la balanza hacia uno de los bloques: el constitucionalista (Ciudadanos, PSOE, PP) y el independentista (ERC, JxC, CUP).

Esa responsabilidad está sometiendo a gran tensión interna a la formación, que ve con preocupación cómo su equidistancia entre bloques está siendo percibida socialmente como un apoyo al independentismo y sus consecuencias. La fuga de empresas continúa en Cataluña sumando 3.004 las sociedades que han abandonado el territorio para instalarse en otras autonomías desde la celebración del referéndum del 1 de octubre. Por el contrario, sólo 132 compañías han decidido mudarse a Cataluña, según los últimos datos publicados por los colegios de registradores.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha expresado públicamente cuál es su preferencia el 21-D: una coalición de gobierno liderada por Doménech -opción que el PSOE descarta- o la repetición de elecciones. Ante esa tesitura, los comunes están dejando clara su autonomía frente a Podemos y admiten en círculos privados la posibilidad de apoyar la investidura del candidato socialista para evitar otros comicios.

En ese cambio de postura enmarcan las fuentes la visita que hizo Ada Colau el sábado al programa de gran audiencia Sálvame. La alcaldesa de Barcelona se mostró como una persona normal, alejada de los cánones de lo políticamente correcto que presiden en la política, para explicar que había sufrido intentos de agresiones sexuales, como gran parte de la población femenina.

En esa identificación con el pueblo facilitó la normalización de opciones como la bisexualidad y buscó la complicidad de los jóvenes narrando sus aventuras como estudiante de la beca Erasmus. La atrevida maniobra electoral de Colau se produce en el ecuador de la campaña, cuando las encuestas muestran una indiferencia hacia su partido, que en las elecciones generales resultó el más votado.

Esa indiferencia se torna en rechazo entre el electorado común del resto de España, que percibe a la alcaldesa como una aliada del independentismo. Esa percepción impediría que Colau mantuviera sus aspiraciones en la política nacional, reduciendo su trayectoria sólo al ámbito catalán. Todas estas circunstancias harían que los comunes se replanteen su postura y contemplen la opción de evitar una repetición electoral apoyando a Miquel Iceta, candidato de la cuarta fuerza en el Parlament.

En ese viraje también pesa la experiencia de Unidos Podemos con la investidura fallida de Pedro Sánchez. Tras las elecciones generales de diciembre de 2015, la negativa de Pablo Iglesias a investir a Pedro Sánchez por su acuerdo con Albert Rivera abocó a España a la repetición electoral en junio de 2016.

Desde entonces, Podemos ha pagado un alto coste político que se traduce en una caída en picado en todas las encuestas. Además, Iglesias es el líder político peor valorado en los sondeos del CIS, un rechazo ciudadano que complica su designación como nuevo candidato del partido a la Moncloa. Si Colau quiere mantener abiertas sus opciones a la política nacional, incluso sustituyendo a Iglesias al frente de Podemos, no puede cometer el mismo error.

Iceta crece a costa de Domènech

La entente entre socialistas y comunes es condición casi obligada para Miquel Iceta si aspira a tejer esa “mayoría transversal” que promete como eje de su campaña para romper con la política de bloques en Cataluña. Pero eso será a partir del 22 de diciembre. Ahora mismo el candidato del PSC está centrado en disputarle el podio de los partidos constitucionalistas a Inés Arrimadas y ese empeño pasa por seguir creciendo en intención de votos, un crecimiento que se explica en buena parte por los votantes socialistas que en las últimas elecciones municipales y generales se pasaron a la confluencia de Ada Colau y ahora emprenden el camino de regreso al PSC.

Es por ello que Iceta insiste en prácticamente todas sus intervenciones públicas en que está “algo escarmentado” de la equidistancia de los Comunes desde que los expulsaron del Ayuntamiento de Barcelona por su apoyo a la aplicación del artículo 155. Un modo de aclarar al electorado de izquierdas a quién tiene que votar si no quiere ver un nuevo gobierno independentista en la Generalitat gracias a la abstención de Xavier Domènech.

El candidato de CeC, por su parte, ha endurecido en los últimos días sus críticas al independentismo, aunque el principal blanco de sus ataques sigue siendo Inés Arrimadas. “Digan si apoyarán de nuevo un president de Convergencia”, exigía a Esquerra el lunes para afear a los republicanos que optaran por la independencia y olvidaran las políticas sociales, una crítica que los comunes repiten con insistencia también contra la CUP. Y ayer aprovechaba una entrevista en La Vanguardia para recriminar a Carles Puigdemont que no hubiera convocado elecciones anticipadas el 27 de octubre pese a tener el aval del lendakari Urkullu de que se frenaría el 155. Una frase que podría firmar Miquel Iceta.

Desde el PSC aseguran no haber percibido ninguna aproximación de los Comunes en los últimos días, pero ahora parecen lejos los dardos de Domènech y otros miembros de Podemos a Iceta por haber acogido en su lista a los herederos de Unió, o la constante asimilación del candidato del PSC a la líder de C’s.

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