Txema Guijarro, el diputado de Podemos que gestionó el asilo político en Ecuador del fundador de WikiLeks, Julian Assange, ha tenido cometidos en el Congreso que han abarcado desde la Comisión de Defensa hasta la de Asuntos Exteriores, pasando por el control del grupo parlamentario de Unidos Podemos.

El diputado por Alicante logró su escaño en las elecciones generales del 20-D de 2015, antes de que su partido acordara una confluencia electoral con IU. Tras haber pasado seis años trabajando en Ecuador y asesorar gobiernos en Paraguay, El Salvador, Venezuela y Chile, Guijarro llegó a Podemos de la mano de una colega de profesión, la también socióloga Carolina Bescansa. En esa primera legislatura, Guijarro fue vicepresidente segundo de la Comisión de Asuntos Exteriores y vocal de la Comisión de Defensa, entre otros cometidos parlamentarios. En esa etapa también entró a formar parte como miembro titular de la delegación española en la Asamblea Parlamentaria de la OTAN.

Tras la repetición electoral del 26-J, sus labores apenas cambiaron, aunque escaló puestos en el escalafón interno del partido y del grupo parlamentario tras el congreso de Vistalegre 2, que supuso la derrota del 'errejonismo' y la purga de discrepantes como Carolina Bescansa. Precisamente fue el cargo de su mentora como secretaria general del grupo el que ocupó Guijarro en febrero del año pasado.

En esta segunda legislatura abandonó la Comisión de Defensa, así como la vicepresidencia de la de Asuntos Exteriores, en la que se mantiene como portavoz. Participa también en los órganos parlamentarios encargados del control de los presupuestos, del área de Economía, Industria y Competitividad, así como en la comisión de investigación sobre la presunta financiación ilegal del PP. También permanece como titular en la Asamblea Parlamentaria de la OTAN.

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En comisiones parlamentarias como la de Seguridad Nacional se están debatiendo medidas para evitar la propagación de noticias falsas en las redes sociales en momentos electorales o de crisis para atacar a las instituciones.

En ese sentido, el Gobierno ha alertado de injerencias internacionales en la crisis catalana con la reiteración automática de mensajes de referentes de opinión como Julian Assange.  Los diputados de Podemos se han afanado por negar esas teorías y acusar al PP de querer imponer una mordaza a las redes sociales.