El Gobierno central impulsa su agenda de gestión en Cataluña en aplicación del artículo 155 a la espera de que los grupos políticos de allí «desbloqueen la situación» sin que sea Moncloa «quien les solucione la papeleta», afirman a El Independiente fuentes gubernamentales. Cada vez se extiende más la sensación de que formaciones como ERC confían en que Mariano Rajoy les saque del atolladero de su enfrentamiento con Carles Puigdemont y sus «irreductibles», mientras que Ciudadanos, critican, «no toma ninguna iniciativa para hacer valer su triunfo electoral».

Mientras se despeja el panorama en Cataluña, Moncloa retoma cuestiones de gestión ordinaria «que habían quedado en suspenso a la espera de que el nuevo gobierno de la Generalitat asumiera sus funciones». Habida cuenta de que la salida del túnel cada vez se enreda más, el Ejecutivo «provisional» descongelará capítulos referentes a la agenda educativa del próximo curso, de suma importancia tras las reiteradas denuncias de adoctrinamiento en la escuela catalana, o asuntos con menos carga política como la lucha contra incendios, temas, ambos, que hay que abordar en estas fechas.

Moncloa no tiene prisa a la espera de que la Justicia inhabilite a la cúpula del procés

El secretario de Estado de Administraciones Territoriales, Roberto Bermúdez de Castro, seguirá durante un tiempo a caballo entre Madrid y Barcelona, ciudad esta última en la que se encontraba ayer. Porque si bien Moncloa  analiza «todas las hipótesis posibles» para actuar en caso de que se pretenda alguna actuación ilegal que permita la investidura de Carles Puigdemont o un gobierno en el exilio o una asamblea de electos al mejor estilo de la asamblea constituyente de Nicolás Maduro o todo al tiempo, no parece tener especial prisa por facilitar una salida a los auténticos actores políticos de Cataluña bajo el argumento de que «no es el Gobierno el que se ha presentado a las elecciones».

Son conscientes en el Ejecutivo de que la situación actual no puede mantenerse «sine die» y que, si no hay acuerdo entre el independentismo a favor de una vía legal ni tampoco Ciudadanos promueve una sesión de investidura -«aunque sea para perderla como hizo Mariano Rajoy», al menos en primera vuelta, y también el líder del PSOE, Pedro Sánchez, tras las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015,- habrá que buscar alguna salida.

Puigdemont puede ver suspendidos sus derechos políticos si hay auto de procesamiento firme

Sin embargo, la misma puede venir de la  mano de la Justicia si el juez Pablo Llarena inhabilita a la cúpula del procés. Hay dudas jurídicas en torno a la posibilidad de inhabilitar a un prófugo de la Justicia, aunque desde Moncloa aseguran que con un auto de procesamiento en firme «se le  pueden suspender sus derechos políticos», lo que tiene el mismo efecto que la inhabilitación.

Queda por conocerse el informe de los letrados del Parlament que solicitó el presidente del mismo, Roger Torrent, donde se les pedía su posición respecto a si los plazos han comenzado a contar. El pronunciamiento iba a conocerse este martes aunque se ha retrasado, al menos, un día. Sí ha trascendido que se inclinan por no dar por iniciados los plazos hacia la convocatoria de elecciones al no haber habido investidura fallida. La pelota queda en buena medida en el tejado del Gobierno central, aunque si la justicia deja fuera de juego a Puigdemont, quizá eso facilite un acuerdo entre el independentismo desaparecido el escollo que tiene bloqueada la salida de la actual interinidad.

En el entorno de Torrent creen que los letrados dictaminarán que los plazos no corren

En el entorno de Torrent ya manejaban este fin de semana que los letrados se inclinarían por la segunda fórmula, esto es, un regreso a la casilla de salida, sin plazos, hasta que no se ponga sobre la mesa el nombre de aspirante a la presidencia de la Generalitat que pueda acudir a la investidura y, a ser posible, que no tenga cuentas pendientes con la Justicia.

El PdeCat no quiere un independiente

çPero tampoco eso es garantía de que el acuerdo vaya a ser fácil ni rápido. La numantina resistencia de Puigdemont, dispuesto a llevarse todo por delante, incluso a empeorar la situación penal de los ya imputados, que podrían reingresar en prisión, y comprometer el futuro judicial de la mesa del Parlament, puede hacer imposible una salida. Y. si se le busca un sustituto bendecido por él, el PdeCat no está dispuesto a aceptar a un independiente como Elsa Artadi o Jordi Sánchez, líder de la ANC, sin carné del partido.