Carles Puigdemont quiere tener en su mano las dos principales prerrogativas que el Estatut reserva al presidente de la Generalitat: nombrar a los consellers y disolver el Parlament. Unas pretensiones que ERC no comparte, pero los republicanos todavía están menos dispuestos a que a ese papel se sume la presidencia de la Generalitat real para JxCat. Han dejado claro que, si Puigdemont acumula esos poderes, el Parlament debe investir a Oriol Junqueras. El ex presidente no quiere resignarse a un papel meramente simbólico en Bruselas.

Despejado el futuro inmediato de Marta Rovira, con la libertad bajo fianza decretada para ella por el Tribunal Supremo el pasado lunes, las negociaciones entre JxCat y ERC se han reemprendido en las últimas horas con una nueva propuesta de los neocovergentes sobre la mesa: otorgar a Puigdemont poderes ejecutivos, convirtiéndolo en una suerte de “presidente republicano” a semejanza del modelo francés, con poderes ejecutivos que el Estatut reserva al president. JxCat propone para ello un acuerdo político que oficialice el traspaso de esos poderes, pero los republicanos advierten de que un acuerdo del Govern en ese sentido sería inmediatamente recurrido por antiestatutario.

JxCat reclama además que, si Puigdemont renuncia a ser investido por el Parlament, la cámara vote a Jordi Sánchez, número dos de su candidatura en prisión incondicional por orden del Tribunal Supremo, o al ex conseller de Presidencia Jordi Turull. Y la oposición de ERC a estas pretensiones es ya frontal.

ERC dice no a Sánchez

Desde Esquerra se argumenta que, siguiendo la lógica de la “restitución de las instituciones” a la que Puigdemont apela para defender su candidatura, Oriol Junqueras debe ser quien presida la Generalitat si Puigdemont se reserva los principales poderes de la presidencia. No sería justo que el presidente “autonómico” fuera también de JxCat, señalan los republicanos recordando que el vicepresidente de Puigdemont en el gobierno depuesto por el 155 era el líder republicano.

Las negociaciones se centran, sobre todo, en el papel que debe jugar el ex presidente en el futuro gobierno catalán, aunque el reparto de carteras también divide a los dos partidos. JxCat y ERC acordaron repartirse las carteras al 50%, pero el partido de Puigdemont no quiere renunciar a carteras de peso económico como hizo en la anterior legislatura -Economía, Empleo, Agricultura y Sanidad eran republicanas, por Empresa y Territorio de Convergencia- mientras los republicanos reclaman para sí la cartera de Presidencia.

Puigdemont presiona en las redes

En medio de las tensiones, Puigdemont ha vuelto a incidir en la negociación con una publicación en su Instagram en la que reclama avanzar en la formación de gobierno, respondiendo así a quienes le sitúan como principal responsable del actual bloqueo político. El líder de JxCat aprovecha los dos meses desde las elecciones del 21-D para afirmar “somos conscientes de que la negociación debería haber avanzado más deprisa, pero la situación es compleja para todo el mundo, con múltiples frentes, amenazas y coacciones”.