Hubo un tiempo en que Rufo Mora Buendía fue Andrés Gajate Ramos. Ésa al menos era la identidad que figuraba en el DNI que le facilitó la Policía para infiltrarlo a mediados de los años 80 en los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO) con el fin de que pudiera acceder a la cúpula de la banda y proporcionar información que ayudara a su descabezamiento. Pero fue descubierto y su aventura acabó antes de tiempo. Misión no cumplida.

Esa página pertenece al pasado de Rufo Mora Buendía, un funcionario del Estado de 57 años al que el Ministerio del Interior le retiró semanas atrás su condición de empleado público después de que el Supremo le condenara a 10 años, nueve meses y un día de inhabilitación especial para empleo o cargo público y a cinco años, tres meses y un día de prisión por un delito de cohecho en concurso medial con otro de falsedad en documento oficial. Con todo, el alto tribunal estimó parcialmente su recurso de casación y excluyó el delito de pertenencia a grupo criminal, por el que también le había condenado la Audiencia de Palma en la sentencia dictada el 17 de marzo de 2016.

La Justicia ha considerado como hecho probado que, aprovechando su destino en las oficinas de expedición del DNI y el pasaporte de la Jefatura Superior de Policía de las Islas Baleares, Mora Buendía confeccionó «documentos oficiales (DNI) y pasaportes a terceras personas que carecían de documentación española», concertándose con un tercero -también condenado- que era el encargado de buscar a quienes podían necesitarla y «repartiéndose entre todos el importe obtenido de los interesados». En el registro realizado en su piso de Palma le intervino la Policía 2.150 euros, parte del botín.

La Policía infiltró como ‘Andrés Gajate Ramos’ a Rufo Mora, condenado por el Supremo por cohecho y falsedad en documento oficial

«El procedimiento consistía en que, tras afirmar el extravío de un pasaporte y DNI originales o solicitar la renovación de dichos documentos correspondientes a otras personas extrañas a aquéllos, Rufo Mora Buendía expedía un nuevo DNI y pasaporte a nombre de dicha persona ajena a los hechos, incorporando a los documentos la fotografía del interesado, que pagaba a los acusados y por ello obtenía un DNI y pasaporte originales expedido por la autoridad española correspondiente, en el soporte y con las características propias de dichos documentos oficiales, con su fotografía y una identidad y filiación distinta», detalla la sentencia de la Audiencia de Palma.

Décadas antes de ser desprovisto de su plaza de funcionario tras su condena judicial, Rufo Mora Buendía vivió unos años trepidantes en aquella España transitaba ya en democracia y en la que los GRAPO trataban de reorganizarse después de que parte de sus integrantes hubieran abandonado las armas. El camarada Arenas, el mote con el que el histórico dirigente Manuel Pérez Martínez era conocido en la organización terrorista, acababa de salir de la cárcel tras cumplir siete años por asociación ilícita y tenencia ilícita de armas y se había instalado en Francia. La banda había cometido ya la matanza en la céntrica cafetería madrileña California, 47 y quedaban años todavía para perpetrar su última acción más sonada: el secuestro del empresario Publio Cordón.

Referencia a Rufo Mora Buendía como preso en Carabanchel en febrero de 1979.

Referencia a Rufo Mora Buendía como preso en Carabanchel en febrero de 1979.

Corría 1986 cuando nació Andrés Gajate Ramos, la identidad tras la que se ocultaba Rufo Mora Buendía como confidente policial. Éste había nacido el 3 de agosto de 1960 y estaba vinculado al Partido Comunista Reconstituido (PCE-r), la organización política ilegal que nutría a los GRAPO. En su número de marzo-abril de 1979, la revista bimestral Seis Dedos -editada por el Centro de Documentación por la Autonomía de Clase (CEDAC)- cita a Mora Buendía entre los más de 300 presos políticos internados en cárceles españolas a fecha de 18 de febrero de 1979. Él, en concreto, habría estado recluido en Carabanchel. Motivo: «PCE (m-l)».

Aquel año de 1986 empezó a colaborar con la Policía tras ser contactado por un inspector adscrito a la entonces denominada Brigada Central Antiterrorista apellidado Andrade -según la investigación que los periodistas José Eguzki y Ricardo Arques publicaron en Diario 16 el 19 de enero de 1990- con el que mantenía sus encuentros en un pub del barrio madrileño de Vallecas llamado ‘Hebe’. Mora Buendía se convirtió en el único infiltrado que la Policía había podido colocar para obtener datos que le permitiera esclarecer algunos de los atentado que se le atribuían y tratar de desmantelar la organización.

Aquella cabina de París

Según el citado periódico, Andrés Gajate Ramos se fue ganando la confianza de miembros del GRAPO después de que, con dicha identidad falsa, alquilara un piso en el número 17 de la madrileña calle de Eusebio Morán -en las inmediaciones de la Plaza Elíptica- en el que residieron algunos miembros del PCE-r buscados por la Policía por su posible colaboración con la banda terrorista. Ese ‘prestigio’ le permitió contactar en 1987 con Pedro Luis Cuadrado Delabat, destacado miembro de la organización que había sido detenido por la Policía en 1979 y 1981. Su segundo arresto, que tuvo lugar en Cádiz, se consumó tras un tiroteo que le causó una herida de bala en una pierna.

Ganada la confianza de sus camaradas, llegó la prueba de fuego para Andrés Gajate Ramos. Cuadrado Delabat le había dado la instrucción de desplazarse a París y esperar la llamada que recibiría en una cabina concreta de la capital francesa, pero Rufo Mora se equivocó de habitáculo y nunca volvió a sonar para él el teléfono de los GRAPO. El confidente fue descubierto y la Policía perdió así al único infiltrado que tenía en la banda, al que el Ministerio del Interior atribuye unos 80 asesinatos desde su bautismo de sangre en agosto de 1975. Aquel error provocó otros daños colaterales: el comisario-jefe del Servicio de Información Interior destituyó a los inspectores que habían infiltrado a Rufo Mora Buendía y que habían intentado colar sin éxito a una segunda persona.

Portada de 'Interviú' con declaraciones de Rufo Mora, años después de su aventura como infiltrado en los GRAPO.

Portada de ‘Interviú’ con declaraciones de Rufo Mora, años después de su aventura como infiltrado.

Desvelado su caso, el nombre de Rufo Mora se asomó a principios de abril de 1990 a la portada de Interviúsemanario del grupo Zeta que acaba de dejar de editarse tras 42 años en los quioscos. El infiltrado policial, al que presentaban como funcionario del Ministerio de Agricultura, proclamó en aquella entrevista: «Podía haber acabado con ellos; en cambio, me delataron». En las páginas de Diario 16, el falso Andrés Gajate Ramos acusó en aquella época a la Policía de no haber querido desmontar los GRAPO, «cosa que yo podía haberles facilitado».

No ha sido ningún periódico ni ningún semanario la última publicación en la que ha aparecido el nombre de Rufo Mora -hijo de un ex teniente de alcalde de Madridejos (Toledo) del mismo nombre- sino el Boletín Oficial del Estado (BOE), que el pasado 31 de enero publicó la resolución de la Subsecretaría del Interior por la que se declaraba la pérdida de su condición de funcionario tras haber sido condenado a penas de cárcel e inhabilitación por el Tribunal Supremo en sentencia firme. De infiltrado de la Policía en los GRAPO a prisión por expedir DNI falsos a inmigrantes. Ésta es la historia vital de Rufo Mora Buendía, al que un error le impidió cumplir la misión de Estado bajo la identidad falsa de Andrés Gajate Ramos.