«Hoy empieza la III República. La República de los ciudadanos italianos». Contundente y con tono de discurso de Estado, el líder del Movimiento 5 Estrellas, Luigi di Maio, está dispuesto a gobernar. El partido ganador de las elecciones en Italia, con un 32,67%, hasta ahora reacio a pactos, se abre a dialogar con el fin de encontrar una salida al bloqueo político. Ningún partido ni coalición ha superado el 40% necesario para contar con la mayoría necesaria para controlar las Cámaras.

En sus primeras declaraciones tras una emocionante noche electoral para los grillini, el joven Di Maio, de 31 años, ha comparecido ante los medios: «Es un resultado enorme. Hemos triplicado el número de parlamentarios. En regiones enteras tenemos el 50% y en otras el 75%. Somos primeros en Piamonte y el Lazio. Representamos a toda la nación. Desde el Valle de Aosta a Sicilia. Representamos a toda la nación y eso se ha de reflejar en el gobierno de Italia. Sentimos la responsabilidad de dar un gobierno a Italia».

Di Maio se estaba refiriendo a cómo el poder del centro derecha, que como coalición suma el 37% de los votos, encabezados por la Liga de Matteo Salvini, que ha superado a Fuerza Italia por tres puntos (17,4% y 14,03%, respectivamente) se concentra sobre todo en el norte del país. A ellos se une Hermanos de Italia de Giorgia Melonia, con el 4,3%. Cierto es que el Movimiento 5 Estrellas también domina de forma mucho más clara el sur, de donde procede Di Maio.

El líder de 5 Estrellas, un movimiento anti sistema creado por el cómico Beppe Grillo en 2009, ha reconocido que, pese al esfuerzo realizado, les faltan escaños para gobernar en solitario. Tampoco la coalición de Berlusconi, Salvini y Meloni cuenta con el apoyo suficiente.

Tenemos la ocasión histórica de llevar a cabo lo que esperamos desde hace 30 años». afirma Luigi Di Maio

«Es un resultado post ideológico, traspasa los esquemas de izquierda y derecha. Refleja los grandes temas pendientes por resolver de la nación. Los ciudadanos han votado el programa de 5 Estrellas. La pobreza, la Italia en precario, la inmigración, la inseguridad, y el desarrollo económico de las empresas. Tenemos la ocasión histórica de llevar a cabo lo que esperamos desde hace 30 años. Estamos abiertos al diálogo», ha remarcado Di Maio.

En especial, Di Maio ha depositado su confianza en el presidente de la República, Sergio Mattarella. «Nos guiará con autoridad y sensibilidad. Hoy empieza la III República, la República de los ciudadanos italianos», ha reiterado en su alocución.

Nada más conocerse el gran avance de 5 Estrellas su número dos, Alessandro di Battista, aseguraba que los ciudadanos podían estar tranquilos. «Van a tener que contar con nosotros y eso implica transparencia», dijo en la noche electoral. Sin embargo, los grillini también necesitan a otras fuerzas para cumplir su sueño de tocar poder.

Hasta ahora habían rechazado las alianzas porque daban por hecho que les impedirían realizar su programa. La campaña de Di Maio se ha centrado en convencer a los ciudadanos de que querían llegar al poder, no ser un mero movimiento de protesta. Su ambigüedad ideológica les lleva a un populismo difícil de encuadrar. Son críticos con Europa, como la Liga, y les une su discurso anti sistema.

Populismo versus establishment

Italia ahora se ha polarizado entre las fuerzas populistas como el Movimiento 5 Estrellas, la Liga y Hermanos de Italia, de Giorgia Meloni, y los partidos del establishment, que han sufrido un severo batacazo. La mayor derrota tiene el nombre del ex primer ministro italiano, Matteo Renzi, quien confirmará su dimisión en breve. El hundimiento del Partido Democrático es histórico con un 18,72% de los votos, apenas 350.000 más que la Liga de Salvini.

El líder de la Liga ha sido el primero en intervenir el lunes. Si bien aseguró que Europa no tiene razones para temer a la Liga, puntualizó: «Italia se gobierna desde Italia,  no desde Bruselas, ni desde Berlín, ni desde París».

También se mostró dispuesto a encabezar un gobierno, dado que la coalición de centro derecha aventaja ha recibido más votos que la formación de Di Maio. De esta forma, hay dos aspirantes a primeros ministros, pero no hay de momento ninguna fuerza que reúna los apoyos suficientes.

«Es una victoria extraordinaria que nos llena de orgullo y responsabilidad. Millones de italianos han decidido liberar al país de la inseguridad de Renzi, de Bruselas, de los bancos. Es un voto de futuro. Los italianos han premiado el futuro. La Liga ha crecido y les agradezco su confianza», ha declarado el líder, que ha basado su campaña en un feroz mensaje anti inmigración.

Salvini ha asegurado que en principio corresponderá formar gobierno a la coalición de centro derecha, en la que está la Liga. Al ser la fuerza más votada, correspondería a Salvini intentar aunar fuerzas y dirigir el gabinete.

«Todos debemos estar contentos en la coalición de centro derecha. Es la coalición que ha de gobernar. Han castigado la arrogancia de Renzi», ha agregado. Meloni, de Hermanos de Italia, le respalda. Berlusconi ha recibido a Salvini en su residencia y, en principio, le ha dado su bendición. Fuerza Italia atribuye la pérdida de votos al hecho de que Berlusconi no pudiera ser candidato por la condena de fraude fiscal.

«El voto pro Europa se limita a centros urbanos en ciudades del norte. En Italia el proyecto de reunir a las fuerzas moderadas frente al populismo no ha funcionado. El proyecto centrista al estilo del presidente francés, Emmanuel Macron, no ha encontrado eco entre los italianos», afirma Andrea Betti, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas.

Betti considera que la pelota está ahora en el tejado del Movimiento 5 Estrellas. «Puede mirar al Partido Democrático pero lo veo difícil por las malas relaciones entre los dos partidos. O puede intentarlo con la Liga Norte y los Hermanos de Italia. Tampoco será fácil porque la Liga tendría que romper su coalición con Fuerza Italia».

No habría Italexit, pero los italianos no están conformes con las reformas ni con el proyecto de integración europea», dice Betti

«Dudo que el Movimiento 5 Estrellas aceptara ser un socio minoritario. Puede intentarlo con la Liga como socio de gobierno. Sería inquietante para Europa. No habría un Italexit, pero los italianos no están conformes con las reformas ni con el proyecto de integración europea», señala Betti. «Italia entra en un proceso de ensimismamiento».

Una opción de emergencia sería un gobierno de unidad nacional, encaminado a conseguir un objetivo, como la reforma de la ley electoral, que ha desembocado en este marasmo. «La realidad te obliga a gobernar, no es muy práctico. Solo sería una solución de emergencia para evitar nuevas elecciones», añade el profesor.

La paz no llega a Europa.Cuando parecían conjurados los fantasmas en Francia y se despeja el camino para la gran coalición en Alemania, emerge una Italia antisistema y antieuropeísta. Es un síntoma de que hay problemas aún por resolver en una sociedad que aún padece por los efectos de la última crisis financiera.