Iba a ser un «llamamiento abierto a todas las personas que se sienten incumbidas por Ahora Madrid» con el fin de «consolidar y reforzar» la heterogénea coalición que gobierna el Ayuntamiento de Madrid. Se había invitado a «los territorios, los actores colectivos (partidos y grupos) y las personas no adscritas» y el objetivo era relanzar la formación de cara a las elecciones municipales de 2019: hay tensión entre las bases por un lado y el sector más leal a la alcaldesa Manuela Carmena, apoyado sin fisuras por Podemos.

Al final, el Encuentro Municipalista celebrado hace casi un mes, el 10 y 11 de febrero, y una reunión posterior que tuvo lugar el 22 de ese mes para valorar el acto terminaron como el rosario de la aurora: maniobras electoralistas, críticas, insultos, imprecaciones, acusaciones de traición y activistas de base retirándose a su casa. Un reflejo de la desorganización interna de Ahora Madrid a pesar de la popularidad de Carmena, cuyo liderazgo nadie discute en público.

El acto del 10 de febrero y una reunión el 22 terminaron como el rosario de la aurora

El encuentro se dividió en 10 grupos de trabajo: seis versaron sobre el «modelo de ciudad» y los otros cuatro sobre los «retos y hoja de ruta» de la candidatura. Durante el encuentro hubo relativa sintonía y surgieron múltiples propuestas, alguna de ellas muy dura con la alcaldía como exigir «rectificar la política económica» además de «incumplir el Plan Económico Financiero» (una polémica que se saldó con la destitución del ex delegado de Economía Sánchez Mato). Hubo más propuestas críticas con las políticas de Carmena: «Realizar consultas ciudadanas sobre operaciones urbanísticas en caso de no haber aval social, como en  la Operación Chamartín«, reza una de ellas.

El problema llegó con las conclusiones: éstas debían de tenerse en cuenta para un Congreso o Plenario posterior, pero no tenían que ser vinculantes. Y alguien las envió «selectivamente» a los medios en una decisión no consensuada. Los periódicos interpretaron que las bases atacaron a Carmena por «incumplir» el programa. Cuando no todas las conclusiones formuladas estaban en la nota de prensa, sino que se destacaron solo las propuestas más controvertidas: «Cerrar pisos turísticos en aplicación del PGOU» o «remunicipalizar los servicios de limpieza y recogida de residuos».

Alguien envió conclusiones «selectivamente» a los medios en una decisión no consensuada

Los líos ocurrieron una vez clausurado el Encuentro Municipalista. «Se mandó una nota de prensa interesada, sin consultar ni respetar lo que habíamos acordado antes», dice una activista. «Es cierto que esas tres cuestiones salieron, pero no eran conclusiones. Y no lo eran porque no iba a haber conclusiones, sino propuestas, y salieron muchas más de las que se enviaron a la prensa».

Los puntos que más molestaron a nivel interno fueron, sin embargo, los relativos a la organización y a la candidatura de 2019. Una de las conclusiones pide «mecanismos de control de ejecución del programa», que tiene que ser «vinculante». «Hay que recuperar los valores originales del proyecto», se lee en la nota, «y establecer unos criterios mínimos para gobernar con una base democrática», como en 2015. Igualmente, aparecen «consultas vinculantes a las bases».

Entre las conclusiones, se pide «incumplir» el PEF o votar la Operación Chamartín

Los grupos de Telegram, la red social por excelencia de la izquierda, ardieron. Los representantes Anticapitalistas (una corriente de Podemos que de facto actúa como un partido aparte) y los de Izquierda Unida se callaron, en lo que muchos interpretaron como un respaldo a los «ataques gratuitos» a Carmena, en palabras de un militante de Ahora Madrid sin tiene afiliación política. En el acto también participó una delegación de Podemos en la Comunidad de Madrid y afiliados de Equo, partido que tiene una concejala en el Consistorio.

«El proceso deliberativo ni se produjo ni se esperaba en un espacio de tiempo tan corto», fustiga una circular interna de Equo. «Creemos que estas conclusiones carecen en muchos casos de una formulación de consenso y no son el reflejo de nuestra opinión».

Los chats de Telegram se calentaron y en la segunda reunión hubo acusaciones de traición

Las discusiones en los chats se calentaron, y se acordó una reunión el 22 de febrero para valorar lo sucedido. Pero ese segundo acto solo lo empeoró todo. Alguno de los promotores del acto del 10 de febrero tuvo una «enganchada» con los Anticapitalistas. La concejala Rommy Arce fue tildada de «traidora» en público y se sugirió la idea de una «agenda oculta» por parte de los críticos. «Hay partidos que estos días apelan a la democracia interna y a las minorías porque saben que son tan fuertes en primarias como insignificantes fuera de Ahora Madrid», carga un activista.

Según Equo «el encuentro se ha escenificado como la reivindicación de la postura de una parte, una postura legítima posiblemente, pero cuya reafirmación en nada contribuye a recuperar el espíritu de confluencia», deplora un comunicado interno. «Contribuye más bien a lo contrario».

Para Equo, el encuentro no ha contribuido «a recuperar el espíritu de la confluencia»

El encuentro emana de una discusión que se viene produciendo al menos desde el pasado verano: los cuadros quieren que Ahora Madrid se convierta en una especie de Barcelona en Comù (candidatura de Ada Colau) y se tomen las decisiones colectivamente, con rendición de cuentas. Una opinión compartida por los concejales críticos de Carmena (nueve de 21), ocho de los cuales estuvieron presentes en el acto del 10 de febrero: Yolanda Rodríguez, Mauricio Valiente y Carlos Sánchez Mato (IU), Pablo Carmona y Montserrat Galcerán (Ganemos), Rommy Arce (Anticapitalistas) y Guillermo Zapata (M129).

Donde había un conflicto entre las bases y el núcleo duro de la alcaldesa apoyada por Podemos, ahora hay una pelea que enfrenta a todas las corrientes. El Encuentro Municipalista murió al poco de nacer, al estilo de La Vida de Brian.