Moncloa se siente traicionada por el líder del PSOE, Pedro Sánchez, tras la ruptura del pacto educativo. Y traicionada, afirman, en dos sentidos: primero, porque en conversación a principios de año con Mariano Rajoy «le trasladó que tenía un gran interés en alcanzar una serie de pactos de Estado», y, segundo, porque los presidentes autonómicos socialistas distan mucho de ir por el camino de la ruptura y así lo habían hecho llegar, por su lado, al Gobierno.

Aunque desde Ferraz venían advirtiendo desde hace días de que no habría acuerdo sin una inversión garantizada del 5 por ciento del PIB para Educación, la espantada, imitada posteriormente por Podemos, ha dejado al Ejecutivo con serias dudas de que se pueda alcanzar en este año cualquier otro tipo de pacto con el primer partido de la oposición. Todo ello agravado por la petición de Sánchez de convocatoria electoral si Rajoy no consigue sacar adelante los Presupuestos o de sometimiento a una cuestión de confianza. Y es que en aquella conversación de arranque de 2018 entre Rajoy y Sánchez también se pusieron sobre la mesa el pacto de financiación autonómica -pendiente de renovar desde 2014- y el del agua, de entre los  siete que anunció el jefe del Ejecutivo en su debate de investidura.

Sánchez «ha cambiado de estrategia en dos meses, no es un interlocutor fiable»

El Gobierno acusa a la dirección socialista de haber cambiado «de estrategia en dos meses», lo que se traduce, agrega, en la «ausencia de un interlocutor fiable» que permita ser optimista respecto a la posibilidad de avanzar este año en ningún tipo de consenso sobre políticas de Estado que, como la Educación, han sido hasta ahora terreno de lucha partidaria entre PP y PSOE.

Quizá la particularidad de la decisión de Ferraz de levantarse de la subcomisión del Congreso que debatía esta cuestión es que «los consejeros de Educación de las comunidades gobernadas por el PSOE estaban de acuerdo» con la posición del Gobierno de buscar una fórmula que permitiera ir adaptando el presupuesto educativo a varios ejercicios económicos siempre y cuando se les garantizara financiación. El Gobierno, a través de Grupo Popular, propuso un suelo de inversión de 5.000 millones más de aquí a 2025, «la mayor de la historia» asevera el Ejecutivo.

El contenido sobre el pacto educativo de los dos acuerdos de investidura es casi idéntico

La ruptura de las negociaciones en el Congreso, no así en el Senado, donde los socialistas no se han levantado del asiento, deja por el camino la negociación sobre el MIR del profesorado, las becas, la Formación Profesional Dual, la digitalización… en fin, todo lo que atañe a uno de los sectores más importantes de las sociedades contemporáneas.

El ministro de Educación y portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, ponía el acento en que para el acuerdo educativo -«una necesidad sentida por la gente», arguyó- se basaron en el punto 78 del pacto de investidura al que llegaron con Ciudadanos y que «es un trasunto del que firmaron Sánchez y Albert Rivera», en el acuerdo que alcanzaron tras el 20-D, aunque esa investidura no prosperó y hubo que repetir las elecciones generales.

Moncloa mantiene mejor interlocución con los barones socialistas, más proclives a pactos

«Impulsar un Pacto Nacional por la Educación que cuente con el consenso de las fuerzas políticas, de la comunidad educativa y de los colectivos sociales, con el objetivo de que la educación sea una herramienta eficaz para la igualdad de oportunidades. En el primer mes de gobierno se constituirá una Subcomisión parlamentaria en el Congreso de los Diputados que permita la elaboración de un acuerdo consensuado en el plazo de seis meses. Durante ese plazo y hasta que se logre un Pacto Nacional, se congelará el calendario de implementación de la LOMCE en todos aquellos aspectos que no hubiesen entrado en vigor», dice el punto 78 del acuerdo PP-Cs.

En el pacto Sánchez-Rivera puede leerse «constituir una mesa para alcanzar un Pacto Social y Político por la Educación que en el plazo de seis meses, permita la elaboración de un marco legal consensuado. Mientras tanto, se paralizará con carácter inmediato el calendario de implantación de la LOMCE en todos aquellos aspectos que no hayan entrado en vigor», lo que es casi textual en los dos documentos.

Rajoy se ha paseado en las últimas semanas con Fernández Vara y con Díaz

Méndez de Vigo acusa a los socialistas de «estrategia partidista», pero dice estar aún esperanzado en que el PSOE vuelva a sentarse a la  mesa de la subcomisión.

Mientras tanto, no es solo el Gobierno, sino sus propios barones territoriales los que están expectantes ante los futuros pasos de su jefe de filas. Al menos la percepción que ha tenido el Ejecutivo en estos trece meses de negociación educativa es que estaban interesados en el acuerdo, «conscientes de que iban a obtener financiación», y han sido, según la versión gubernamental, los primeros sorprendidos por la espantada. «Sánchez se lleva como se lleva con sus barones», agregan los mismos medios como una de las explicaciones a lo que consideran nula voluntad del líder socialista para llegar a acuerdos.

Más contemporizadores

Mientras tanto, es Rajoy el que se pasea con los presidentes autonómicos socialistas. Lo hizo hace poco con el extremeño, Guillermo Fernández Vara, y con la andaluza, Susana Díaz, que le pidió que visitara las zonas de Andalucía afectadas por el último temporal.

Frente a la que ha sido la estrategia habitual de los dos grandes partidos de usar a sus presidentes territoriales para hacer oposición al Gobierno de la Nación de signo político contrario, son éstos los que parecen más proclives a una política de acuerdos a diferencia del cuartel general de Ferraz.