Los 45.000 afiliados de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) completarán este sábado el primer paso en el relevo de Jordi Sánchez, la renovación de su Secretariado Nacional, la dirección de la entidad que se ha convertido en auténtico «pal de paller» del independentismo catalán. El papel que en su momento consiguió otorgar Jordi Pujol a CiU en la política catalana lo ha asumido la ANC desde que en 2012 arrancó el proceso soberanista. Y esa maquinaria de elaboración y propaganda del discurso soberanista tiene más pretendientes que nunca en el fragmentado campo de batalla en el que se ha convertido el bloque independentista tras las elecciones del 21D.

Dos candidaturas sobresalen entre los 135 nombres que compiten por alguna de las 77 plazas del nuevo Secretariado Nacional de la entidad: David Minoves y Adrià Alsina. Representan visiones contrapuestas de hacia dónde debe caminar el independentismo y, pese a las exigencias de neutralidad de los estatutos de la ANC, atesoran experiencia y militancia en partidos diferentes. Junto a ellos, un tercer candidato se ha postulado para la presidencia: David Fernández -no confundir con el ex líder de la CUP-, vicepresidente de la patronal independentista Circulo Catalán de Negocios (CCN).

Alsina representa el continuismo con la gestión de Jordi Sánchez. Jefe de prensa de la ANC en los últimos años con Sánchez y ex asesor del Banco Mundial, Alsina defiende las tesis más «legitimistas» del independentismo. Coincide con Carles Puigdemont en que la república del 1-O ya está proclamada y hay que hacerla efectiva. Ni un paso atrás y defensa del «gobierno legítimo» que defiende el ex president en Bruselas como vía directa a la independencia. Unas tesis que le aproximan a JxCat -no tanto al PDCat- y que enlazan con uno de los lemas más coreados últimamente en la concentraciones independentistas: «Puigdemont, nuestro presidente».

Con más de 30 años de militancia republicana a sus espaldas, a David Minoves se le afea su proximidad a ERC y comparte con su ex partido el análisis de la situación tras las elecciones del 21-D: no somos suficientes para implementar la república, hay que ampliar la base. Su búsqueda de transversalidad, sin embargo, no pasa por los Comunes, como apuntaban recientemente Oriol Junqueras y Marta Rovira, sino por abrir la ANC a los comités de defensa de la república (CDR) que compiten con la ANC por capitalizar la movilización ciudadana.

Campaña polémica por la expulsión de Baños

Uno y otro deberán buscar apoyos entre los 75 nombres que les acompañen en el nuevo Secretariado Nacional que este sábado se anunciará tras un proceso electoral empañado por la exclusión de candidatos de peso, como el ex líder de la CUP Antonio Baños. Su eliminación del proceso electoral por haber hablado de su candidatura en una tertulia ha generado una fuerte contestación interna y externa, que podría afectar a las expectativas de Alsina, el más comprometido con la dirección actual de la ANC.

Entre los nombres que aspiran a formar parte de la nueva dirección de la ANC figuran otros personajes destacados del independentismo, como la ex decana de la UB próxima a ERC Elisenda Paluzie. O la hermana del ex conseller fugado en Bruselas Toni Comin, Betona Comin. También compite en estas elecciones Pep Cruanyes, abogado e historiador con un papel determinante en la reclamación de los Papeles de Salamanca y la anulación del juicio a Lluis Companys.

No faltan representantes de la CUP, como el sindicalista Marc Sallas -uno de los ideólogos del paro del 8 de octubre- o el ex alcalde de Arbúcies Jaume Soler. También concurren el fundador del CCN, Joan Canadell, uno de los líderes de la Plataforma Pro-Selecciones, Manel Pardo, o el impulsor de SOS Racismo Saoka Kingolo.

Entre ellos deberán tejer apoyos y complicidades quienes aspiren a presidir la entidad. El nombre del próximo presidente de la ANC saldrá de los 77 miembros de su nuevo Secretariado en una primera asamblea la próxima semana, y no tiene por qué ser quien más votos obtenga entre los afiliados. Ya sucedió en 2015, cuando la más votada fue la escritora de origen norteamericano Liz Castro, pero Jordi Sánchez se hizo con la presidencia, según diversas fuentes tras intensas gestiones de David Madí para tener una ANC más próxima a los intereses de Artur Mas.

El poder de la ANC

Quien finalmente consiga hacerse con las riendas de la Asamblea tendrá en sus manos un enorme poder de movilización, acreditado desde que la ANC se fundó en 2011 con el objetivo de trabajar por que «Cataluña recupere la independencia» y echó a andar bajo la presidencia de Carme Forcadell con el objetivo de mantenerse como una organización civil al margen de los partidos.

Sus 45 asambleas territoriales cubren toda Cataluña, tienen otras 20 asambleas exteriores que reproducen sus movilizaciones en diversas capitales europeas y entre las sectoriales cuentan con bomberos, policías, arquitectos, profesores y hasta una sectorial de masones por la independencia. Un poder que ha sido acreditado por el Tribunal Supremo.

En la instrucción de la causa contra Jordi Sánchez, el juez Pablo Llarena considera acreditado que el actual candidato a la investidura de la Generalitat se erigió como negociador ante la Guardia Civil en los disturbios del 20 de septiembre, cuando una comitiva judicial fue retenida durante horas en la Conselleria de Economía por una concentración convocada por ANC y Òmnium. Sánchez se impuso entonces al responsable de los mossos que dirigía el dispositivo de seguridad, según algunas fuentes con el apoyo del major Trapero.

Una demostración de poder que tiene sus orígenes en 2012 cuando diversos dirigentes de la ex Convergencia han situado el momento clave en el que Artur Mas decidió sumarse a las reivindicaciones de la ANC y Òmnium y poner a su disposición todo el poder de convocatoria de los medios públicos catalanes para convertir la manifestación de la Diada en una demostración de fuerza contra el Gobierno de Mariano Rajoy.

La manifestación del Onze de Setembre marcó un hito, con dos millones de manifestantes según los organizadores -600.000 según estudios independientes-, que abarcaron desde ICV hasta Convergencia bajo el lema Cataluña, nuevo estado de Europa. Desde entonces la capacidad de convocatoria de la ANC se ha mantenido prácticamente inalterable hasta el referéndum del 1-O.

En las semanas posteriores, sobre todo tras la declaración de independencia y la posterior activación del 155, la ANC se vio desbordada por los CDR, más combativos en la defensa de la república. Aunque su concentración con velas por el encarcelamiento de su presidente o la manifestación en Bruselas han demostrado que la capacidad de convocatoria de la entidad sigue disfrutando de buena salud.