Génova cree que tras las revelaciones respecto al máster de la presidenta de la Comunidad de Madrid está la mano «ex amiga» de Ignacio González o de Francisco Granados, quien a través de personas interpuestas van soltando bombas de acción retardada contra Cristina Cifuentes «a la que tienen en el punto de mira», afirman. Siendo lo importante en todo caso si se sacó o no el susodicho máster sobre Derecho Público del Estado Autonómico en la Universidad Rey Juan Carlos, los populares temen que la andanada contra la baronesa territorial no ha hecho más que empezar por parte de los que fueron sus antiguos compañeros de filas y con los que ella ha ido marcando distancias abisales.

Además, la indisimulable vinculación de la Universidad Rey Juan Carlos con el PP abona la tesis de que ni el entorno del PSOE ni de Podemos podía tener acceso a esa información. Ni siquiera de la órbita de Ciudadanos, cuya posición es la más complicada puesto que el pacto de investidura en la Comunidad de Madrid depende de que la presidenta autonómica aclare todos los extremos de su máster, a pesar de sus intentos por zanjar la cuestión. De otro modo, Ignacio Aguado se vería impelido bien a exigir su dimisión o a presentar una moción de censura a la que tendría que ir de la mano de PSOE y Podemos.

González estuvo muy vinculado a la URJC siendo presidente de la Comunidad de Madrid

Ignacio González, que sustituye en la presidencia de la Comunidad de Madrid a la dimisionaria Esperanza Aguirre en septiembre de 2012, mantuvo siempre estrechos vínculos con una universidad que pretendía dar la réplica a la «socialista» Carlos III. La relación de Granados con el mundo universitario fue más colateral, a decir de las fuentes populares consultadas, que no desdeñan, sin embargo, las redes que haya podido tejer el ex consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad. En definitiva, ambos tenían la oportunidad de manejar  información tan sensible sobre Cifuentes y que apenas conocían un puñado de personas. De ser ciertas las sospechas de Génova, uno u otro intentan cobrarse una pieza tan cotizada como la de la baronesa popular, llamada a encabezar la lista del 27 de mayo del año que viene, día que se celebran las elecciones locales, autonómicas y europeas.

Cifuentes intentó inaugurar una nueva etapa en el PP madrileño cuando accedió a la presidencia del partido hace ahora un año. Su intención declarada fue romper con la etapa anterior, en general, y con la «era Aguirre», en particular. Y eso pasaba muy especialmente por distanciarse de los casos de corrupción protagonizados por Ignacio González y Francisco Granados. La Comunidad de Madrid presidida por ella fue muy activa ante la Fiscalía para trasladar sus dudas resepcto a la gestión del Canal, caso por el que a González se le imputan los presuntos delitos de malversación, cohecho, tráfico de influencias y prevaricación. El 18 de abril de 2017 González es detenido en el marco de la Operación Lezo. Nueve días después, durante una reunión el comité ejecutivo autonómico de Madrid, Cifuentes sentencia que «en este PP de Madrid no tienen cabida los corruptos» poniendo un clavo más al ataúd político del que durante años fue la mano derecha de Esperanza Aguirre, que acabó, por su parte, dimitiendo como portavoz del PP en el Ayuntamiento y dejando la política.

Comparecencia en el Congreso

En lo que afecta a Granados no se ha cansado la dirigente popular de calificarle de «presunto delincuente» y desacreditarle, sobre todo cuando éste, en sede judicial, aludió a una «relación personal» con Ignacio González para sostener la acusación de que conocía todo lo que se cocía en la primera planta del número 13 de la calle Génova, incluida la supuesta financiación ilegal. Las acusaciones de Granados la llevaron el pasado martes al Congreso para comparecer ante la comisión de investigación de las cuentas del PP. Lo primero que dijo al llegar fue «no sé lo que hago aquí», consciente de que la oposición le anda buscando las vueltas ante el escenario electoral de dentro de poco más de un año.

Casado, posible cabeza de lista al ayuntamiento de Madrid, da por buenas sus explicaciones

Políticamente lo más significativo es que este jueves Génova rompió su silencio para salir públicamente en su defensa. Lo hizo la secretaria general popular, María Dolores de Cospedal, a través de un tuit a las nueve de la mañana. «No todo vale en política. Las actuaciones de estos días contra son mezquinas, machistas y miserables. Parece que a algunos les gustaría conseguir lo que no consiguió un accidente de tráfico mortal (sic). Retomando sus palabras de ayer: a seguir todavía con más fuerza», decía la «número dos» del PP, con la que Cifuentes sí habló en mitad de la vorágine el día en que trascendió la información de eldiario.es.

El vicesecretario de Comunicación y portavoz del PP, Pablo Casado, también rompió una lanza a su favor bajo el argumento de que las explicaciones ofrecidas son «absolutamente correctas». En una entrevista en el Canal 24 Horas, subrayó que Cifuentes tiene «todo» el «cariño, respeto y confianza» del PP. Ante el hecho de que ningún miembro de la dirección nacional del partido saliera públicamente en su defensa el miércoles, justificó que apoyaban «cualquier explicación que ella diera y no pudo darlas hasta las ocho de la tarde», cuando consiguió la documentación requerida.

Las palabras de Casado tienen tanto o más trascendencia por venir de la persona que, con toda probabilidad, tenga que hacer ticket electoral con la presidenta de la Comunidad de Madrid si, como todo apunta, encabeza la lista al ayuntamiento de la capital de España. De hecho, la propia Cifuentes no oculta sus preferencias por Casado y Génova trabaja con la idea de proceder a su designación ates de las vacaciones de verano, aunque la última palabra la tiene Mariano Rajoy y todo puede cambiar.