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Temor en el Supremo ante la posibilidad de que Alemania no entregue a Puigdemont

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Temor en el Supremo ante la posibilidad de que Alemania no entregue a Puigdemont

El ex president Carles Puigdemont. EFE

Resumen:

Lo cierto es que, pese a los esfuerzos hechos por la Fiscalía General del Estado que dirige Julián Sánchez Melgar para que se transmita a los fiscales alemanes lo vital que es para nuestro país la entrega de Puigdemont por un delito de rebelión, el desánimo y malestar está instalado en el Supremo.

Pero, junto con la sensación de desánimo que se ha instalado en el Supremo, también se encuentra la de la soledad. Llarena contra el independentismo mientras la prensa extranjera habla de presos políticos y el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro asegura en la portada de El Mundo que no se han destinado fondos públicos al desafío independentista.

El ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont continúa en Alemania la espera de que la Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein decida finalmente si lo entrega a España por un delito de malversación de caudales públicos y otro de rebelión, en el caso de que el citado tribunal decida cambiar su criterio en la vista donde abordará el fondo de la euroorden.

Los jueces alemanes Martin Probst, Matthias Hohmann y Matthias Schiemann han solicitado al Tribunal Supremo que les remita más documentación sobre la presunta sustracción de fondos públicos llevados a cabo con el ‘procés’.

Existe el temor en el Alto Tribunal de que Alemania no entregue al ex president ni por rebelión ni por malversación

Esta petición es de suma importancia ya que España se juega que el principal responsable del desafío independentista catalán pueda ser juzgado ante la Justicia española en los próximos meses. Si a Alemania no le convencen los argumentos del juez Pablo Llarena sobre la malversación se corre el riesgo de que Carles Puigdemont continúe instalado en dicho país por tiempo indefinido sin comparecer ante el Supremo.

Descartado a priori el delito de rebelión, al Supremo le queda, en el escenario actual, que Puigdemont sea entregado por malversación lo que generaría una gran desigualdad en el banquillo de los acusados entre los principales líderes del 1-O; unos por rebelión, malversación o incluso sedición -si así lo estima la Fiscalía con un calificación alternativa de cara al juicio oral- y el ex president tan sólo por el segundo de esos delitos. Una situación que sería muy difícil de asumir y de explicar. “Un precio que España no puede pagar”, recalca una fuente consultada.

Sin embargo, aunque este no es el escenario que imaginó Llarena cuando el pasado 23 de marzo procesó al Govern por rebelión, ahora existe el temor en el Alto Tribunal de que quizás Alemania ni entregue al ex president catalán. Ni por rebelión ni por malversación.

Lo cierto es que, pese a los esfuerzos hechos por la Fiscalía General del Estado que dirige Julián Sánchez Melgar para que se transmita a los fiscales alemanes lo vital que es para nuestro país la entrega de Puigdemont por un delito de rebelión, el desánimo y malestar está instalado en el Supremo.

Encauzar la rebelión

La reunión que tuvo lugar la semana pasada en La Haya entre fiscales españoles y alemanes tuvo un objetivo claro: que el Ministerio Público del país germano se comprometiese con España a hacer todo lo posible para convencer a los magistrados Martin Probst, Matthias Hohmann y Matthias Schiemann de que el expresident debe ser entregado por rebelión, tal y como se solicitaba en la euroorden cursada por España. Ese compromiso se ha conseguido y la Fiscalía alemana trabaja ya para defender en la vista sobre el fondo jurídico del asunto que Carles Puigdemont sea entregado por rebelión; cuyo equivalente en el código penal alemán es la alta traición.

En la instrucción del ‘procés’, el delito de malversación es el que en estos momentos se encuentra menos atado

La decisión de la Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein fue una sorpresa ingrata que, asumen, va a ser muy difícil enmendar, aunque no es imposible. Un dato relevante a tener en cuenta es que en la instrucción del ‘procés’ en el Supremo el delito de malversación es el que en estos momentos se encuentra menos atado. Mientras, la Guardia Civil no ha entregado todavía a Llarena el informe definitivo sobre los supuestos fondos públicos desviados desde las arcas de la Generalitat al 1-O, y fuentes de la investigación consultadas por El Independiente apuntan a que “no va a ser fácil demostrar que las partidas en cuestión han sido objeto de disposición por Puigdemont y no por sus subordinados”.

Tampoco se le escapa a nadie que el fallo de Alemania supuso un fuerte varapalo para el instructor del ‘procés’, que ha asumido incluso un coste personal –amenazas que le han obligado a llevar escolta- por investigar al Govern. Pero, junto con la sensación de desánimo que se ha instalado en el Supremo, también se encuentra la de la soledad. Llarena contra el independentismo mientras la prensa extranjera habla de presos políticos y el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro asegura en la portada de El Mundo que no se han destinado fondos públicos al desafío independentista.

Si Alemania rechaza entregar a Puigdemont por los delitos reclamados en España, el juez Llarena tiene dos opciones: renunciar a la entrega o plantear una cuestión prejudicial ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). De momento, el instructor no ha tomado su última decisión al respecto a la espera del curso de los acontecimientos en las próximas semanas.