El ex titular de Asuntos Exteriores José Manuel García Margallo demuestra estar en plena forma y ejercer ese sano ejercicio de pensar por sí mismo que, según asegura, fue el principal motivo por el que ya no forma parte del selecto club del Consejo de Ministros. Y ese principio lo aplica tanto a la hora de hablar de la crisis catalana y la irrupción de Cristóbal Montoro en el debate sobre el delito de malversación, como cuando se suscita la crisis política abierta en la Comunidad de Madrid por el máster de Cristina Cifuentes. Y sentencia: «Yo sólo he sufrido fuego amigo».



Vídeo: G. M. Piantadosi

Pregunta. -¿Pueden dar por hecho el apoyo del PNV a los Presupuestos?

Respuesta. -El Gobierno y el PNV creían que el gobierno catalán estaría ya en marcha y el 155 caería y eso se ha complicado. Pero ha habido una declaración del PNV diciendo que podrían considerar la posibilidad de aprobarlos sin que se cumpla esa condición teniendo en cuenta que ahora trasladan un tanto de culpa de que no haya gobierno en Cataluña a los independentistas.

P. -¿En caso de que finalmente no hubiera presupuestos estaríamos abocados a un adelanto electoral?

R. -No estamos en ese escenario. Es perfectamente factible la prórroga del Presupuesto y puesta en marcha por decreto-ley de las medidas estelares de tipo social como el incremento del sueldo de los funcionarios y de las pensiones o la equiparación del sueldo de las FSE, por lo que el impacto electoral de los presupuestos estaría conseguido.

P. -Pero llegar al 2020 sería muy complicado.

R. -No hay ninguna norma en la Constitución que diga que solo pueden prorrogarse por un año los Presupuestos. Es verdad que no ha pasado nunca, pero desde que estamos en la unidad económica y monetaria la situación ha cambiado. Tenemos una senda de déficit que obliga a que el presupuesto sea cada año más restrictivo. Digamos que la prórroga te permite una cierta holgura que puedes corregir con un acuerdo de no disponibilidad. Es perfectamente factible y como por desgracia no creo que en esta legislatura vaya a haber grandes reformas, pues tampoco parece que esto sea capital. Sería extraño, pero sería posible. En cambio, si se aprobaran los de este año habría la garantía de que se podrían prorrogar en 2019 y por tanto llegar con cierta holgura al final de la legislatura.

P. -¿Con lo visto en la Comunidad de Madrid, cree que Ciudadanos puede hacer imposible la actuación del Gobierno en estos meses?

R. -Desde las europeas de 2014 hay un escenario nuevo. Ya no estamos en un tango a dos sino, como mínimo, en un baile a cuatro y con partidos territoriales que se han radicalizado. Lo que tenemos es que acostumbrarnos a hacer una política italiana sin italianos. España necesita unas grandes reformas, empezando por la Constitución y siguiendo por la Administración y el sistema tributario en su conjunto, sin la cual no se puede hablar de la reforma de la financiación autonómica, y todo eso requiere una especie de Acuerdos de la Moncloa.

«Cuando tienes una política italiana sin italianos hay que jugar al pacto»

P. -Parece que la nueva política más que a pactar ha venido a dificultar los pactos.

R. -Cuando tienes una política italiana sin italianos hay que jugar al pacto. Pensar que si hay fragmentación no hay reformas, es absurdo. Hay cuatro principios, esto es, que las reformas se hagan por el sistema establecido, no valen los atajos; ir a un consenso que debería empezar por los tres grandes partidos constitucionalistas sin perjuicio de que otros se unan y  prudencia, para dejar claro lo que se toca y lo que no se toca. El miedo de la Caja de Pandora, no existe. No se va a tocar el Título I sobre la soberanía del pueblo español, el tema de la unidad de España ni la forma de Estado. No estaríamos en un proceso constituyente sino en una reforma constitucional. Y, el cuarto, que en ningún caso se interprete que esa reforma es para dar satisfacción a quienes han dado un golpe de estado en Cataluña.

P. -Da la sensación de que no hay el mejor de los ambientes políticos para grandes acuerdos ni siquiera por parte de Ciudadanos.

R. -Lo primero es volver al buen clima, por eso yo era partidario al principio de la legislatura de un gobierno de coalición porque creía que si seguíamos en un proceso de competición en los mismos espacios electorales eso nos iba a llevar a acentuar las diferencias en vez de las aproximaciones.

«La judicialización del proceso ha sido un tremendo error. Puigdemont está crecido»

P. -¿Qué cree que va a pasar en Cataluña? ¿Habrá elecciones?

R. -No creo. A los nacionalistas no les conviene porque pueden bajar y al Gobierno tampoco porque eso dificulta la derogación del 155 y el Presupuesto. Pero Puigdemont está extraordinariamente crecido. Hay 22 diputados de obediencia ciega a Puigemont más cuatro de la CUP, y no hay solución sin esos 26. Puede que caiga en la tentación de querer elecciones y en un ambiente emocional como el actual convertirse en el líder de un movimiento nacional. La judicialización del proceso ha sido un tremendo error. Siempre he creído que contra la ley nada, pero sólo con la ley tampoco. El gran error fue no haber prohibido la consulta del 9-N y haber abierto una negociación sobre Constitución, inversiones en infraestructuras, lengua y financiación. Así no hubiésemos tenido todos los procedimientos judiciales que hemos tenido después.

P. -¿Entregarán a Puigdemont por el delito de rebelión?

R. -Los jueces alemanes se han equivocado en su totalidad. La sentencia es un disparate porque compara un golpe de Estado con un asalto de la muchedumbre al aeropuerto de Frankfurt. Yo creía que se les había explicado antes a los alemanes los puntos claves: esto es un golpe de estado y  dado, además, desde las instituciones, como en 1933 cuando Hitler dio un golpe de Estado siendo canciller. Creía que este tema estaba hablado, que habría conversaciones siempre oficiosas.

«La abogacía del Estado sostiene la malversación y Montoro que no se ha usado dinero público»

P. – Montoro dice que no se ha gastado ni un euro público a financiar el 1-O.

R. -Es muy difícil de entender. La abogacía del Estado sostiene la malversación y el señor Montoro dice que no se ha usado dinero público, luego no habría malversación. No logro entender cómo se ha producido esto sobre todo porque cuando se formó este Gobierno salimos los ministros que teníamos ideas propias. El plan era coordinar y centralizar en la vicepresidencia toda la actuación del Ejecutivo. Si ya has coordinado y centralizado, que te ocurra una cosa de este tipo, es más que sorprendente. Tengo la mejor opinión de Catalá, no sé lo que habrá podido intervenir en estas decisiones.

P. -¿No está Montoro dando argumentos a la defensa de los independentistas?

R. -Eso es evidente si él sostiene que no ha habido utilización de dinero público. Por definición es que no se cumple el delito. El tipo delictivo no existe. Estas cosas supongo que se coordinan antes y así no se puede hacer.

P. -Existe la posibilidad de que se le haya engañado o fallado la supervisión.

R. -No es una conclusión demasiado feliz para el señor Montoro.

«La sensación es de un cierto desorden y falta de coordinación en un tema muy grave»

P. -¿Cree que ha quedado cuestionado?

R. -Decía Azaña que si cada uno hablase solo de lo que sabe saldría un gran silencio nacional que favorecería la reflexión. No sé lo que ha pasado y no puedo opinar. Lo que sé es que el resultado da una impresión de un cierto desorden y de una falta de coordinación en un tema de una enorme gravedad.

P. -Cambiando de tema, ¿se cree todas las explicaciones que ha dado la presidenta de la Comunidad de Madrid?

R. -No me lo creo ni me lo creo. Hubo un momento determinado en que la versión de Cifuentes planteó alguna duda cuando empezaron a aparecer documentos que se habían falseado. Eso nos causó una cierta sorpresa, pero sostiene que esa falsificación se ha producido al margen suyo, por lo que no hay responsabilidad. Si eso no fuera así, sí habría que exigir la responsabilidad política. No quiero operar con prejuicios sino con juicios y se ha desatado la utilización política de este tema, que ha pillado a Cristina en medio.

«Sería Cifuentes la que tendría que decidir si da un paso atrás para que el PP no sufra un daño»

P. -Salvo que también puede haber fuego amigo.

R. -Fuego amigo hay siempre, aunque no esté en el origen.

P. -¿Y tiene usted alguna teoría al respecto?

R. -Es que en esto de las peleas de partido me pasa como a Woody Allen en las guerras, que sólo sirvo para prisionero. Yo sólo he sufrido fuego amigo.

P. -¿Qué prefiere, salvar a Cifuentes o el Gobierno de la Comunidad?

R. -Es un dilema muy complicado. Viví de forma personal e intensa el tema de Rita Babera y la defendí hasta el final. Sería la propia Cifuentes la que tendría que decidir  si ella, aún siendo y considerándose inocente, prefiere dar un paso atrás para que el partido no sufra un daño. Me preocupa mucho que el PP pueda tener una caída importante.