Rosa Valdeón, ex vicepresidenta de Castilla y León y ex favorita para suceder a Juan Vicente Herrera al frente de la Junta, guardaba un discreto silencio desde que hace año y medio se retiró de la política. Dimitió en 2016 por triplicar la tasa de alcoholemia tras un accidente leve en el que se rozó con un camión. El caso Cifuentes, que ha convulsionado el que fuera su partido durante 18 años, le ha animado a dar la cara porque le duele «verlo descomponerse».

Valdeón atiende a El Independiente al llegar a su casa de trabajar en un hospital vallisoletano. Esta médica de profesión, de 57 años, habla con la libertad de quien ha rehecho su vida lejos de la política, pero con el nudo en la garganta de quien lo dio todo por ella.

Nadie merece una humillación como la que ha sufrido Cifuentes. Y el PP tiene mucha responsabilidad»

«El caso Cifuentes es un antes y un después», afirma Valdeón a los pocos días de conocerse la dimisión de la presidenta de la Comunidad de Madrid, después de hacerse público un vídeo de 2011 en el que aparecía hurtando cremas en un supermercado. «Ha sido una conmoción. Pero el partido tenía elementos para haber actuado mucho antes, y en vez de solucionar un problema, han permitido que sufra un escarnio público. Nadie merece una humillación como la que ha sufrido Cifuentes. Y el partido tiene mucha responsabilidad».

Como de Cifuentes, de Valdeón siempre se dijo en el partido que era también un verso suelto. Cada una por su cuenta encarnaba la corriente de la derecha más laica con la que no todo el mundo comulga en el PP. Ambas también han abandonado el partido en medio de rumores de fuego amigo.

La zamorana lamenta el durísimo final de la carrera de Cifuentes, pero también es crítica con los errores de la madrileña: «El caso máster debería haber sido suficiente para que se fuera o el partido hubiera tomado medidas», afirma. «La educación es un principio básico que debería haber defendido, no perjudicado como hizo cuando ya se vieron las primeras mentiras del máster». Y añade: «Cristina Cifuentes, siendo una mujer muy válida, si hubiera tomado una decisión de dimitir cuando saltó el caso máster, la situación no habría llegado a un plano tan bochornoso. Pero ni ella ni el partido asumieron su responsabilidad. Y como se hace muchas veces en el PP, primero se cerraron filas y hasta se la aplaudió. Y luego la han dejado estrellarse sola. ¿Estas son las reglas del juego? No. No todo puede valer en política. La regeneración no era esto. Están dejando que la imagen del PP se vaya deteriorando más por días».

Juego sucio

Valdeón también sospecha del fuego amigo: «La propia Cristina Cifuentes lo dijo el día de su dimisión, que se la había extorsionado con ese vídeo y que es parte del precio de haber mantenido tolerancia cero contra la corrupción. Eso es el colmo de los colmos. Es lo que más me preocupa de esta historia. El vídeo de las cremas no es una anécdota. Independientemente de que su gestión de la crisis del máster no haya sido buena, parece que hay un trasfondo relacionado con lo que ella sabe del partido en Madrid, que ha tenido corrupción a lo bestia. Cuando en el resto de España vemos los escándalos del PP de Madrid, en el que los tribunales señalan que ha habido tramas organizadas, es demoledor para la confianza del ciudadano de a pie en la política. El PP necesita una catarsis y una renovación profunda. Me recuerda a las últimas épocas del PSOE de Felipe González».

¿Estas son las reglas del juego? No todo puede valer en política. La regeneración no era esto»

Ante la pregunta de quién tiene la responsabilidad del momento de caos y desconcierto que atraviesa el que fuera su partido, Valdeón apunta directamente al presidente del Gobierno: «En el PP de Rajoy se está quedando lo peor de lo peor. El partido necesita una catarsis, una renovación profunda. Ha sido la inacción de Rajoy, y su costumbre de dejarlo todo pasar, lo que está alejando a los buenos profesionales de la primera línea. Se están quedando los que no han hecho otra cosa que carrera a costa del partido».

¿Se reconoce en el juego sucio que ha sufrido Cifuentes? «Sí», responde tajante. «Los que hemos visto House of cards sabemos que en política hay cargos que no cumplen las reglas del juego. Utilizar las debilidades humanas para hundir a alguien no es de recibo», añade con toda la prudencia de la que es capaz. «Cometí un error en un día aciago en el que se me juntó todo, me equivoqué y dimití por ello. Le di un raspón a un camión, y a partir del momento en que el camionero dio mi matrícula aparecieron seis coches de la Guardia Civil, era un despliegue desproporcionado, los propios agentes me dijeron que seguían órdenes de arriba». Y prefiere parar ahí. 

Cuando Valdeón abandonó la política, regresó a su plaza de médico en Valladolid, «pero todavía estoy reciclándome», matiza. Es voluntaria en un centro de enfermedades mentales. Dice que poco a poco recupera la autoestima que perdió después de que su positivo en el control de alcoholemia saltara a las portadas de los periódicos. La política le costó un disgusto que la tuvo de baja varios meses. «Luego estuve unos meses dedicándome a labores de cooperación en Lima y en el Sáhara y voy recuperando la vida normal. Pero jamás volvería a la política», confiesa con severidad.

El PP necesita una catarsis y una renovación profunda. Me recuerda a las últimas épocas del PSOE de Felipe González»

Valdeón estuvo con tratamiento después de su dimisión «porque no era capaz de dejar de llorar». Aún le duele hablar de su caso. Pero vuelve a venir a cuento al preguntarle por cómo cree que va a actuar el partido con Cifuentes después de su marcha. «Dimitir es muy duro. Al día siguiente pasas de ser la vicepresidenta a no ser nadie. A mí el partido me hizo vacío. Es muy duro y Cifuentes va a necesitar ayuda. Ella llevaba en política muchísimos más años que yo, que al fin y al cabo he podido volver a ejercer la Medicina, que es mi profesión».

Y si no quiere volver a la política, ¿por qué lo pasó tan mal abandonándola? «Ver llorar a mis hijos y a mis padres después de lo que me pasó es lo que he llevado peor». Y añade para Cifuentes un consejo que se nota se ha repetido a sí misma muchas veces: «En la vida se pueden hacer muchas cosas independientemente de la política».

En los partidos se están  quedando los que no tienen escrúpulos, no podemos tomar como normal el juego sucio»

Insiste Valdeón en que lo suyo no es ningún ajuste de cuentas con el PP. Ella siempre ha sido crítica con su propio partido , también cuando estaba en activo. Fue la primera política del PP en criticar, por ejemplo, el nombramiento del exministro de Industria José Manuel Soria  como director ejecutivo del Banco Mundial tras su dimisión por aparecer en los Papeles de Panamá, cargo al que luego Soria renunciaría por las presiones.

Valdeón habla porque le duele ver «que la política, que debería vivirse como un servicio público, se esté volviendo tan endogámica. Y es una pena que se vayan los buenos. En los partidos se están  quedando los que no tienen escrúpulos. Y aunque yo hablando no gano nada, porque yo siempre estuve en la política de paso, no quiero callarme. No debemos tomar como normal el juego sucio. Y hablo por si las cuatro cosas que pienso pueden ayudar a regenerar el sistema y porque ante las injusticias me rebelo. La forma en la que han zanjado el caso Cifuentes es poco humana. Si se sabía que ella tenía estos problemas y ella está bloqueada como para tomar la decisión de irse, alguien tenía que decirle que no puede seguir, no dejar que el escándalo le estalle de esta forma».

Cuando habla de política, Valdeón utiliza constantemente metáforas médicas: «Si lo que hay es un cáncer no puedes decirle al paciente: ‘Sé fuerte’. Si quieres curarle, tienes que actuar. Y Rajoy no actúa, tiene quien lo haga por él». A continuación, explica sin tapujos a quién se refiere.

El cortacabezas de Rajoy

«Los partidos están llenos de profesionales de partido, pero no profesionales que tienen fuera un medio de vida. Se están quedando solo los profesionales de la política y así no hay quien regenere, porque se aferran a un cargo con uñas y dientes», denuncia Valdeón. Y no duda en poner como ejemplo al coordinador general del PP, Fernando Martínez Maíllo, zamorano como ella. «Desde el primer día que llegué de alcaldesa de Zamora temió que le quitara el puesto», señala. Se conocen bien porque, antes de ser coordinador general del PP, cargo que ocupa desde febrero de 2017, Maíllo era alcalde de Casaseca de las Chanas y presidente de la Diputación de Zamora. «Al final, como dicen aquí, se hizo con la huerta».

Cuando a Valdeón le paró la Guardia Civil en el primer pueblo de Zamora, Morales de Toro, aquel día que conducía sola de vuelta a casa después de dejar a sus hijos en el aeropuerto de Madrid, y dio positivo en la tasa de alcoholemia, los medios locales se enteraron en seguida de la noticia. «Maíllo pidió mi dimisión esa misma mañana, era el más interesado en que me fuera y lo consiguió de la forma más tonta. También era el más interesado en que se armara el revuelo que se armó por ello». Y añade: «Los comportamientos mafiosos son una forma de entender la vida, y Maíllo los tiene».

Del que fuera presidente del PP de Zamora entre 2004 y 2017, convertido en hombre de confianza del presidente del Gobierno, Valdeón tiene algo más que añadir: «Como a Rajoy no le gusta cortar cabezas, se fía demasiado de Maíllo. Y los que lo conocemos en Zamora sabemos que no tiene ningún escrúpulo». 

Los comportamientos mafiosos son una forma de entender la vida, y Maíllo los tiene»

Por más que no quiera volver a ella, se nota que a Valdeón le apasiona la política. «Los partidos en España son muy endogámicos en proteger sus filas. Nadie se desmarca. Y lo hemos admitido todos como normal, pero es uno de los grandes errores de la política en España. En los comités del partido apenas se habla nada», recuerda la ex vicepresidenta de la Junta de Castilla y León. «En cada comité se escucha respetuosamente al presidente hacer balance, como es normal. Pero deberían servir también para escuchar voces discordantes y en mi experiencia eso no pasa. No hace falta ser asambleario, pero hay que encontrar canales para escuchar a la militancia y poder opinar sin represalias».

Un compañero neurcirujano le decía hace poco a Valdeón para animarla que si a él le hubiera pasado lo que le pasó a ella en aquel control de alcoholemia, al día siguiente estaría operando. Es más, en su partido ha habido varios diputados que después de dar positivo y la posterior retirada del carné, optaron por conservar su escaño. Como el diputado murciano Arsenio Pacheco, que en 2010 dio una tasa de 0,58 mg/l tras colisionar con un coche, y los diputados populares por Valencia Vicente Ferrer e Ignacio Uriarte, que también siguieron en el escaño porque, según ellos, conducir ebrios no tenía «nada que ver» con su condición de parlamentario. Uriarte, al menos, sí que renunció a ser vocal de la comisión de Seguridad Vial del Congreso.

Visto lo visto, le pueden salir más trapos sucios a gente del PP. Han bajado tanto el nivel que cualquier cosa puede salir»

«Pero los políticos tenemos que dar ejemplo», insiste Valdeón desde su exilio político. «Y sigo creyendo que lo correcto en mi caso era dimitir porque asumo que la exigencia a los cargos públicos tiene que ser mayor que para el resto de los ciudadanos. Y, claro, en el resto de los casos una espera que pase lo mismo aunque no siempre sea el caso. Dimitir a tiempo no solo sirve para evitar deteriorar con los errores personales la imagen del Partido Popular, también para defender la política, porque si no a los jóvenes más válidos de este país no va a haber quien los convenza de que se metan a esto. Y los necesitamos para sacar este país adelante».

¿Cree que después del caso Cifuentes hay más dirigentes del PP que temen que salgan trapos sucios suyos a la luz? «Visto lo visto, no me extrañaría que le puedan sacar más trapos sucios a gente del partido. No todo vale en política, pero han bajado tanto el nivel que cualquier cosa puede salir». Nivel House of Cards.