Carles Puigdemont reúne hoy al Grupo de JxCat en el Parlament para decidir, básicamente, si proponen finalmente un «plan D», es decir, un candidato viable a la investidura catalana, o fuerzan la repetición de elecciones agotando el plazo para la investidura que vence el próximo 22 de mayo. Tanto Puigdemont como el resto de partidos que conforman el bloque independentista han rechazado públicamente esta opción, pero como se lamentaba ayer Xavier Domènech en el Parlament, «nos tememos que ni siquiera él sabe qué va a hacer». Solo una cosa parece segura para los integrantes de JxCat, la decisión depende única y exclusivamente de Puigdemont.

El proceso de designación de un nuevo candidato parecía acelerado esta semana con los apoyos recibidos por Elsa Artadi, actual líder del grupo en el Parlament. Pero el empeño en aprobar ayer la reforma de la Ley de Presidencia que permite la investidura a distancia y las reuniones telemáticas del Govern hace temer que JxCat agotará la escenificación de este nuevo embate con el Estado antes de dar un nuevo paso. Esto es, que Eduard Pujol, que hoy volverá a ejercer de portavoz, podría volver a reclamar «el derecho a gestionar los tiempos», para desesperación de socios y rivales.

El Gobierno ya confirmó ayer tras el Consejo de Ministros lo que había anunciado, el recurso de inconstitucionalidad de la reforma aprobada por el Parlament. En cuanto el Tribunal Constitucional admita a trámite el recurso la ley quedará suspendida, lo que abre un nuevo paréntesis de cinco meses en los planes de Puigdemont de gobernar Cataluña desde Berlín o Bruselas, en caso de que los tribunales alemanes fallen antes a su favor. Pero JxCat quiere poder volver a decir que el Estado impide la investidura de su líder, y agotarán esos plazos.

Nuevo baile de nombres

Elsa Artadi ha sido ungida en la última semana como candidata a la presidencia de la Generalitat, sin que la interesada haya confirmado nunca esta aspiración. JxCat a través de Jordi Sánchez, ERC por boca de Pere Aragonés y el PDCat a través de su presidenta, Neus Munté, han dado su aval a la colaboradora de Carles Puigdemont. Pero Artadi podría resistirse a esta oferta, según algunas fuentes, recelando de las intenciones de Puigdemont, que aspira a designar un presidente «temporal» a la espera una carambola que le permita ocupar la presidencia de la Generalitat: que la justicia alemana rechace la extradición y el Tribunal Constitucional avale la teleinvestidura. Más que improbable, pero la especulación figura en los planes de JxCat.

Artadi afrontaría por tanto una presidencia de medio año tutelada por Puigdemont, a la espera de volver a hacerse con las riendas de la Generalitat via Skype. Ante ese escenario, la discípula de Andreu Mas-Colell habría optado por rechazar la oferta y reclamar para si la conselleria de Presidencia, que incorpora la portavocía del Govern y supondrá el auténtico poder en el Palau de la Generalitat.

Entre los nombres que suenan con fuerza como alternativas a Artadi destaca el de Josep Costa, convertido en los últimos tiempos en una de las voces que más atentamente escucha Puigdmeont. El vicepresidente primero del Parlament, profesor universitario de Derecho, se ha convertido en uno de los ejes de la estrategia jurídica de Puigdemont y ha subido enteros en la confianza del ex president. En las últimas horas, algunos medios han apuntado además a Antoni Morral, número 17 de la lista de JxCat y alcalde de Cerdanyola.

En el PDCat preferirían un alcalde, pero entre los nombres que agradarían en la ex convergencia no destaca Morral y sí los de Albert Batet, alcalde de Valls por CDC e integrante del círculo de confianza de Puigdemont, y Marc Solsona, alcalde de Mollerusa con proyección en el partido. Cualquiera de estos nombres obligaría, en todo caso, a revisar el encaje de bolillos que supone la formación de gobierno, por el juego de equilibrios entre JxCat y ERC. Una negociación que el independentismo afronta cada vez con menos tiempo y más rencillas entre los partidos.

Presión desde Estremera

Puigdemont ha asegurado a sus interlocutores que no forzará nuevas elecciones, especialmente tras la carta remitida por los ex consellers en prisión preventiva, que reclaman ya abiertamente la formación de gobierno para aliviar su situación procesal. Una urgencia que el líder de JxCat asume relativamente, puesto que el grupo no parece que vaya a mover ficha antes del próximo miércoles, cuando Jordi Turull, Josep Rull, Raül Romeva, Dolors Bassa y Carme Forcadell asistirán en la Sala de Apelaciones del Tribunal Supremo a la revisión de su situación de prisión preventiva.

La cita ante el Supremo podría ser otra de las fechas clave para que el líder de JxCat se decida a dar, o no, el beneplácito a la formación de gobierno. Pero de momento Jordi Sánchez sigue siendo oficialmente candidato a la investidura, y JxCat no parece tener prisa por cambiar esta situación.