Política

Masacre de palestinos en protestas contra el traslado a Jerusalén de la embajada de EEUU

Israel reúne a 800 invitados en la inauguración, entre ellos los asesores presidenciales, Ivanka Trump y su marido Jared Kushner, mientras Hamas convoca manifestaciones en Gaza, actos que Israel reprime violentamente al considerarlos "terroristas"

Un palestino herido en las protestas por el traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén.

Un palestino herido en las protestas por el traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén, en la frontera de Gaza. EFE

En el 70º aniversario de la creación del Estado de Israel, Estados Unidos ha inaugurado su embajada en Jerusalén. El regalo del traslado de la legación desde Tel Aviv, anunciado por el presidente Donald Trump en diciembre pasado, ha elevado aún más la tensión entre israelíes y palestinos. Las fuerzas israelíes han matado el lunes al menos a 59 palestinos, entre ellos ocho menores de 16 años, uno de ellos un bebé de ocho meses, que participaban en las protestas en Gaza y Cisjordania contra este traslado. Otros 2.400 han resultado heridos, centenares por arma de fuego, según informa Associated Press, que cita fuentes sanitarias palestinas. La jornada ha sido la más sangrienta desde la guerra de 2014.

Israel había advertido a los palestinos que arriesgaban sus vidas si participan en una marcha contra la instalación de la embajada de EEUU. “A los alborotadores, si participáis en manifestaciones violentas os jugáis la vida. Poneos a salvo y trabajad por vuestro futuro”, podían leer en unos panfletos que ha arrojado la aviación israelí en la mañana del lunes, según informa The Guardian.

Las Fuerzas de Defensa de Israel consideran que las protestas están encubriendo actos «terroristas». Cita como ejemplo que tres personas intentaron detonar un artefacto junto a la verja de seguridad al sur de Gaza.

La elección de la fecha, justo el día antes de la Nakba (catástrofe), cuando los palestinos recuerdan la expulsión de 700.000 palestinos que se vieron obligados a dejar sus casas por la creación del Estado de Israel, supone para ellos una nueva humillación.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que Israel había actuado en su derecho a defensa al disparar contra los que se manifestaban. «Todo país tiene la obligación de defender sus fronteras. Hamas ha declarado su intención de destruir Israel y envía a miles a la frontera para conseguir su propósito. Continuaremos actuando con determinación para proteger nuestra soberanía y a nuestros ciudadanos», dijo en un tuit.

Hamas ha declarado su intención de destruir Israel y envía a miles a la frontera para conseguir su propósito», dice Netanyahu

Desde primera hora Hamas convocó a sus seguidores a concentrarse en diversos puntos de la verja y desde las mezquitas se llamó a una huelga general. El ministro de Educación, Neftali Bennett, advirtió de que cualquiera que se acerque a la verja se consideraría “un terrorista”.

Pese a a las advertencias, decenas de miles acudieron a la llamada de Hamas en una decena de emplazamientos en la Franja de Gaza. Los participantes en las protestas quemaron neumáticos para que el humo les protegiera de los francotiradores israelíes. Israel ha acusado a Hamas de «orquestar un complot» para boicotear la inauguración de la nueva embajada de EEUU. Al atardecer, desde los altavoces se dieron por concluidas las marchas. El martes, cuando conmemoran la Nakba, habrá más protestas.

Sin embargo, la ONU ha exigido a Israel que deje de usar fuego real y ha asegurado que «la comunidad internacional exigirá justicia para las víctimas». Amnistía Internacional condenó «el uso de la fuerza» por parte de Israel, que estaría violando la legislación internacional al reprimir a sangre y fuego las protestas.

Ivanka Trump, ante la embajada de EEUU en Jerusalén.

La asesora presidencial, Ivanka Trump, junto a una placa conmemorativa del traslado en homenaje a su padre, Donald Trump.

Mientras el balance de víctimas aumentaba por minutos en la frontera con Gaza y en Cisjordania, los dignatarios, ajenos a ese baño de sangre, celebraban en Jerusalén la inauguración de la embajada de EEUU. A la ceremonia, han asistido la hija de Trump, Ivanka, y su marido, Jared Kushner, de origen judío.

Ivanka Trump se convirtió al judaísmo para casarse con Kushner, quien ha diseñado entre bambalinas la política sobre Oriente Próximo, incluido el acercamiento al heredero saudí, Mohamed bin Salman. El embajador estadounidense, David Friedman, está desde hoy a cargo en Jerusalén. Friedman elogió el paso dado por Trump, que fue muy aclamado por los asistentes.

«De nuevo EEUU guía el camino al ser la primera nación en dar este paso. Muchos han trabajado muy duro y durante mucho tiempo para lograrlo. Pero no se equivoquen, este acontecimiento histórico se debe a la visión, la valentía y la claridad moral de una persona a quien le debemos enorme gratitud, el presidente Donald J. Trump», dijo el diplomático.

Trump estuvo presente a través de un mensaje en video. «Estados Unidos siempre será un gran amigo y socio de Israel en la causa de la paz y de la libertad. Deseamos buena suerte al embajador Friedman en su preciosa embajada en Jerusalén y extendemos la mano a Israel, los palestinos y todos lso vecinos. Que haya paz. Que Dios bendiga esta embajada. Que Dios bendiga a todos los que trabajen allí y a EEUU». concluyó el presidente, que también tuiteó sobre «el gran día» de Israel. Y ya sabía que a pocos kilómetros de la nueva embajada había corrido la sangre de palestinos.

El yerno del presidente, Jared Kushner, sí que aludió a las protestas de la jornada: «Esta celebración de hoy no significa que hayamos dejado de comprometeros con la paz. Una paz que supere los conflictos delpasado y dé a nuestros hijos un futuro más brillante. Como hemos visto en las protestas del mes pasado y las de hoy, los que provocan la violencia son parte del problema y no de la solución. EEUU está preparada para apoyar el acuerdo de paz en la medida que podamos. Creemos que es posible que las dos partes ganen».

La Casa Blanca ha emitido una nota de prensa en la que aseguraba que este cambio a Jerusalén «responde a una realidad, no quiere decir que sea la posición final de EEUU en unas negociaciones». El coste de los cambios realizados hasta el momento es de unos 400.000 dólares.

En los festejos previos, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, ha pedido «a todos los países» que sigan la estela de EEUU y se trasladen. “Es lo correcto y sirve para avanzar hacia la paz”, argumentó Netanyahu. “Desde hace 3.000 años es la capital del pueblo judío y lo seguirá siendo”, añadió.

Guatemala traslada su legación el miércoles, y Paraguay, Hungría, República Checa y Rumanía se lo están planteando y aceptaron la invitación de Israel para asistir a la celebración. Sin embargo, los principales países de la Unión Europea, incluidos Alemania, Francia y España, se atienen a las resoluciones de la ONU para mantener su representación en Tel Aviv.

La soberanía israelí sobre Jerusalén no está reconocida por el derecho internacional. Según se estableció en los acuerdos de 1993, el régimen de la ciudad santa debería ser acordado en ulteriores negociaciones. Desde 1967, Israel ha establecido asentamientos en Jerusalén Este, donde viven unos 200.000 judíos, pese a las condenas de la comunidad internacional.

Los palestinos consideran que Jerusalén Este es la capital de su futuro Estado y hasta ahora había consenso internacional en que el estatus debería ser acordado en un acuerdo de paz. Pero Trump, una vez más, obró por su cuenta y en diciembre decidió reconocer Jerusalén como capital de Israel.

Hasta entonces las diferentes Administraciones habían renovado una cláusula de la Jerusalem Embassy Act de 1995 por la que EEUU reconocía la capitalidad de Jerusalén, pero la suspendía invocando “los intereses nacionales”.

Muchos israelíes han elogiado la decisión de Trump. El Museo Amigos de Sión han llenado Jerusalén de carteles que dicen: «Hagamos Israel grande de nuevo». Banderas estadounidenses e israelíes adornan la disputada ciudad. Incluso un equipo de baloncesto ha cambiado su nombre en honor a Trump y su decisión. Será el Beitar Trump Jerusalén.

Netanyahu también ha recibido recientemente otro regalo de su aliado estadounidense. El presidente Trump, haciendo caso también de Israel, ha retirado a EEUU del pacto nuclear con Irán, una demanda del primer ministro israelí desde que se firmó el acuerdo. Irán e Israel libran una guerra, hasta ahora soterrada, en Siria, a las puertas del Estado hebreo.

Pese a estos regalos de Donald Trump, la violencia con la que ha arrancado el día hace prever que la jornada quedará marcada en sangre. Y no será la última.

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