Política CHALET DE IGLESIAS Y MONTERO

Los críticos de Podemos hacen campaña por la abstención en rechazo a la consulta

"No dudo que la dirección saldrá airosa del refrendo. No sabemos a qué precio psicológico, moral y político", señala un ex dirigente

Irene Montero y Pablo Iglesias este lunes en el Congreso de los Diputados. EFE

«No voy a votar en esa consulta interna. Hagan lo que hagan, el mal está hecho». El ex miembro del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos Germán Cano, uno de los defensores de las tesis transversales del errejonismo, es uno de los ex dirigentes del partido que está abogando por la abstención en la consulta de Podemos sobre Pablo Iglesias e Irene Montero, después que ambos se hayan negado a retirarla, como le han pedido destacados representantes de la corriente de Izquierda Anticapitalista.

Ambas corrientes críticas consideran que sólo un elevado porcentaje de abstención en la consulta servirá para mostrar el rechazo interno a que una cuestión privada de los líderes de Podemos -la compra de un chalet de 660.000 euros- se convierta en un asunto de estado dentro del partido. «Lo que tiene que hacer un político decente cuando se cuestiona su credibilidad es someterse al criterio de las bases. Yo estoy convencido de que el señor Ripa y la señora Rodríguez, una vez que se cuestione su credibilidad no se aferrarán al escaño ni al puesto y someterán a las bases su responsabilidad» , ha retado este lunes Pablo Iglesias en un mensaje que suena a advertencia tras las críticas internas de los líderes de Podemos Asturias y de Andalucía a la convocatoria de la consulta.

El secretario general de Podemos no ha querido valorar en qué porcentaje de participación se puede considerar que han logrado el aval suficiente de la militancia para que él y su pareja sigan al frente del partido. «¿Si sólo votaran un 10% lo considerarían suficiente para legitimarles?», le ha preguntado una periodista en los pasillos del Congreso. «Vamos a esperar a tener los porcentajes y una vez que estén los resultados valoramos. Saben ustedes que nosotros nunca valoramos los resultados de un partido antes de que se celebre y de que se marquen los goles», ha respondido Iglesias, que ha negado cualquier error o autocrítica: «Al contrario, creo que hemos tomado una decisión personal legítima», ha reiterado el secretario general de Podemos.

Precisamente en la participación de la consulta se basa la batalla en este caso. El nivel de abstención planteado en la votación medirá la contestación interna a Iglesias y Montero dentro del partido, y ya hay campañas en favor del ‘sí’ y otros escenarios en los que abogan por la abstención. En algunos sectores de la militancia ya se contempla la no participación en el plebiscito como gesto de protesta, y en algunos chats críticos formados por centenares de miembros se ha planteado la posibilidad de concentrarse en la sede de Podemos para pedir la retirada de la consulta.

Los miembros de la corriente Anticapitalista son los únicos que han mostrado su malestar por la consulta, y la portavoz parlamentaria del partido en Madrid, Lorena Ruiz Huerta, ya pidió la retirada de la votación y anunció que no participaría, mientras que el eurodiputado Miguel Urbán, líder de la corriente, defendió que era «innecesaria». El propio Iñigo Errejón cerró filas este lunes y mostró su apoyo público a Iglesias y Montero, pero los ex dirigentes del espectro errejonista hoy muestran abiertamente sus discrepancias con la línea del partido.

El plebiscito, que ofrece dos opciones -la dimisión o el aval al liderazgo- es considerado por un sector una «huida hacia delante» para rehuir del asunto de fondo: la incoherencia por la compra de un chalet de 660.000 euros. «Creo que es hacerse trampas plantear el asunto del chalet como una lucha entre el derecho de una pareja joven a comprarse un chalet en la sierra y una ‘máquina de fango’ dispuesta a laminar un proyecto de cambio», resume Cano, ex miembro de la dirección de Podemos, que precisa que «el tema, políticamente, es otro».

«No puedes construir enfáticamente tu imagen pública como «el corazón» vallecano de los chicos de barrio y edificar tu organización cuestionando y recriminando a tus adversarios internos por desnaturalizar esta imagen de autenticidad y no dar explicaciones cuando la gente descubre tus legítimas aspiraciones de clase media y política a vivir con una holgada comodidad».

Tampoco han convencido los argumentos de Iglesias y Montero para salir al paso de la polémica; ni el victimismo por sentirse objeto de acoso mediático y ni la defensa de la privacidad de los dos hijos que la pareja tendrá en otoño. «No vale aquí escudarse en los hijos nuevos o la cacería mediática, por buenas razones que sean, porque siempre te van a preguntar por qué entonces no un sitio más modesto y en unas condiciones no tan ambiciosas».

La imagen del político como ídolo rock devora al individuo; si Iglesias pactó con el diablo, conocía el precio»

«Si has jugado con esa imagen en un momento de crisis y catalizado un enorme resentimiento antipolítico», advierte, «tienes, como responsable público, que dar explicaciones políticas y realizar un análisis sobre ese cambio, porque la opinión pública va percibirlo como incoherente, máxime cuando tú mismo has cargado con esa sobreexposición acentuando esta línea personalista».

«La imagen del político como ídolo rock termina devorando al individuo. No es la primera vez ni será la última. Iglesias asumió pactar con ese diablo, conocía el precio. Es responsable de esa imagen, como la Pantoja, Mick Jagger o Britney Spears. Si esa imagen cambia para su público, ¿por qué su público no tiene derecho a decir algo?», se pregunta Germán Cano.

Es criticable la huida hacia delante plebiscitaria, un acto usado por Iglesias siempre que siente debilidad»

«Ante esta situación, lo que me parece criticable es la huida hacia adelante plebiscitaria, un acto reflejo usado por Iglesias siempre que siente su debilidad. Criticable por esconder ese debate político necesario un año antes de elecciones y con buenas perspectivas bajo un chantaje emocional que busca revalidar la confianza, la fe, en lugar de un análisis honesto ante su partido y la sociedad; criticable por impulsar una discusión que debería ser irrelevante poniendo el foco en un asunto personal e invisibilizando el trabajo de cientos de compañeros de partido».

El miembro de Podemos continúa señalando que «Pablo e Irene no son buenos líderes para Podemos, pero han sido elegidos democráticamente y no me parece justo que se vayan por comprarse un chalet; deberían irse porque otra línea política logre mayor aprobación y con argumentos políticos. Saben que van a ganar cualquier plebiscito planteado en esos términos y juegan con todo derecho sus bazas».

No es el único dirigente de Podemos que ha criticado la consulta. El catedrático Fernando Broncano, que participó en el programa de I+D del partido, mostraba sus dudas sobre la legitimidad de la votación a través de la red social Facebook. «No tengo la menor duda de que la dirección de Podemos saldrá airosa de la consulta a las bases militantes. Pero no se puede ocultar que lo que pide la consulta es un refrendo, una suerte de crowdfunding moral y político de una opción personal».

«Se traslada a los militantes un juicio sobre una decisión personal, lo que convierte la deliberación sobre el voto en una suerte de tragedia moral para todas y cada una de las personas que lo ejerzan, que tendrán que usar su imaginación para ponerse en lugar de otras personas que no son. No dudo que la dirección saldrá airosa del refrendo. No sabemos a qué precio psicológico, moral y político».

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