Política

Los barones esperan un "transición tranquila", sin "dedazo" de Rajoy, para un congreso extraordinario en unos meses

Nadie apuesta por su continuidad para las próximas elecciones ni tampoco le ven mientras tanto como líder de la oposición "preguntando a Sánchez en la sesión de control de los miércoles"

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Los barones esperan un "transición tranquila", sin "dedazo" de Rajoy, para un congreso extraordinario en unos meses
Rajoy y Feijóo en una imagen de archivo

Rajoy y Feijóo en una imagen de archivo EFE

Resumen:

Los barones territoriales del PP esperan que Mariano Rajoy, hoy, durante la reunión del comité ejecutivo de su partido,  "no dé la espantada, no es su estilo", pero, tampoco, "que haga como si no hubiera ocurrido nada". "Debe trasladar a la sociedad el mensaje de que va a mover ficha, de que va a empezar un proceso de renovación que genere una expectativa", afirma un presidente regional. Desde los más prudentes a los más nerviosos creen que es inevitable ir a un congreso extraordinario "a más tardar entre finales de septiembre y principios de octubre" o "entre enero y febrero". Feijóo podría simultanear la Xunta con el liderazgo del PP nacional durante un periodo, con Soraya Sáenz de Santamaría de portavoz parlamentaria.  

Una transición tranquila, sin prisas, pero sin pausas, que culmine en un congreso extraordinario antes de que acabe este año o a principios del que viene. Los barones territoriales del PP esperan que Mariano Rajoy, hoy, durante la reunión del comité ejecutivo de su partido,  «no dé la espantada, no es su estilo», pero, tampoco, «que haga como si no hubiera ocurrido nada». «Debe trasladar a la sociedad el mensaje de que va a mover ficha, de que va a empezar un proceso de renovación que genere una expectativa», afirma un presidente regional. Y otro añade: «es consciente de que se abre una nueva etapa, de hecho se ha despedido del Congreso y tiene la autoridad moral  y política para generar un cambio tranquilo».

Con el telón de fondo de las elecciones andaluzas, locales, autonómicas y europeas nadie en el PP quiere un proceso a tumba abierta, pero tampoco el consabido «dedazo» presidencial. Eso, dicen, acabó con José María Aznar.  Creen que lo que se impone ahora es un proceso pactado con los presidentes territoriales y principales dirigentes del PP «sobre las personas que se pongan al frente del partido, que nos siente y nos convoque», dice otro. «Tiene que dejar entrever que no va a seguir», aunque admiten que eso pudiera desatar una guerra interna de «todos apuñalándose por las esquinas», que los llamados a presentarse a las elecciones en mayo próximo no quieren, de ahí, un llamamiento a actuar conjuntamente para evitar que el partido se desangre.

Cónclave a la vuelta del verano

En todo caso, desde los más nerviosos a los más prudentes creen que es inevitable ir a un congreso extraordinario «a más tardar entre finales de septiembre y principios de octubre» o «entre enero y febrero». Creen que «si las cosas se hacen con sentido» pueden salir bien parados de la traumática moción de censura. Con la confianza de que Pedro Sánchez no pueda aguantar hasta 2020 lastrado por sus socios de la moción de censura, el PP se prepara para una oposición dura y unos cambios de calado que les permita en un plazo de como mucho año y medio presentarse a unas elecciones generales con opciones de triunfo.

«Nuestros votantes cabreados están volviendo y, entre ellos, algunos de los que se fueron a Ciudadanos», aseguran fuentes populares, convencidas de que se puede aprovechar la oportunidad para rearmarse política e ideológicamente. En la ecuación de ese futuro no está Rajoy. Nadie apuesta por su continuidad para las próximas elecciones ni tampoco le ven mientras tanto como líder de la oposición «preguntando a Sánchez en la sesión de control de los miércoles».

Pero que mantengan esta postura crítica no significa que, en principio, ninguno de ellos esté dispuesto a dar el contrapunto a Rajoy en la reunión de la ejecutiva de hoy.  Aducen que «los primeros interesados en no hacer daño al partido somos nosotros. Polémicas cero. Lo que le tenga que decir a Rajoy se lo diré a solas».

Feijóo presidente del PP, Santamaría, portavoz

El hecho de que solo queden tres plenos de aquí a las vacaciones parlamentarias de verano permite disponer, dicen, del tiempo suficiente para abordar la cuestión sucesoria con cierta calma. Pero no va a ser fácil. Si se elige en unos meses un nuevo liderazgo en el PP, se cercenan en muy buena medida las posibilidades del presidente de la Xunta gallega, Alberto Núñez Feijóo, puesto que le costaría dejar la presidencia autonómica para venir a Madrid, donde no tiene escaño en el Congreso de los Diputados. No obstante, un miembro del gobierno saliente llama la atención sobre un aspecto no menor, esto es, que en ningún sitio está escrito que Feijóo no pueda simultanear la Xunta con el liderazgo del PP nacional durante un periodo, con Soraya Sáenz de Santamaría de portavoz parlamentaria.

Son los dos nombres que más surgen en las conversaciones con barones y dirigentes populares ante un silente Rajoy que les mantiene a todos en ascuas. Los más pesimistas temen que haga una reflexión general sobre la España que «hereda» Pedro Sánchez y la importancia de un partido como el PP para anunciar unos cambios en diferido, sin fecha. Muchas han sido las reuniones del comité ejecutivo en momentos aciagos para su formación política en la que ha defraudado las expectativas, pero ahora, «no vale con esperar».

«Halcones y más duros que los halcones»

De momento, el PP se prepara para una oposición a cara de perro en la que los sectores se dividen «entre los halcones y los que son más duros que los halcones», describen de forma harto gráfica desde un ministerio. Nada de palomas. Tras conocerse los resultados de la votación de la moción de censura el pasado viernes muchos senadores populares corrieron a ponerse en contacto con la dirección del Grupo Parlamentario en la Cámara Alta anunciando su intención de enmendar los Presupuestos al objeto de sacar partidas para cada uno de sus territorios. Cuentan con esos 530 millones de euros que se comprometieron con el PNV en inversiones e infraestructuras. El PP ya había enarbolado esta amenaza para disuadir a los peneuvistas de ponerse al lado de Sánchez, tal y como adelantó El Independiente. Los populares no se sienten ya concernidos por esos pactos y el nacionalismo vasco no se puede llamar a engaño.

 

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