Política

El PP apuesta por la refundación

Cambio de sede, de logo, vuelco en el partido y remodelación ministerial, ejes del cambio que reclaman en el PP sin necesidad de celebrar un congreso extraordinario

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. EFE

«Hay que tomar decisiones de mucho calado, refundar el partido sin hacerlo formalmente, cambiar de sede, remodelar el Gobierno…». Quien así se manifiesta es un miembro de la dirección nacional que lleva meses clamando en el desierto, pero no está solo. Forma parte de ese sector, cada vez más amplio, que defiende la necesidad de tomar la iniciativa y afrontar cambios a modo de revulsivo para superar una situación que les tiene en estado de shock. No habían asimilado lo de la dimisión de Cristina Cifuentes cuando vino de lo de Eduardo Zaplana y, cuando todavía estaban rumiando lo del ex presidente de la Comunidad de Valencia y ex ministro de Empleo, vino el mazazo de la sentencia de la Gürtel. Todo ello en apenas unas semanas. Un miembro del núcleo duro genovés afirma con un punto de pesimismo que «da igual lo que hagamos, es algo complicadísimo de levantar».

Pero hay quienes piensan que además de esperar a que los demás se estrellen con una moción de censura casi imposible o a que Ciudadanos se retrate, «es necesario actuar de una vez, no hay margen, vamos tarde», aduce otro dirigente territorial, mientras que un presidente autonómico en conversación con El Independiente lamenta que se perdió una oportunidad de oro «para no abordar una remodelación del Gobierno más amplia cuando Luis de Guindos se fue a Frankfurt al Banco Central Europeo». Defiende que  frente a líderes más jóvenes, el inquilino de la Moncloa podría haber incorporado a su consejo de ministros a perfiles políticos de otras generaciones, renovadores y solventes y no tan sólo a un «tecnócrata» como Román Escolano, a quien la mayoría de los ciudadanos no pone cara.

Cambio de sede, de logo, vuelco en el partido y remodelación ministerial, ejes del cambio que reclaman en el PP

La idea de una refundación del partido pasa por la cabeza de un amplio sector del PP. La posibilidad de vender la mastodóntica sede de la madrileña calle Génova para cambiarla por otra más funcional, pequeña, abierta y adaptada a los nuevos tiempos ha germinado en la mente de muchos, tal y como adelantó este medio. No es sólo algo cosmético. «Está inherentemente ligada a la imagen de pagos de remodelación en «b», afirman. Incluso hay quien acaricia la idea de cambiar la gaviota o charrán que los representa por la encina que utilizaron en la convención nacional de Sevilla de principios de abril.

Con las mismas siglas

Lo que mudar de siglas, algo que ya hizo el PP en 1989, cuando se llamaba Alianza Popular, no lo tienen tan claro. Aducen que entonces «se hizo para expresar la idea de un rearme ideológico, pero ahora parecería que seguimos los pasos de Convergencia convirtiéndose en el PdeCat», lo que no constituye un buen precedente.

Otro dirigente regional que no gobierna señala que si bien «desde un punto de vista frío, racional y jurídico no ha habido en la sentencia de la Gürtel una condena penal, el paisano no se queda con esas consideraciones» y lamenta la pérdida de voto de los electores de entre 35 y 55 años, que huyen a Ciudadanos. Por eso, no se trata de esperar a que haya elecciones o a organizar un congreso nacional extraordinario, defienden que pueden incorporarse cambios llamativos, reales, en estos meses, antes de las elecciones locales y autonómicas de mayo o aprovechar las mismas, dicen otros, «para abrir huecos».

Se necesita, aducen una vicepresidenta y una secretaria general «full time»

Si Rajoy «tira de miembros de su Gobierno y de Génova para las listas electorales» puede tener margen de maniobra para afrontar la recta final de la legislatura, aunque un sector cree que ya sería demasiado tarde. Si hay una sensación generalizada es que «el partido no puede estar como ahora», afirma en ese caso un destacado parlamentario. «Se necesita criterio político, mejorar el problema de la comunicación y de mensaje y darle un vuelco a Génova», para ello aboga por un secretario general «full time». Considera que «este viernes era un día para la secretaria general, arremangada y contestando a todo, haciendo posición a la oposición», en alusión a María Dolores de Cospedal. No fue el único que la echó de menos en un día en que el PSOE había anunciado una moción de censura contra Rajoy.

Pero tampoco salva a los ministros ni a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. De los primeros dice que «no se pueden esconder detrás de un ministerio», de la segunda que debe ejercer de portavoz en el día a día y quemarse si es necesario «como hizo María Teresa Fernández de la Vega». Y aunque no quiere hablar de «refundación» ni real ni emboscada se parece mucho a la tesis que se va extendiendo como una mancha de aceite.

Críticas a Aznar

Y a poco que se escarbe un poco, acuden las insinuaciones o invectivas contra el ex líder del PP y ex jefe del Ejecutivo José María Aznar. El discurso va entre «a Rajoy se le achacan cosas que vienen de otras épocas», los más prudentes, al «manda huevos que nos dilapide el patrimonio que nos ha dejado Aznar», los más osados, en alusión a los casos de corrupción que tienen su anclaje en la época en que éste fue el todopoderoso presidente de los populares e inquilino de la Moncloa.

Todo ello en la misma medida en que son benévolos con Mariano Rajoy, aunque sea por descarte. «No hay un sustituto claro», afirma un territorial. Otro periférico asegura detectar entre los suyos cierto «cierre de filas» en torno a Rajoy y hay quien destaca que parece dispuesto a «asumir todas las culpas y correr con todo el desgaste» para dejar a quien le suceda las cosas más o menos encauzadas. Si la moción de Pedro Sánchez no triunfa, Rajoy intentará aguantar hasta el 2020, pero, «hasta aquí hemos llegado», aseguran fuentes gubernamentales poniendo fecha de caducidad al actual inquilino de la Moncloa.

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