Sólo podían quedar dos y esos han sido Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado. La secretaria general popular, María Dolores de Cospedal, ha resultado derrotada en las primarias populares, aunque tiene en su mano reforzar en el congreso extraordinario a Casado, que ha conseguido un espectacular resultado contra los “aparatos” regionales y provinciales, salvo en Madrid, que remó a su favor, y los “neutros”, que prefirieron no mojarse en esta contienda.

 

La ex vicepresidenta ha ganado gracias al apoyo de Andalucía, sobre todo, y de Valencia. Hasta que se conocieron los datos finales de ambos territorios, era Casado el que encabezaba la carrera hacia la sucesión de Mariano Rajoy, que ha asistido a las primeras primarias populares en calidad de mero espectador, ajeno tanto a la consulta como a su despacho de la planta séptima de Génova donde no se ha dejado ver.

Casado es el único que puede aglutinar el apoyo de los derrotados

Que Casado haya conseguido superar el examen y con nota, le coloca en una posición privilegiada para la cita congresual de los días 20 y 21 de julio. Ha dejado claro que no va a tirar la toalla sino a seguir hasta el final. De hecho, es el único que puede aglutinar el voto de los derrotados. Los delegados que apoyan a Cospedal, al ex ministro García Margallo y a José Ramón García Hernández van a respaldar, sin duda, a Casado. Los dos primeros por su animadversión contra Santamaría, el tercero porque comparte con éste muchos conceptos similares en cuanto a la familia o modelo de sociedad.

Y Casado, lejos de rehuir nada que pueda considerarse frente “anti-Santamaría”, se ha aprestado a tender su mano a aquellas “candidaturas con las que me siento identificado y he trabajado mucho tiempo” citando expresamente a Cospedal y a Margallo. Se aferra Casado a dos hechos, esto es, al porcentaje “muy igualado” de las dos candidaturas más votadas; el 36,95 por ciento de la ex vicepresidenta frente a 34,3 suyo, poco más de 1.500 votos de distancia, y al sistema de doble vuelta que “son las normas que nos hemos dado y que impera en muchos sistema representativos del mundo”.

A Cospedal y a Margallo les ha faltado tiempo para defender la licitud de dos listas al congreso

Frente al ofrecimiento de Sáenz de Santamaría de “integración y de unidad” para abrir un diálogo muy amplio, Casado no ha dudado en proclamar que este jueves ha sido “un día histórico pero faltan otros 15 muy intensos para ver en qué manos queda la presidencia del PP”. Él ya lo dijo. No jugaba de actor secundario en estas primarias, en muy buena medida porque sabe que tiene todas las posibilidades de ser el favorito en el cónclave popular. Y, precisamente, Santamaría hace ese ofrecimiento porque sabe del riesgo de poder perder ante los compromisarios.

Competencia de proyectos

Pero además, tanto Cospedal como el ex ministro de Exteriores José Manuel García Margallo han puesto en valor ese sistema de doble vuelta como parte integrante de las reglas del juego. La todavía secretaria general del PP ha explicado que “hay muchos votos que no están integrados en ninguna lista” y que pueden hacerlo en el cónclave, mientras que Margallo ha defendido que un partido se une “cuando hay competencia de ideas” y espera “una segunda vuelta en que compitan los proyectos y gane el mejor”.

Feijóo “apoyará a Casado frente a Sáenz de Santamaría”

En esa ecuación hay que meter asimismo al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. En su entorno no dudan en afirmar que “apoyará a Casado frente a Sáenz de Santamaría” y Galicia, donde ha ganado Cospedal a excepción de Orense, que se lo ha llevado la ex vicepresidenta, votará en bloque en el congreso. La ganadora de las primarias confía, en cambio, que el reparto de compromisarios sea retrato fiel del voto de los militantes, que, a la postre, son los que eligen también a los delegados que les representan en el congreso.

Una vez más, la fuerza de Andalucía es incontrovertible con nada menos que 475 compromisarios de los 2.612 que se sentarán en el hotel Auditorio de Madrid los días 20 y 21 de este mes. Valencia, donde también ha ganado aporta 349, pero el voto es secreto y no hay disciplina interna o, al menos, no debiera haberla.

Cospedal no aspira “a ninguna responsabilidad ni cargo en el PP”

Cospedal y Margallo no pueden ser más claros con respecto a sus intenciones y, en principio, a cambio de nada porque la primera ha dejado claro que no aspira “a ninguna responsabilidad ni cargo en el PP, sería improcedente” aunque sí ha reclamado un hueco para los suyos. En cambio, no ha querido aclarar este jueves si su futuro está fuera de la política, habida cuenta de que también es diputada nacional y presidenta del partido en Castilla-La Mancha, el único territorio donde ha ganado de forma incontestable. Interrogada al respecto durante una comparecencia en la sede del partido, señaló que “lo contestaré con relativa prontitud y haré lo mejor para el partido. No voy a entorpecer”.

El partido queda, en todo caso, fragmentado. Llega al congreso abierto en canal, con dos candidatos muy igualados y sin posibilidades de acercamiento a tenor del mensaje transmitido por Casado, que se siente vencedor. Andalucía ha marcado la diferencia entre el fracaso y el triunfo, pero los suyos lo consideran poco menos que un gesto épico que merece la recompensa de la presidencia del PP.

Los riesgos para Casado

Pero todo puede pasar en estos quince días hasta la inauguración del cónclave popular. Que Santamaría, dispuesta a hablar con todos, consiga convencerles de las bondades de ir con una sola lista de integración que no tensione más el partido es una de las opciones. Otra, que la situación jurídica se le complique a Casado, habida cuenta de que cada vez que ha aparecido la más mínima opción de que aspirase a algo han resurgido con fuerza muchas informaciones en torno a su currículum académico.