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Las dimisiones de Johnson y Davis activan la bomba del Brexit contra la premier May

Jeremy Hunt, que defendió la permanencia en la UE en la campaña del referéndum, será el nuevo ministro de Exteriores

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Las dimisiones de Johnson y Davis activan la bomba del Brexit contra la premier May
Boris Johnson ha dimitido como ministro de Exteriores por el Brexit.

Boris Johnson sale del 10 de Downing Street tras presentar su dimisión como ministro de Exteriores. EFE

Resumen:

Las renuncias del ministro del Brexit, David Davis, y del jefe de la diplomacia, Boris Johnson, revelan el fuerte rechazo entre los conservadores británicos al Brexit ‘blando’ que defiende la primera ministra, Theresa May.

Jeremy Hunt, quien fuera titular de Sanidad y defensor de la permanencia en la UE en la campaña en 2016, sustituye a Boris Johnson en Exteriores.

En su despedida, Johnson dijo a May: “El sueño del Brexit está muriendo, ahogado por dudas innecesarias”.

Sin embargo, May le responde que hace bien en retirarse si no puede defender los intereses británicos en el Brexit, de modo que no se da por vencida.

Los diputados conservadores pueden promover una moción de confianza en la que desafíen el liderazgo de May: necesitan 48 diputados para dar el primer paso.

Los laboristas denuncian el caos del gabinete y acusan a May de querer mantenerse a toda costa.

El Brexit actúa como un arma de destrucción masiva en la política británica. El viernes el gobierno daba su respaldo a la fórmula propuesta por la primera ministra, Theresa May, para negociar una salida suave del Reino Unido de la Unión Europea. Para los partidarios de dejar la UE, del Brexit solo quedaba el nombre.

Tras el fin de semana de aparente calma, ha estallado la tormenta. Primero ha anunciado su dimisión David Davis, ministro del Brexit, en la madrugada del lunes. Horas después su número dos, Steve Baker, y a ellos se ha unido poco antes de la hora del té el ministro de Exteriores, Boris Johnson.

Le sustituirá Jeremy Hunt, de 51 años, quien estaba a cargo de Sanidad y se opuso a la salida de la UE en la campaña de 2016. Un año más tarde anunció que había cambiado su posición por la arrogancia de Bruselas. Tampoco May era partidaria del Brexit cuando se votó en junio de 2016, pero asumió la responsabilidad de llevarlo a cabo.

Hunt prometió su pleno apoyo al acuerdo alcanzado el fin de semana sobre el Brexit. El nuevo jefe de la diplomacia británica añadió, en declaraciones a Sky News: “El mundo mira al Reino Unido y se pregunta qué tipo de país será en el mundo post Brexit… Seremos un aliado fiable”.

Agradeció a Boris Johnson su labor, especialmente con el caso Skripal, el ex espía ruso supuestamente envenenado por órdenes del Kremlin o aliados suyos. Tanto Skripal como su hija lograron milagrosamente salvarse. El caso provocó la crisis diplomática más grave en tres décadas entre Londres y Moscú.

En su carta de despedida, Boris Johnson escribe a May: “Brexit iba a ser una oportunidad y una esperanza. Debería ser una oportunidad de hacer las cosas de otra manera… El sueño del Brexit está muriendo, ahogado por dudas innecesarias”. Añadió que con el plan de May el Reino Unido va camino “de tener el estatus de una colonia”.

La primera ministra respondió a Johnson: “Si no puede aportar el apoyo que necesitamos para defender este acuerdo en interés del Reino Unido, lo correcto es que dimita”. Sin embargo, añadía que se había sorprendido de que reaccionara así después del “productivo debate” que mantuvieron en Chequers.  Es decir, May va a pelear.

 

De Chequers, la residencia campestre de los primeros ministros británicos, todos regresaron a sus hogares en coche oficial el viernes por la noche. May salió de allí convencida de que había logrado un acuerdo de mínimos. Sin embargo, Johnson ya había dicho que lo que había propuesto la primera ministra era como “sacar brillo a la mierda”. Literal (polishing a turd).

El controvertido jefe de la diplomacia británica ha presentado su renuncia a primera hora de la tarde y May la ha aceptado. “La primera ministra agradece a Boris su trabajo”, dice el comunicado oficial. En 2016 ya confesó May que a Johnson era mejor tenerlo dentro, aunque discrepara, que fuera, donde podría ser una amenaza. Ahora Johnson no le debe lealtad a May, a quien siempre ha pretendido derribar.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, lamentó en un tuit que los políticos se vayan pero los problemas que han creado sigan ahí, para perjuicio de los ciudadanos. “Lo que lamento es que la idea del Brexit no se vaya con Davis y Johnson… pero, ¿quién sabe?” El Brexit se ha llevado por delante ya hasta siete ministros británicos, y lo peor es que el horizonte es tan poco claro como el día siguiente del referéndum, el 23 de junio de 2016.

El punto principal de la llamada cuarta vía que ahora propugna May se basa en establecer una zona de libre comercio entre la UE y el Reino Unido de bienes industriales y agrícolas, pero no de servicios. Este mercado único de bienes permitiría que no hubiera frontera en Irlanda. Supondría un complicado proceso para recaudar tarifas arancelarias en nombre de la UE y reembolsar la diferencia a las empresas que se queden en Reino Unido.

No habría libertad de movimientos de personas pero sí trato preferencial a los europeos que busquen trabajo en el Reino Unido. Es una cuarta vía compleja de poner en práctica e imposible de asumir para los Brexiteers.

Tampoco está claro que la Unión Europea admita esta particular manera de interpretar la salida de la UE. La primera reacción de Bruselas fue de que al menos ahora hay algo sobre lo que negociar.

Es la última oportunidad de los ‘Brexiters’ de derrocar a May y provocar que el Brexit sea duro”, dice Jurado

“Lo más probable es que ahora se desencadene una revuelta de los partidarios del Brexit más duro. Intentarán presentar una moción de confianza. May puede ganarla y entonces verse libre para defender su vía, o perderla y que haya un recambio de liderazgo. Es la última oportunidad de los Brexiters de derrocar a May y provocar que el Brexit sea duro“, señala Ignacio Jurado, politólogo de la Universidad de York y analista en quantio.

Davis, de 69 años, que apenas se ha reunido cuatro horas en este año con el representante de la UE para el Brexit, Michel Barnier, ha confirmado su renuncia el lunes por la mañana. Desde hace tiempo era una marcha anunciada porque no ocultaba sus discrepancias con May sobre el Brexit. En su entrevista con la BBC, Davis dijo que la propuesta de May era una capitulación ante la UE, que sobrepasaba todas las líneas rojas, algo que no podía seguir defendiendo.

Prueba de que Davis y May estaban distanciados es que el hasta ahora ministro para el Brexit no supo nada sobre el Libro Blanco de May hasta apenas dos días antes de la reunión en Chequers. El plan es obra de Olly Robbins, a cargo de las cuestiones europeas en el número 10 de Downing Street.

Davis aseguró que estaba convencido de que May iba a sobrevivir y que ahora podría combatir con más fuerza su plan. La primera ministra británica se ha apresurado a nombrar a Dominic Raab, de 44 años, como ministro para el Brexit. Raab había sido secretario de Estado en diferentes ministerios.

Los laboristas aprovecharon las renuncias para denunciar el caos en el que sobremuere el gabinete de Theresa May. El líder laborista, Jeremy Corbyn, decía en Twitter que May solo se preocupa de sobrevivir políticamente y no del pueblo británico.

Especialmente ha molestado a los Brexiters que May introduzca el concepto de “responsabilidad colectiva”, una convención británica que implica que los ministros están formalmente obligados a estar de acuerdo con la política del gobierno, incluido el plan para el Brexit.

Davis considera que implica una cesión de soberanía a la UE, que es precisamente una de las razones por las que se pone en marcha el Brexit. Lo cierto es que los Brexiters difícilmente podían seguir en un gobierno que defiende lo que para ellos es indefendible. Irse de la UE pero someterse a su regulación. Para la UE lo que propone May es querer las ventajas sin las obligaciones.

Con toda su flema británica, May lamenta que Davis no considere la propuesta como una “base precisa, responsable y creíble” para renegociar las relaciones del Reino Unido con la UE.

Si la salida de Davis podría ser asumible, otra cuestión es que se vaya Boris Johnson, de 54 años. Ahí ya estamos en toda una declaración de guerra. Periodista en Bruselas antes que político, Johnson, mordaz y sibilino como nadie, siempre ha querido ser el líder de los conservadores. Ha aguantado muchos meses en el gobierno a pesar de ser un feroz defensor del Brexit más duro. Si ha dado el paso ahora, todo indica que puede contar con apoyos suficientes para derrotar a May.

Su popularidad es grande pero cuenta con tantos defensores como detractores. “Johnson lleva tiempo siendo el eterno candidato. Tiene menos fuerza de lo que se presume. No parece que sea el favorito de las bases, según las últimas encuestas. Está en claro ascenso el diputado Jacob Rees-Mogg. Pero ambición no le falta”, explica Jurado.

La última encuesta de YouGov entre las bases conservadoras indica que Johnson perdería frente a Rees-Mogg. También cuentan con más apoyo, según este sondeo, Ruth Davidson, la flamante líder tory en Escocia, o Sajid Javid, ministro del Interior.

A la espera de más dimisiones, que pueden sucederse como forma de presionar para que haya cambios en ese plan de salida, el escenario que se dibuja en el horizonte es que los conservadores rebeldes logren suficientes apoyos para plantear una moción de confianza a May. Se necesitan al menos un 15% de los diputados tories, ahora 48 diputados. Cada uno ha de dirigir una carta al comité 1922 del partido.

Votarían todos y si May no lograra la mitad más uno los conservadores deberían elegir nuevo líder. Las bases han de ratificar después la designación. Pese a todo, no hay un claro líder entre los tories con una visión unificadora en estos tiempos de crisis. Eso juega a favor de la primera ministra.

May es una maestra del funambulismo. Ha sobrevivido más allá de lo concebible, pero en estos momentos se enfrenta a la peor de las crisis desde que renovó su mandato, aunque perdiendo la mayoría, en las elecciones anticipadas de junio de 2017. Desde entonces, siempre ha estado sorteando minas. Ahora Johnson y Davis le han lanzado un misil. Su resiliencia está a prueba de nuevo.

Todo esto sucede en una semana de intensa actividad para los líderes europeos. May acude a la cumbre de la OTAN el miércoles y el jueves, a la que asiste el presidente de EEUU, Donald Trump, en son de guerra. Reclama a los europeos mayores aportaciones al presupuesto de la Alianza. El viernes, Trump visitará el Reino Unido y se encontrará con la Reina Isabel II

Quedan apenas ocho meses para que el Reino Unido salga de la UE y ni siquiera sabemos quién estará a cargo en el 10 de Downing Street en estos 262 cruciales días. “Brexit means Brexit (Brexit significa Brexit)”, ha sido hasta ahora el lema de May. Pero, como escribió Shakespeare, oh, what’s in a name? (ay, ¡todo lo que hay en un nombre!).