Política CAMBIOS EN EL PP

Pablo Casado desactiva al 'incombustible' Arenas y lo relegará a senador raso

El presidente del PP despojará del poder que aún conserva al veterano político cesándolo como secretario general del grupo en el Senado / José Antonio Nieto, ex 'número dos' de Interior, será el hombre fuerte en Andalucía si fracasa Moreno Bonilla

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Pablo Casado desactiva al 'incombustible' Arenas y lo relegará a senador raso

El senador andaluz Javier Arenas, en un acto del PP. EP

Resumen:

Cuando Javier Arenas Bocanegra (Sevilla, 1957) alcanzó en mayo de 1983 su primer cargo público, concejal en el Ayuntamiento de Sevilla por el grupo AP-PDP-UL, Pablo Casado era un bebé de dos años. Tres décadas y media después, la elección del diputado palentino como presidente del PP despojará del poder que aún conserva al veterano político y dibuja un nuevo escenario a medio plazo con nuevos protagonistas en el partido conservador en Andalucía. Casado desactivará a Arenas descabalgándolo como secretario general del grupo parlamentario popular en el Senado y relegándolo a la condición de senador raso, lo que le quitará la capacidad de decisión e influencia que tenía ahora. José Antonio Nieto, ex 'número dos' de Interior en la etapa de Juan Ignacio Zoido, será el hombre fuerte en Andalucía si fracasa Moreno Bonilla en las próximas elecciones autonómicas.

Cuando Javier Arenas Bocanegra (Sevilla, 1957) alcanzó en mayo de 1983 su primer cargo público, concejal en el Ayuntamiento de Sevilla por el grupo AP-PDP-UL, Pablo Casado era un bebé de dos años. Tres décadas y media después, la elección del diputado palentino como presidente del PP en sustitución de Mariano Rajoy despojará del poder que aún conserva al veterano político y dibuja un nuevo escenario a medio plazo con nuevos protagonistas en el partido conservador en Andalucía.

Casado desactivará a Arenas descabalgándolo como secretario general del grupo parlamentario popular en el Senado y relegándolo a la condición de senador raso, lo que le quitará la capacidad de decisión e influencia que tenía hasta ahora. No controlará el presupuesto, no repartirá los puestos en la Cámara Alta y no decidirá quién interviene. «El portavoz es la cara conocida, pero quien tiene verdaderamente el poder es el secretario general del grupo. Y Arenas no será nada en cuanto se le quite ese poder de influencia», resume un cargo del PP.

La defenestración de Javier Arenas por la nueva dirección del partido es especialmente simbólica por cuanto supone la caída del último representante de la vieja guardia del partido y el único dirigente que sobrevivía en primera línea desde los tiempos de José María Aznar. Desde que se incorporó en 1989 al PP desde las filas del antiguo Partido Demócrata Popular (PDP) de Óscar Alzaga, el político sevillano lo ha sido casi todo tanto a nivel orgánico como institucional: secretario general (1999-2003), presidente del PP de Andalucía (1993-1999 y 2004-2012), ministro de tres carteras (Trabajo y Asuntos Sociales; Administraciones Públicas y Presidencia), vicepresidente segundo del Gobierno, candidato en tres ocasiones a la Presidencia de la Junta de Andalucía, vicesecretario de Política Autonómica y Local y, desde enero de 2016, secretario general del grupo parlamentario en el Senado.

Enfrentado desde hace años con María Dolores de Cospedal, Arenas apostó fuerte por Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias convocadas para elegir al nuevo líder del PP tras la dimisión de Mariano Rajoy y puso al servicio de la ex vicepresidenta del Gobierno toda la capacidad de influencia que tenía en el partido, tanto en el Senado -se le reprocha que tratara de influir en los senadores recordándoles quién los había nombrado- como en su territorio natural: Andalucía, donde nunca ha terminado de irse del todo pese a la espantada que dio en 2012 tras ganar las elecciones autonómicas y no poder formar gobierno por el pacto que sellaron PSOE e IU.

El presidente del PP despojará del poder que aún conserva al veterano político andaluz cesándolo como secretario general del grupo en el Senado

Especialmente notable sigue siendo su ascendencia sobre la agrupación sevillana, con cuya dirección actual se alineó abiertamente con motivo del congreso celebrado en mayo de 2017 frente al candidato auspiciado por el cospedalista y entonces ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido (Juan Bueno). Obedeciendo la consigna del líder, Sevilla ha respaldado abrumadoramente ahora a Sáenz de Santamaría en las primarias. Los datos son elocuentes: la candidata obtuvo el 62 % de los apoyos de la militancia en esta provincia frente al 8,2 % de Casado.

En el partido interpretan que el vicesecretario de Política Autonómica y Local con Rajoy «descubrió sus cartas» con un comentario realizado el pasado fin de semana cuando regresaba a Andalucía tras asistir al congreso que proclamó a Casado nuevo líder y que un pasajero susurró al periodista Pepe Oneto. «Tendrán que contar con nosotros que somos un 42%. Yo seré secretario del Grupo en el Senado. Además esto puede durar lo mismo que Hernández Mancha…», puso Oneto en boca de Arenas en un tuit.

«Ayer desmentí a Pepe Oneto la información sobre comentarios inexistentes hechos en AVE que hoy reproduce Libertad Digital. Jamás he comparado las figuras de Hernández Mancha y Pablo Casado. Por los dos siento mucho respeto. No hice los comentarios que me atribuyen y no volví a Sevilla en AVE», respondió al día siguiente el político al periodista gaditano. Éste mantiene su versión: «La verdad es que lo único que me aclaró es que volvió en AVE a Málaga, no a Sevilla. Mi fuente se ratifica en todos los demás extremos».

El círculo que ha apoyado en Andalucía al flamante presidente del PP se ha encargado de hacerle ver que no habrá renovación si Arenas sigue teniendo un resquicio de poder, lo que explica que Casado haya tenido claro desde el primer momento que el político andaluz pertenece al pasado y no puede encarnar el futuro después de más de 35 años ocupando cargos públicos. Muchos de esos militantes que se alinearon con el candidato ganador se consideran ‘víctimas’ políticas de Javier Arenas y consideran que ha llegado el momento de ‘ajustar cuentas’ con el histórico líder del centro-derecha en Andalucía, un superviviente nato de la política.

José Antonio Nieto, ex ‘número dos’ de Interior en la etapa de Zoido, será el hombre fuerte en Andalucía si fracasa el ‘sorayista’ Moreno Bonilla

Con él y con Antonio Sanz, su lugarteniente y al que procuró un acta de senador hace menos de un mes tras prosperar la moción de censura del PSOE y tener que abandonar la Delegación del Gobierno en Andalucía. Sanz se fajó para que ganara Sáenz de Santamaría confiando en que una victoria de ésta le situara como número tres del partido, por detrás de la ex ministra Fátima Báñez. La apuesta ha resultado fallida y vuelve a sus cuarteles de invierno del PP de Cádiz, desde donde esperará una nueva coyuntura que le sea más favorable.

La nueva composición de la dirección que dará a conocer este jueves Pablo Casado tras presidir en Barcelona su primer comité ejecutivo también ofrece una lectura en clave regional. Con unas elecciones a la vuelta de unos meses y unas pobres expectativas electorales, el nuevo presidente no removerá al candidato y Juan Manuel Moreno Bonilla volverá a enfrentarse a Susana Díaz, que le sacó casi nueve puntos y 14 escaños de diferencia en los últimos comicios. Cada vez hay menos dudas de que la baronesa andaluza no agotará legislatura y convocará a los andaluces a las urnas previsiblemente el próximo otoño.

El ex secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, al que Rajoy mandó a Andalucía en 2014 para dirigir el partido frente al candidato postulado por María Dolores de Cospedal (el senador y alcalde de Tomares, José Luis Sanz), es otro de los perdedores del congreso al no haber observado la neutralidad y haber respaldado a la candidata perdedora. El liderazgo de Moreno Bonilla sale claramente debilitado ante el triunfo de Casado, apoyado por el círculo que lidera el ex ministro Juan Ignacio Zoido y otros cargos relevantes: los alcaldes de Málaga y Jaén, Francisco de la Torre y Javier Márquez, respectivamente; la vicepresidenta segunda del Parlamento andaluz, Esperanza Oña…

No a corto pero sí habrá movimiento en Andalucía a medio plazo si, como auguran algunas encuestas, el PP andaluz no sólo no logra hacerle sombra al PSOE sino que es superado incluso por Ciudadanos como segunda fuerza en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas. En ese escenario emerge el nombre de José Antonio Nieto, ex alcalde de Córdoba y ex secretario de Estado de Seguridad en la etapa de Juan Ignacio Zoido como ministro del Interior.

Las fuentes del PP consultadas por este periódico dan por seguro que una de las vicesecretarías en el comité ejecutivo de Casado la ocupará José Antonio Nieto, integrante del círculo de fieles de María Dolores de Cospedal en Andalucía. Al no superar el primer corte la hasta ahora secretaria general, el ex número dos de Interior también se posicionó con Casado y ahora verá recompensando ese respaldo.

Nieto, en el núcleo duro de Génova 13

Desde el núcleo duro de la toma de decisión en Génova 13, las fuentes consultadas ven al ex regidor cordobés como el sustituto de Moreno Bonilla a medio plazo, si bien no descartan que Esperanza Oña -ex alcaldesa de Fuengirola (Málaga), vicepresidenta segunda del Parlamento autonómico y uno de los apoyos iniciales de Casado en esta comunidad junto al alcalde de Vejer de la Frontera (José Ortiz)- también quiera pujar por liderar el partido en Andalucía.

Ella no lo descarta abiertamente. En una entrevista al diario Málaga Hoy, Oña ni confirma ni rechaza su eventual presentación a unas primarias si se convocaran en Andalucía para elegir al cabeza de cartel de las elecciones autonómicas de 2022 o 2023. «De verdad que ahora no estoy en eso. Ahora lo que quiero es que el PP se fortalezca en Andalucía, que podamos gobernar solos o con Ciudadanos y que cambie la etapa de 40 años de PSOE», ha respondido.

Vuelta al año 2014

No es la primera vez que se vincula el nombre de José Antonio Nieto con el liderazgo del PP en Andalucía. Tras el interinato de Zoido (2012-2014) por la marcha de Arenas, el plan auspiciado por De Cospedal pasaba por el nombramiento de José Luis Sanz como presidente del partido y del entonces alcalde cordobés como secretario general, plataforma desde la que intentaría el asalto al Palacio de San Telmo. El dedo de Rajoy, influenciado por Soraya Sáenz de Santamaría y Jorge Moragas, señaló a Moreno Bonilla.

Tras convertirse en un territorio clave de la victoria de Santamaría en la primera vuelta de las primarias, la dirección regional se ha apresurado a mostrar toda la «lealtad», el «esfuerzo» y su «apoyo incondicional» a Pablo Casado, al que ha recordado que el PP andaluz es «la estructura regional más importante de toda España».