Santiago Abascal se quita la chaqueta de su traje azul oscuro y se da la vuelta. Muestra una espalda fornida con una impoluta camisa blanca y tirantes. Ni rastro de la pistola que su leyenda negra asegura que lleva encima. Se vuelve a girar y ya de frente abre la mariconera de piel marrón que tiene sobre la mesa para demostrar que allí tampoco está un arma que reconoce tener por motivos de seguridad. Amenazado por ETA, como su padre, desde sus tiempos de concejal del PP en su pueblo, Amurrio (Álava), el líder de Vox admite que vuelve a estar preocupado por su protección desde el éxito de su mitin en Vistalegre el pasado domingo. Esa inquietud no se traduce en miedo, una emoción muy vinculada a su partido. Miedo causa entre la clase política su auge y miedo es, según Abascal, una de las causas del apogeo de Vox: el temor de PP y Cs a plantar cara a la izquierda en España les abre espacio político como derecha sin complejos. En su despacho de Madrid responde a las preguntas de El Independiente.

Pregunta.- Extrema derecha, ultraderecha, populismo de derecha… ¿Qué definición encaja mejor con Vox?

Respuesta.- Ninguna de ellas. Yo sé que hay un gran interés en etiquetarnos y colgarnos sambenitos, pero nosotros huimos de las etiquetas. Es evidente que Vox está a la derecha, en una derecha muy amplia en la que hay sectores liberales, sectores más conservadores y sectores patriotas. A Vox lo define su programa político y no estamos preocupados en lo que dicen de nosotros. Creemos que algunas etiquetas responden más a divisiones del pasado. Hay mucha gente que no se etiqueta a sí misma y que vota en España. Además, en contra de lo que algunos piensan, Vox no está obteniendo su respaldo de los partidos que erróneamente se sitúan en la derecha, como Ciudadanos, que está en el ultracentro. Vox está creciendo a partes iguales desde votantes del PP que desde los de Ciudadanos, y desde un abstencionismo crónico que no votaba por una desafección del régimen del 78 relacionada con las autonomías fundamentalmente. También crecemos con los nuevos votantes que están llegando a la mayoría de edad, donde estamos entre el 4 y el 7%.

P.- Entonces, ¿Vox no es un partido de ultraderecha?

R.- Claramente no.

P.- El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, les sitúa en la extrema derecha.

R.- Es importante también tener en cuenta desde dónde se miran las cosas. La óptica del presidente del Gobierno es la de la ultraizquierda, entonces es normal que nos vea tan lejos que nos vea en la ultraderecha. Desde la posición en la que está, con los apoyos de la ultraizquierda de Podemos y de los que están perpetrando un golpe separatista, es normal que él vea a Vox exactamente en el otro lado que en el que él se encuentra.


VOX y Pedro Sánchez

P.- Cuando usted habla de la “derechita cobarde”, ¿se refiere al PP? ¿No lo considera una derecha propiamente dicha?

R.- Es que hemos visto cómo el PP ha abominado de la propia referencia de la derecha política y ha querido definirse como un partido de centro. Yo  he asistido a debates públicos en televisión donde diputados del PP decían que Vox era de derechas y ellos de centro. Y eso ha tenido que ver con su actividad política. Llegaron al poder con 185 diputados comprometidos con un programa electoral clarísimo que han defraudado en todos los órdenes. En la economía con los impuestos, sobre la hoja de ruta con la banda terrorista ETA, con la respuesta en Cataluña, en relación a la derogación de las leyes ideológicas de Zapatero (género, derecho a la vida, memoria histórica, etc…) Ellos han defraudado a su electorado. ¿Por qué? Porque han actuado cobardemente. No se han atrevido a combatir determinados postulados de la izquierda que combatían en la oposición, pero que en el Gobierno han mantenido incólumes.

P.- ¿Y cuando hablan de “moderaditos”?

R.- Es un modo de referirnos a los que tienen tanto cuidado al hablar y no se atreven a decir cosas que para nosotros son verdad y están asentadas en el sentido común y no pretenden ofender a nadie. Vemos que la izquierda, con esa superioridad moral con la que se maneja en la política española, y quizás en todo occidente, lo que ha hecho es arrinconar a la derecha en España, que se ha convertido en una opción política muy desdibujada.


VOX y la “derechita cobarde”

P.- ¿Qué ha significado Vistalegre?

R.- Claramente es un antes y un después. Es una consagración para Vox. Ha sido muy sorprendente para muchas personas, para los medios de comunicación, para algunos partidos políticos que al día siguiente estaban en shock, pero para nosotros no. Llevamos mucho tiempo viajando por toda España y comprobando el respaldo que estamos obteniendo.  Y no sólo de antiguos votantes del PP, de Ciudadanos, abstencionistas y jóvenes, sino incluso de votantes que estaban en la izquierda y que están respondiendo a la llamada de Vox por habernos atrevido a entrar en asuntos que preocupan a muchos españoles. Por ejemplo: la deriva de un feminismo muy radicalizado, todo lo relacionado con políticas migratorias de puertas abiertas y de no defender nuestras fronteras, también con lo que tiene que ver con no defender la unidad de España y la crítica a las autonomías. Hoy es Vox el que dice que todos los españoles tienen que ser iguales en todo el territorio nacional y vemos que hay un electorado de izquierdas al que eso le preocupa, aunque discrepe con nosotros en otras cosas.

P.- Siguiendo con Vistalegre, supongo que habrá visto la respuesta que le ha dado el cantante Coque Malla por el uso de su canción en el mitin.

R.- (Risas) Si Coque Malla no quiere que se usen sus canciones que no las toque. No sé quién ha elegido esa canción, ni me gusta mucho, no la volveremos a poner. Pero en todo caso, lo que tiene que hacer es explicar otras canciones que se entienden mucho menos como la de pedir dinero a papá y mamá o la de violar mujeres, que yo creo que quizás no se entienden como a él le gustaría.


VOX y Podemos

P.- También ha hablado mucho de Vistalegre el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique. Usted le ha respondido defendiendo la expulsión de inmigrantes nacionalizados que ataquen la soberanía del país.

R.- En la medida 20 de las 100 que Vox ha presentado en Vistalegre está precisamente endurecer el nivel de exigencia para la adquisición de la nacionalidad y la retirada de la nacionalidad a los extranjeros que se le haya concedido por realizar actividades en contra de la soberanía de España. Nos preocupa ver cómo Podemos permanentemente habla de la ilegalización de Vox, que es un partido que defiende el sistema democrático, la división de poderes, el imperio de la ley y que las reformas constitucionales se hagan por las vías legales, no a través de plebiscitos, bien sean regionales o de carácter nacional. Observamos con verdadera preocupación que un partido como Podemos, que nos quiere llevar a Venezuela, está haciendo todo lo posible para que España se fragmente en Cataluña. En ese sentido, hay extranjeros que están participando en ese ataque contra España y su sistema democrático. Echenique es uno de ellos.

P.- ¿Usted cree que Echenique merecería ser expulsado de España?

R.- Nosotros hacemos propuestas para que un cambio legislativo permita que a las personas que están haciendo ese tipo de cosas se les retire la nacionalidad.

P.- No le gusta que le comparen con Pablo Iglesias cuando se habla de populismo de izquierdas y de derechas, pero tras el mitin de Vistalegre es muy difícil huir de esa comparación.

R.- Más que nuestras similitudes, que creo que no las hay, en la elección de Vistalegre ha quedado demostrado que hemos doblado a Podemos. Había 10.000 personas en Vistalegre y 3.000 fuera y Podemos consiguió reunir a 7.000. En todo caso, en Vistalegre han estado todos: el PP, Ciudadanos y el PSOE. No hay ni punto de comparación entre las posiciones de Podemos y las de Vox en ningún terreno. Prácticamente en lo único que coincidimos es en el rechazo a los vientres de alquiler.


VOX y los populistas

P.- ¿Vox no es populista?

R.- No, para nosotros es populista quien regala los oídos de la opinión pública prometiendo un programa electoral que luego no cumple. Populismo fue el de Mariano Rajoy traicionando completamente a su electorado. Populismo es el de Albert Rivera, que elije dos o tres elementos políticos de aceptación mayoritaria y no se sale de ahí, evitando en lo demás tener una posición clara. Nosotros no somos populistas porque decimos todo lo que pensamos, no ocultamos nada, sabiendo que algunas cosas son mayoritarias y otras de ellas son minoritarias. Sabemos que una parte significativa de nuestro programa electoral todavía es minoritaria, pero no la ocultamos. En ese sentido, Vox es el partido político más alejado del populismo que hay en España por su claridad de planteamientos.

P.- Usted utiliza un lenguaje belicoso: habla de “enemigos, cobardes, traidores” y de un frente popular “que odia a España”. ¿Puede concretar a quién se refiere en cada caso?

R.- Con cobardes nos referimos a quienes no se han atrevido a oponerse a los dictados ideológicos de la izquierda durante todo este tiempo. Enemigos, a todos aquellos que están intentando la destrucción de la unidad de España, siempre lo hemos dicho con toda claridad. Y traidores a los que están colaborando con el golpe separatista en Cataluña, que nos están traicionando a todos. Y creemos que el presidente del Gobierno se ha dejado conducir por la traición por ser apoyado por los golpistas.

P.- ¿Cobardes el PP y Ciudadanos? ¿Enemigos Podemos?

R.- Sí, los que no se atreven a combatir. Enemigos los separatistas y Podemos por su extraordinaria complicidad con el golpe y porque tenemos la convicción de que quiere destruir el sistema democrático. Pablo Iglesias ha dicho claramente que es comunista, sabemos que sus posiciones son las de Venezuela. Como se disfrace ahora algunos podrán creérselo, nosotros no. Traidores son de quienes podíamos esperar algo, que defendieran la unidad nacional, y no lo están haciendo. Nos estamos refiriendo al Gobierno.


VOX: cobardes, enemigos y traidores

P.- Vox defiende el fin del estado autonómico, una postura que avanza terreno según el CIS.

R.- Nuestra propuesta de estado unitario políticamente centralizado y administrativamente descentralizado con un único Gobierno y un único Parlamento requiere una reforma constitucional por la vía agravada que necesita una mayoría que todavía no vamos a alcanzar. Es decir, somos conscientes de que eso es así, pero no queremos ocultar al electorado que es nuestro último objetivo. Siendo conscientes de eso, vemos posible iniciar un proceso de recuperación de competencias en materia de educación y seguridad, que son urgentes en este momento, y también en materia de sanidad, por ejemplo. Eso se puede ir poniendo sobre la mesa sin reforma constitucional y dejar claro a la sociedad que las reformas de la Constitución pueden ir en un sentido o en otro.

P.- ¿Por qué está en contra de que esas competencias sigan en las comunidades autónomas?

R.- Porque eso encarece las prestaciones sanitarias para el Estado y por tanto hace que se suban los impuestos, y porque genera desigualdades en las prestaciones, las vacunas, etc. Vemos el estado de las autonomías como responsable de un ataque a nuestras libertades allí donde gobiernan los separatistas y no permiten la escolarización en la lengua nacional. Como un ataque a la igualdad ciudadana, como un ataque a la prosperidad porque entendemos que el gasto autonómico está detrás de la deuda pública, y también como un ataque a la pluralidad de España. Porque nosotros entendemos que España es plural, es diversa, y esa pluralidad es anterior al estado de las autonomías, es constitutiva de España. Las autonomías están planteadas con la excusa de salvar una pluralidad que están combatiendo. El separatismo en Cataluña quiere convertir Tarragona en Lérida, el separatismo vasco quiere convertir a mi provincia, Álava, en Guipuzcoa. Nosotros nos sentimos identificados con la pluralidad de España, nos sentimos orgullosos de la pluralidad de sus lenguas, pero eso no justifica 17 parlamentos y un coste tan extraordinario.


VOX y el estado de las autonomías

P.- ¿Realmente cree que hay una invasión migratoria?

R.-  Creo que se está produciendo una invasión migratoria en todo occidente y creo que en gran medida está dirigida por oligarquías globalistas muy poderosas y muy bien posicionadas económicamente, en connivencia con la ultraizquierda. Unos por un rechazo a la identidad occidental, muy difícil de entender, y otros para traer manos de obra barata, esclava, que compite con la mano de obra europea. No podemos estar de acuerdo con eso.

P.- ¿Oligarquías globalistas?

R.- Nos referimos por ejemplo a George Soros, que supuestamente se ha reunido con Pedro Sánchez muy poco antes de que los barcos de Salvamento Marítimo fueran con los de Open Arms, la ONG de Soros, directamente a las cosas de Marruecos y Argelia a traer a las personas que estaban intentando pasar el Estrecho. Ante las llamadas que reciben de las mafias de la inmigración ilegal, estas ONG van allí a recoger a estas personas y traerlas. Nosotros queremos acabar de una vez por todas con el efecto llamada y que el mundo sepa que los que quieren entrar ilegalmente en Europa no tendrán expectativas y esperanzas de vivir de las ayudas sociales en Europa.


VOX y la inmigración

P.- ¿Y la inmigración legal, también tiene que ser acotada? ¿Es partidario de vetos migratorios?

R.- Creemos que hay que regular la inmigración en función de criterios de la economía nacional y de la capacidad de adaptación de los inmigrantes, priorizando la inmigración procedente de nuestra órbita cultural, Hispanoamérica por ejemplo. Es mucho más fácil esa integración que la de países provenientes del Magreb, por ejemplo.

P.- ¿A qué llama feminismo radicalizado?

R.- Es el que acaba dando lugar a una ley de violencia de género que ha acabado con la presunción de inocencia para los hombres. Ha acabado con muchísimos hombres denunciados los viernes fundamentalmente en procesos de divorcios, que pasan el fin de semana en el calabozo y salen los lunes tras firmar el papel que le pongan por delante. Estamos conociendo muchísimos afectados y afectadas, porque no sólo son hombres, sino las parejas de esos hombres, las madres, las hijas, las hermanas… Creemos que acabar con la presunción de inocencia de los hombres no busca acabar con la violencia de género. Creemos que hay que luchar contra la violencia en el ámbito intrafamiliar: sea contra la mujer, contra el hombre, contra los ancianos o los niños. Creemos que es una ley ideológica que no está resolviendo el problema y está proliferando las denuncias falsas.

P.- Vemos prácticamente todas las semanas que hombres asesinan a sus ex parejas y en muchos casos también a sus hijos. ¿Cómo protegería a esas mujeres?

R.- No tenemos una varita mágica para saber cómo hacerlo, pero lo que tenemos claro es que esta ley no lo está haciendo. Porque lo que hace es perseguir a todos los hombres por el hecho de ser hombres, como decía Manuela Carmena cuando afirmó que en el ADN de la masculinidad está la violencia. Hay una criminalización del varón. Nosotros queremos como cualquier otra fuerza política que la mujer sea protegida, que no haya violencia en el ámbito intrafamiliar. Nosotros tenemos mujeres, tenemos hijas, madres… En Vox hay mujeres.


VOX y el feminismo radical

P.- Entonces, usted la derogaría sin tener claro cuál sería la alternativa.

R.- La derogaríamos en la medida en que está acabando con la presunción de inocencia del varón y la sustituiríamos con otra ley que habría que trabajar con los expertos pero que no convierta al varón en sospechoso por ser varón.

P.- Supongo que no se definirán ni como machistas ni como feministas.

R.- Sabemos que cuando uno se opone a la Ley de Violencia de Género que ha acabado con la igualdad entre sexos inmediatamente te llaman machista. Es una de las etiquetas que funciona inmediatamente, pero ya lo dijimos en el mitin: a nosotros no nos van a asustar las etiquetas.

P.- ¿No se consideran machistas?

R.- Evidentemente no.

P.- ¿Feministas?

R.- Tampoco.

P.- ¿Les gusta tener un Gobierno feminista?

R.- Es que estamos tan alejados de esa política de etiquetas y de la foto que no nos dice nada.

P.- ¿Cómo se financia Vox? Hay muchas especulaciones sobre su vinculación con otros movimientos similares internacionales.

R.- Todas las especulaciones son falsas. La única financiación de Vox procede de las cuotas de sus militantes y de algunos donantes españoles que a veces realizan alguna donación mayor, que según la ley no puede ser de más de 50.000 euros por persona física y año. Es decir, los partidos que están en el machito y se financian con subvenciones públicas han dificultado todo lo posible la financiación de los nuevos partidos. También recibimos financiación de campañas concretas, por ejemplo para pagar Vistalegre o para comprar una furgoneta con la que acudir a los mítines.

P.-  ¿Qué relación tienen con Steve Banon, ex jefe de campaña de Donald Trump y líder de El Movimiento?

R.- Hay una relación a través de Rafael Bardají, uno de nuestros hombres en materia internacional, con Steve Banon, que ha jugado un papel extraordinario en la victoria de Donald Trump en Estados Unidos y en ese sentido como asesor político podrá jugar un papel determinante para nosotros seguro.

P.- ¿Están interesados en alguna alianza internacional como la de Marie Le Pen y Matteo Salvini?

R.- Tenemos relaciones internacionales con distintos partidos de distintos grupos europeos pero no tenemos aliados internacionales todavía. Es una decisión que tomaremos en función de cómo se conformen esos grupos después de las elecciones europeas. En estos momentos hemos tenido relación con el grupo Europa de las Naciones y de las Libertades y también con los conservadores y reformistas en el Parlamento europeo. En todos los grupos hay contradicciones. Tanto por parte de la Liga Norte, que está dentro de la Europa de las Naciones, como por parte de algunos flamencos que están en el otro grupo, ha habido apoyo al separatismo en Cataluña y para nosotros eso es una barrera importantísima. En el ámbito de los países europeos, nuestras relaciones están en tres líneas: esos dos grupos del Parlamento y una relación muy incipiente con el Fidesz de Victor Orbán, que está en el grupo popular europeo.