Fue el lugar donde Soraya Saénz de Santamaría y Pablo Casado mantuvieron una cena con un centenar de diputados del PP el pasado 10 de julio, en vísperas del congreso que entronizó al sucesor de Rajoy, y donde este miércoles 14 de noviembre el ex presidente del Gobierno y Fernández Díaz comieron y pasaron más de seis horas de sobremesa. Se trata del Café Varela, el restaurante del Hotel Preciados, que abrió sus puertas a finales del siglo XIX y que en poco tiempo se convirtió en el lugar de reunión de literatos y políticos.

Por sus mesas han pasado desde Pío Baroja a Miguel de Unamuno. También Emilio Carrere, los hermanos Machado o León Felipe. En su página web presumen de ser un “lugar emblemático” donde se han desarrollado “conocidas y concurridas tertulias entre célebres escritores”.

Su historia comienza oficialmente en 1884, cuando lo registraron, pero extraoficialmente doce años antes. Edmundo y Manuel Varela, dos hermanos gallegos, habían adquirido en local con unos ahorros y abrieron un negocio que comenzaría sirviendo a la gente del barrio y acabaría poniendo el café a Jacinto Benavente. Por este café la historia siempre ha llamado a la puerta, incluso durante la Guerra Civil lo cerraron para convertirlo en un comedor social e incluso durante algunos años lo utilizaron para dar conciertos de música clásica.

Ahora el negocio pertenece a otro gallego, a Melquiades Álvarez, que en cuanto conoció la historia del café decidió sacarle partido. Lo adquirió en 1977, como él mismo dijo en una entrevista a ABC, “en los años duros de la droga en el barrio”, y lo fue reformarlo hasta convertirlo en lo que es hoy.  Incluso desde hace cuatro años entregan un premio anual, el premio literario del Café Varela. Ahora sus clientes más conocidos no son escritores, sino políticos del PP.