Un enorme ridículo demoscópico. Las primeras elecciones que han puesto a prueba las encuestas del CIS de José Félix Tezanos han sacado los colores al método del histórico miembro de la ejecutiva socialista. El barómetro preelectoral andaluz publicado el pasado mes de noviembre ha palidecido al conocerse el escrutinio oficial de los comicios: sobrevaloraba de manera exagerada al PSOE y prácticamente ignoraba a Vox, al que sólo concedía un escaño por la provincia de Almería.

Cualquier parecido del CIS con la realidad parece ahora pura coincidencia. La encuesta del mes de noviembre no percibía ningún desgaste para el PSOE, al que colocaba repitiendo resultado respecto a 2015. Entre 45 y 47 escaños. Ni rastro del descalabro que este domingo se ha confirmado para el partido de Susana Díaz, hundido hasta los 33 diputados en una jornada demoledora para el socialismo andaluz, invencible durante más de cuatro décadas.

El voto de los andaluces ha demostrado que el CIS fue incapaz de detectar ninguna de las tendencias que se fraguaban en la sociedad que se disponía a acudir a las urnas. Ni hubo triple empate, ni solidez socialista, ni irrelevancia de Vox. No hubo nada de lo que se supuso que habría. Los 67 escaños que pronosticaba para las izquierdas se quedaron en 50. Los 41-45 de la derecha crecieron hasta 59. El CIS no plasmó lo más importante: la sangría de votos en la izquierda…y su traslado a la extrema derecha.

El sofá, vencedor de la noche

Con una participación bajísima, en el entorno del 58%, PSOE y Podemos se han dejado por el camino más de 700.000 votos en tres años. El PP, más de 300.000. Insuficientes para cubrir los 685.000 votos que en tres años han ganado entre Ciudadanos y Vox. Los grandes vencedores de la noche fueron los sofás en los que los votantes prefirieron quedarse, pero más de la mitad de los votos válidos que cambiaron de partido también lo hicieron de bloque ideológico durante un período que probablemente ha transformado la política andaluza para siempre.

La irrupción de Vox, con 12 escaños, deja pequeña cualquier predicción hecha con anterioridad. La del CIS y la del resto de encuestadoras, que vieron asomar el estallido en los últimos días y auparon al partido de Abascal hasta los diez asientos, pero no más allá.

Su éxito ha sido transversal: ha conseguido representación en todas las provincias y no sólo en los históricos feudos del Partido Popular. En Almería ha sido la tercera fuerza más votada, por delante de Ciudadanos, pero ha sido la menor de sus victorias.

Más imprevisibles han sido sus cuatro escaños en Cádiz -dos- y en Sevilla -dos-, bastiones de la izquierda que en parte se han derrumbado este domingo para dibujar un panorama nuevo por el que los partidos, como el CIS, tendrán que moverse a tientas. La encuesta pública, en ambas provincias, colocaba al partido de Abascal por debajo del 4%, aislado del juego político que en la noche del domingo celebraban haber cambiado “para siempre”.

Y para colmo, Jaén. Según el CIS: el PSOE en el 44,25% y Vox en un ridículo 0,41%. Según los andaluces: el PSOE en el 35,40% y Vox por encima del 8,7%. Hagan las cuentas.

Zapatero pide “una reflexión”

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha pedido “una reflexión” al CIS después del fracaso en las predicciones, e incluso ha afirmado que las redes sociales “son mejores predictores que las encuestas tradicionales”.

En una entrevista en Antena 3, Zapatero ha asegurado que el CIS ha tenido “exceso de confianza” y que en dichas redes ya había “síntomas de que algo estaba pasando”, pese a que el organismo que dirige Tezanos no supo verlo.

Zapatero, que se ha mostrado “absolutamente seguro” de que el PSOE ganará las generales, ha subrayado que el PSOE ha vuelto a ganar las elecciones aunque “con el peor resultado de su historia” y a los partidos de centro-derecha les ha reprochado que ahora “vean normal” que el segundo y el tercer partido sean los que deben postularse a candidato a presidente.

Por su parte, Ignacio Cosidó, senador del PP, ha pedido la comparecencia de Tezanos en la Cámara “por haber convertido el CIS en un burdo instrumento al servicio del PSOE y de Pedro Sánchez”, tal y como afirmaba en un mensaje publicado en su perfil personal de Twitter.