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El contrato de formación que impulsará el Gobierno podría llegar a casi 700.000 'ninis'

Un informe de Fedea en paralelo a la aprobación del Plan de Choque por el Empleo Juvenil aconseja ampliar la duración de estos contratos.

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El contrato de formación que impulsará el Gobierno podría llegar a casi 700.000 'ninis'
Alrededor de un 20% de los jóvenes españoles ni estudia ni trabaja.

Alrededor de un 20% de los jóvenes españoles ni estudia ni trabaja. Europa Press

Resumen:

El Gobierno lleva semanas luciendo el acuerdo alcanzado con patronal y sindicatos y bautizado bajo el nombre de Plan de Choque por el Empleo Joven 2019-2021. Tras el Plan Director puesto en marcha en agosto con resultados satisfactorios, es otro de los grandes broches que se ha colgado el Ejecutivo, pese a que la CEOE se ha encargado de asegurar por la puerta de atrás que su utilidad será limitada. ¿Lo será? Lo cierto es que se trata de un texto que requerirá un amplio desarrollo, pero que de acuerdo con un estudio realizado en paralelo por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), cabe pensar que tiene, al menos en su filosofía, un gran potencial. De un lado, el plan incide en la necesidad de impulsar un desarrollo normativo y "las modificaciones necesarias" para que el contrato para la formación y el aprendizaje sea el mecanismo para realizar las prácticas asociadas a la formación profesional dual en el ámbito laboral.

El Gobierno lleva semanas luciendo el acuerdo alcanzado con patronal y sindicatos y bautizado bajo el nombre de Plan de Choque por el Empleo Joven 2019-2021. Tras el Plan Director puesto en marcha en agosto con resultados satisfactorios, es otro de los grandes broches que se ha colgado el Ejecutivo, pese a que la CEOE se ha encargado de asegurar por la puerta de atrás que su utilidad será limitada.

¿Lo será? Lo cierto es que se trata de un texto que requerirá un amplio desarrollo, pero que de acuerdo con un estudio realizado en paralelo por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), cabe pensar que tiene, al menos en su filosofía, un gran potencial.

De un lado, el plan incide en la necesidad de impulsar un desarrollo normativo y «las modificaciones necesarias» para que el contrato para la formación y el aprendizaje sea el mecanismo para realizar las prácticas asociadas a la formación profesional dual en el ámbito laboral.

«Se facilitará su utilización por parte de las empresas para que posibiliten una mayor y mejor oferta formativa con garantía de calidad y mejores condiciones laborales, permitiendo al mismo tiempo un seguimiento más efectivo del contrato», añade.

Formación Dual y contrato de aprendizaje

Tal y como se plantea el sistema de formación dual en España (y en gran parte de los países del entorno europeo, fundamentalmente el Reino Unido) desde su instauración en 2012, los aprendices son empleados en empresas privadas y sus contratos (de formación y aprendizaje), de entre seis meses y tres años de duración, incluyen un plan de formación que debe ser aprobado por los Servicios Públicos de Empleo. Durante este periodo, el aprendiz puede optar por una titulación de formación profesional o por un certificado de profesionalidad.

Pues bien, el documento de Fedea, publicado apenas tres días antes de que el Plan de Choque se aprobará en el Consejo de Ministros del pasado viernes, muestra que este contrato puede ser una puerta de entrada al empleo indefinido si se suscribe por periodos de al menos dos años, y asegura que unos 681.000 jóvenes que ni trabajan ni estudian, los conocidos como ‘ninis’, y que cuentan con una formación no superior al título de educación secundaria obligatoria, son potenciales beneficiarios de esta modalidad.

En muchos casos se embarcaron en el mercado laboral entre 2004 y 2009, al calor del ‘boom’ de la construcción, de forma que ahora su vuelta al sistema educativo ya no es viable. Además, ampliando el espectro más allá de los ‘ninis’, el informe ha detectado hasta dos millones de jóvenes que podrían acceder a la formación dual por esta vía.

No obstante, Fedea coincide con el Plan en que es preciso mejorar ciertas deficiencias. La duda es si los ajustes que se hagan serán los adecuados. De momento, este documento prevé una inversión de 165 millones de euros en tres años para pagar las bonificaciones en la cuotas de la Seguridad Social asociadas a estos contratos, de un total de 2.000 millones con los que está dotado el plan, mientras que Fedea garantiza que hay más de medio millón de jóvenes a los que le podría suponer un cambio en sus vidas.

Diagnóstico y Propuestas de Fedea

Según el informe, firmado por los economistas de Marcel Jansen (Universidad Autónoma de Madrid ) y David Troncoso-Ponce (Universidad Pablo de Olavide), estos contratos mejoran «significativamente» el acceso al empleo indefinido de los que acceden por esta vía al mercado laboral, con independencia del nivel educativo previo.

Con más detalle, al final del segundo y tercer año de contrato, los autores observan un aumento del trasvase a contratos indefinidos. Estas tasas oscilan entre el 25% y el 35% en comparación con las del 1% registradas para el resto de los contratos temporales de la misma duración.

Otro dato es también optimista: en torno al 80% de los jóvenes que comienzan su carrera laboral con un contrato de aprendizaje de tres años de duración encuentran un empleo indefinido en los siete primeros años de vida laboral en comparación con el 40% de aquellos que comienzan con otro tipo de contrato laboral.

Sin embargo, Fedea también detecta lagunas. Para empezar, la mayoría de los contratos de aprendizaje son más bien de corta duración (la mayoría no supera los 12 meses), con lo que la incidencia de esta modalidad sobre los niveles de empleo indefinido es muy limitada.

Además, una cosa es el efecto instantáneo (después del primer empleo inicial), momento en el que los efectos positivos son evidentes con transiciones a puestos indefinidos dentro de la misma empresa, y otra el que se detecta pasados los siguientes periodos de empleo y desempleo, cuando esa inercia parece disiparse ya en ‘campo abierto’.

El informe afirma que «el aumento de la probabilidad de transitar hacia un empleo indefinido en episodios laborales posteriores es prácticamente inexistente en comparación con el resto de contratos temporales de la misma duración».

Por último, los autores destacan que, a pesar del gran número de potenciales beneficiarios de este contrato, su peso sobre el total es muy reducido. Así pues, se trataría de reforzar la duración de los contratos, sus efectos en el tiempo y hacerlos llegar a más potenciales beneficiarios.

¿Cómo se puede mejorar?

En años recientes, el contrato de formación y aprendizaje ha sido modificado en varias ocasiones, incluso en direcciones contrapuestas. No obstante, Fedea ha detectado algunos cambios que lograron disparar el uso de esta figura, aunque incurriendo también en ciertas debilidades.

En primer lugar, el Gobierno de Mariano Rajoy llevó a cabo una reforma en 2012 que introdujo en favor del empresario una bonificación del 100% de la cuota a la Seguridad Social durante 12 meses sin necesidad de tener que aumentar de esta forma la plantilla total, y posibilitó la renovación de estos contratos hasta tres años.

Además, suprimió temporalmente el requisito por el cual los contratos de aprendizaje deben incorporar la obtención de un título de formación certificado. Este medida tuvo un importante efecto, pero menoscabó, según los autores, la calidad de la formación recibida por los aprendices.

También en 2012, el Gobierno amplió la edad de los aprendices de 25 a 30 años hasta que la tasa de paro descendiera por debajo del 15%, algo que ha ocurrido en el tercer trimestre de este año. En este caso, el estudio no detecta una mejora significativa en la tasa de empleo de los jóvenes.

Tras estos cambios, entre los primeros trimestres de 2014 y 2017, el nivel de empleo total creció un 9%, mientras que entre aquellos con un nivel educativo máximo correspondiente a educación primaria cayó un 14%. En cambio, el número total de contratos de aprendizaje alcanzó un mínimo en el año 2009, con aproximadamente 60.000, y se mantuvo así hasta 2012. Después, se produjo un fuerte repunte, hasta los 100.000 contratos, entre 2012 y 2015, seguido de un descenso en 2016, hasta el nivel más bajo de la década.

Fedea recalca que este incremento y posterior caída coincide plenamente con la derogación y posterior recuperación del requisito de formación certificada. Sin embargo, la conversiones de estos contratos en indefinidos no fueron relevantes en este periodo.

Cuidado con los incentivos no solo económicos

De cara al futuro, Fedea cree que el énfasis en el fomento de la creación de contratos de aprendizaje de larga duración e introducir mayor flexibilidad para adaptar el programa de formación a las cambiantes necesidades de aprendices y empresas por efecto de la revolución digital.

Además, los autores llaman a «revisar cuidadosamente el sistema de incentivos económicos», porque, en su opinión, «existen buenas razones para subvencionar la transformación de los contratos de aprendizaje en contratos indefinidos», pero añaden que «las contribuciones más generosas al coste de la formación pueden lograr el mismo efecto y generar menos costes de peso muerto». Es decir, que aconsejan aportar más recursos a la formación y el aprendizaje que a las meras conversiones a indefinidos.

Además, el informe advierte de que, de acuerdo con la regulación actual, los estudiantes pueden encontrar atractivo abandonar el sistema educativo para acceder a un contrato de aprendizaje remunerado, en lugar de completar un título de formación profesional. En este sentido, señala claramente que «la futura regulación de los contratos de aprendizaje y del sistema de formación dual debería eliminar estos incentivos».

Recuerda, para finalizar, que el anterior Gobierno del PP introdujo un suplemento salarial de 430 euros para los jóvenes con contratos de formación y aprendizaje durante 18 meses.