La irrupción de Vox en el panorama político español tras entrar en el parlamento andaluz con doce escaños, ha agitado las ya de por sí movidas aguas de los principales partidos, aunque por distintos motivos. Para el PP se trata de una lucha por la hegemonía del centro-derecha ante la fragmentación del voto en un espectro donde no tuvo competidor durante más de treinta años. Con Ciudadanos a su izquierda y Vox a su derecha hay un sector del partido en Madrid que ve con enorme preocupación la proyección que puede adquirir la formación de Santiago Abascal, lo que les hace apostar por unos candidatos de perfiles “duros” en mayo de 2019 para contrarestarla.

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