El líder del PSC, Miquel Iceta, ha recomendado al presidente del Gobierno que no se esfuerce en hacer grandes concesiones a la Generalitat el próximo viernes porque ofrezca lo que ofrezca tiene el ‘no’ asegurado de la Generalitat. En los días previos al Consejo de Ministros en Barcelona y pendientes de que Quim Torra acepte reunirse finalmente con Pedro Sánchez, socialistas e independentistas intentan rebajar el tono de sus discrepancias para evitar dar alas los sectores más radicales del secesionismo que amenazan con convertir la capital catalana en una batalla campal para mostrar su rechazo al Gobierno.

Pero desde el PSC tienen claro que lo máximo a lo que pueden aspirar unos y otros a estas alturas es a un encuentro protocolario que permita decir que se ha retomado el diálogo, tras la ruptura anunciada hace unas semanas por Torra. En otras palabras, están convencidos de que es inútil intentar atraerse al Gobierno catalán con ofertas económicas a las puertas del juicio.

Así, para Iceta la reunión debe producirse «aunque sólo sea para constatar las diferencias» pero descarta que Sánchez llegue a Barcelona con una batería de propuestas concretas para Cataluña. «Haga la propuesta que haga el Gobierno, la respuesta negativa de Generalitat está preparada», advirtió ayer tras la ejecutiva del PSC. Por tanto, «no gastaría la posibilidad, no es el momento».

Los socialistas catalanes están convencidos de que el independentismo está demasiado dividido y tensionado a las puertas del juicio contra los líderes del 1-O como para que el Govern pueda entrar en una negociación productiva para desactivar la amenaza de un retorno a la vía unilateral y a la desobediencia. Creen que debe mantenerse el diálogo con ERC y JxCat y seguir explorando vías de encuentro en cuestiones sectoriales que permitan rebajar la tensión, pero no confían en un acuerdo global en este momento de especial tensión.

En este contexto, el desembarco gubernamental con una «lluvia de millones» como la anunciada por Pedro Sánchez para el Campo de Gibraltar a las puertas de las elecciones andaluzas sería incluso contraproducente. Iceta defendió ayer que en la «agenda para el Consejo de Ministros del viernes puede haber elementos que toquen específicamente a Cataluña» y destacó que el acuerdo de subida del sueldo mínimo interprofesional «afecta a muchos catalanes». Pero desde el PSC están convencidos de que es inútil quemar ahora cartuchos de valor político cuando el Govern y los partidos que le dan apoyo se centran en unas contrapartidas en el proceso judicial del 1-O inasumibles para el Gobierno.

Errores del Govern

Los socialistas catalanes tampoco ocultan su malestar porque el ejecutivo catalán -en la figura de su portavoz, Elsa Artadi- haya sido el primer pirómano a la hora de encender el encuentro en Barcelona. Así, defienden la necesidad de que se produzca el encuentro entre ambos presidentes, aunque se trate de una entrevista meramente protocolaria, pero tachan de error tildar de «provocación» la celebración del Consejo de Ministros en Barcelona, o llamar a la movilización del independentismo.

«Es un error» se lamenta Iceta, «pero ahora creo que hay intento de modular». Intento que atribuye explícitamente al líder de ERC, Oriol Junqueras, y al número dos de JxCat, Jordi Sánchez, aunque no está convencido de que el presidente de la Generalitat comparta esta línea de moderación. «Si fuera el Govern, me interesaría mucho más mantener la relación institucional abierta que lo contrario, y más viendo el color que toma la política española» advierte en referencia al crecimiento de Vox y a la posibilidad de una nueva mayoría de derecha en el Congreso.

ERC señala al Gobierno

Más allá de los intentos de destensar de los últimos días, ERC ha insistido este lunes en señalar al Gobierno como responsable de un eventual fracaso de la negociación el día 21 de diciembre. El ejecutivo de Pedro Sánchez «no está actuando bien» y no genera el clima de diálogo necesario, se lamentaba ayer la portavoz Marta Vilalta.

Los republicanos considera que el Gobierno de Pedro Sánchez ha sido «poco valiente» a la hora de afrontar la cuestión catalana y no ha ido más allá de vagas apelaciones al diálogo, sin ofertas concretas que habiliten un aterrizaje del independentismo en un nuevo diálogo fructífero. Para ERC, como para sus socios de JxCat, la oferta de un nuevo Estatut catalán que permita recuperar las competencias laminadas por el Tribunal Constitucional en Estatuto de 2006 es totalmente insuficiente.

Pese a las formas más moderadas que ha adoptado en los últimos meses el partido de Oriol Junqueras, los republicanos siguen siendo tan tajantes como Carles Puigdemont y su entorno en la necesidad de que el Gobierno reconozca el derecho de autodeterminación y acepte negociar alguna vía para la celebración de un referéndum sobre la independencia. Una posibilidad que el Gobierno ha descartado reiteradamente.