Política

Villarejo dice al juez que teme perder la vida en prisión intoxicado con medicamentos

El comisario ya retirado José Manuel Villarejo, meses antes de su detención en una entrevista concedida a 'El Independiente'.

El comisario ya retirado José Manuel Villarejo, meses antes de su detención en una entrevista concedida a 'El Independiente'. G. M. PIANTADOSI

La defensa del comisario jubilado José Manuel Villarejo ha pedido al juez que instruye el caso Tándem que ordene la adopción de las medidas de protección necesarias para garantizar la «integridad física y moral» de su representado, que teme la puesta en marcha de una «acción planeada» que acabe con su vida mediante el suministro de medicación no prescrita.

El abogado del antiguo agente encubierto ha presentado este miércoles un escrito ante el Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional en el que reproduce el «mensaje» que le ha trasladado su cliente desde el centro penitenciario de Estremera (Madrid) -donde se encuentra desde el 5 de noviembre de 2017- tras ver atropellada su «dignidad personal» y ver «seriamente lesionada su integridad moral».

«Mi estado general de inquietud me lleva a analizar los medicamentos que semana a semana se me suministran. Hay sustancias que producen como resultado un infarto de corazón y/o cerebral y, dado mi delicado estado de salud, se podría pensar en la existencia eventual de una muerte ‘normal’ en lo que habría sido una acción planeada y provocada», expone Villarejo. Y añade: «Mi principal preocupación y mi meta es, del alba al ocaso, salir con vida de este infierno en Estremera para poder defenderme, como reza nuestra Constitución, con todas las garantías y, si llegara el caso, a un juicio justo».

Hay sustancias que producen un infarto y se podría pensar en una muerte ‘normal’ cuando habría sido una acción planeada», denuncia

El policía ya jubilado dice que es «inevitable» pensar que una «autoridad» -de la que no ofrece más pistas- pueda pretender hacerle «la vida más difícil en prisión», hasta el punto de intentar provocarle «algún tipo de fallo de salud» por la arritmia ventricular que sufre. «Esto en unas circunstancias en las que la tensión se dispara cada vez que alguna información me afecta de manera emocional».

El pasado 4 de mayo, José Manuel Villarejo ingresó en un hospital de Madrid en shock anafiláctico provocado supuestamente por la reacción alérgica de un medicamento que se le habría administrado durante el traslado en ambulancia desde el centro penitenciario al Hospital Gregorio Marañón al presentar síntomas compatibles con un infarto de miocardio o angina de pecho. Regresó dos días después a la cárcel, donde permaneció dos días internado en la enfermería antes de regresar a su celda del módulo polivalente 4.

En el escrito presentado ante el juez Diego de Egea, el comisario retirado señala que «cuesta creer» que en un Estado de Derecho como España «alguno de sus altos cargos pueda imaginar siquiera la eliminación física de una persona inocente», lo que le trae a su «mente» -asegura- el reciente caso del periodista saudí Jamal Khashoggi, asesinado el pasado 2 de octubre en el consulado de su país en Estambul (Turquía).

«Tortura psicológica»

Villarejo asegura también haber sufrido en la cárcel diversos episodios de «tortura psicológica» por parte de una «minoría» de funcionarios de Estremera frente al «trato correcto» recibido de la «inmensa mayoría». «Me he sentido agredido, vulnerable, consciente de que en cualquier momento podía ser atacado físicamente por sujetos grandes, jóvenes, aparentemente fuertes y en un espacio muy pequeño y cerrado», narra.

Según indica, una de esas escenas tuvo lugar el pasado 10 de diciembre al término del ‘vis a vis’ familiar. «Al entrar en la sala de cacheo, uno de los funcionarios se dirigió a mí con mirada retadora a escasos centímetros de mi cara mientras otro, más corpulento, abría un paquete de pañuelos y los tiraba uno a uno sobre la mesita donde estaban mis objetos personales mientras me susurraba, en tono amenazante y agresivo, que a partir de ahora lo iba ‘a pasar muy mal’, que ‘gente muy importante había pedido al director’ que me sacara ‘el lugar donde tenía una copia de todo y que, si no cooperaba, iban a ponerme un compañero conflictivo en la celda y a los pocos días iba a estar aislado, incomunicado, solo’. Añadió que a mi ‘amigo’ el juez le quedaban dos telediarios», cuenta.

«Pasarle la raqueta por los huevos»

También dice que se sintió «despreciado, cosificado y humillado» por la actitud que mostraron hacia él los funcionarios que lo cachearon al término de otro ‘vis a vis’ el pasado 26 de noviembre. Provistos de raquetas detectoras de metales, uno de los empleados públicos -según el testimonio de Villarejo- señaló a su compañero y le dijo: «Venga, hay que pasarle la raqueta por los huevos de una puta vez», relata.

El antiguo policía dice al juez De Egea que nunca «ha reaccionado con violencia a pesar de la indefensión frente a un poder físico tan abrumador», al tiempo que asegura que se vio obligado a presentar una instancia disculpándose por el episodio del 26 de noviembre «ante la amenaza de males» para su mujer e hija.

José Manuel Villarejo cumplió el pasado 5 de noviembre su primer mes en prisión preventiva, tras no haber prosperado ninguna de las peticiones de excarcelación presentadas por su abogado durante este tiempo al seguir apreciando tanto el juez como los fiscales Anticorrupción que sigue existiendo un elevado riesgo de fuga. El comisario retirado cambió recientemente de letrado, dirigiendo ahora su defensa Antonio José García Cabrera.

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