«Una decisión personalista, unilateral, no compartida». La ejecutiva de Podemos ha abierto un pulso contra el hasta ahora candidato del partido en la Comunidad de Madrid, Iñigo Errejón, que anunció que concurrirá a las elecciones en Más Madrid, la plataforma lanzada por la alcaldesa Manuela Carmena que replicará a nivel autonómico. La cúpula de Pablo Iglesias aumenta la presión sobre Errejón para que dé un paso atrás, pero elude dar cualquier paso y traslada la responsabilidad a la dirección de su federación madrileña liderada por Ramón Espinar, muy próxima al secretario general de Podemos.

El Consejo de Coordinación de Podemos -la ejecutiva- se ha reunido este lunes por primera vez tras la carta conjunta lanzada por Errejón y Carmena, y en la rueda de prensa posterior los portavoces del partido ni siquiera han hecho referencia alguna al episodio de la semana pasada. Sólo a preguntas de los periodistas han tratado de emplazar el asunto en el ámbito puramente madrileño.

Más allá de los llamamientos reiterados para que Errejón deje su escaño en el Congreso -«es incoherente su decisión con mantenerse dentro de Podemos»-, la formación no ha emprendido acciones para la expulsión de Errejón, como sí ha ocurrido en otros territorios, pero tampoco contempla una reunificación con la nueva plataforma de izquierdas. Aseguran que concurrirán como «Unidos Podemos» en la Comunidad de Madrid al considerar que el candidato madrileño ha mostrado que «tiene poca voluntad de negociar» y que su decisión supone una «ruptura de puentes» con Podemos, en palabras de la portavoz de la ejecutiva, Noelia Vera, en rueda de prensa.

Esta «ruptura» impediría a priori cualquier tipo de acuerdo con el diputado madrileño, y Pablo Echenique, secretario de Acción de Gobierno, ha advertido de que «será Errejón quien tenga que llamar». La cúpula del partido trata así de desentenderse de cualquier decisión al respecto que pudiera pasarle factura: una expulsión alimentaría un relato vicitmista de Errejón, atado en corto en Madrid y al que Iglesias impuso una lista electoral controlada por los oficialistas de Ramón Espinar.

Uno de los puntos más llamativos de la rueda de prensa es que, según defienden sus portavoces, la ejecutiva de Podemos no ha abordado en el en su reunión el nuevo giro por el ex número 2 del partido y ni siquiera han sopesado las posibles consecuencias electorales de esta ruptura de la izquierda que podrían traducirse en una fragmentación del voto. Una circunstancia que trasciende el ámbito regional, que anuncia la ruptura de un partido en dos y que Iglesias quiere circunscribir sólo a Madrid. Una forma de reducirlo a una explosión controlada y evitar posibles réplicas.