El sueño venezolano. El sueño americano. La mano en el corazón. La mano levantada, como si quisiera alcanzar el cielo. La sonrisa cómplice. La esperanza (hope). Barack Obama, adalid del “yes we can”, tiene sucesor en el Caribe.”Sí, se puede”, clama Juan Guaidó. Y los venezolanos empiezan a creer que sí, que esta vez sí, que el cambio está en marcha. Y que el vuelco es imparable.

“El 23 de enero Venezuela despertó de una pesadilla (…) Despertó para soñar y hacer sus sueños realidad”. “Díganme que no han empezado a soñar con esa Venezuela bonita, grande, que estamos construyendo”. “Nunca más nos van a robar nuestros sueños”. “Sí se puede, claro que se puede. Para soñar con la Venezuela que merecemos y vamos a tener”.

Guaidó decía estas palabras, fijándose de reojo en sus notas, en su reaparición el viernes 25 de enero. Apenas dos días antes había jurado como presidente “encargado” en un acto lleno de simbolismo. Con la mano derecha alzada, no él solo, todos los asistentes a la asamblea popular, al cabildo que asumía el poder tras denunciar a Maduro como “usurpador”.

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A Obama también esa evocación que se asocia a los sueños le permite recordar a Martin Luther King (I have a dream) y presentar su patriotismo como el amor a una nación que hace que los sueños se hagan realidad. Su primera obra se titula Sueños de mi padre. Obama tiene una historia personal poderosa que encarna el espíritu de su nación, donde son infinitas las posibilidades de cada ciudadano.

Como orador es difícil superar la elocuencia del estadounidense, licenciado en Derecho en Harvard. Encarna el sueño americano y domina muy bien las referencias históricas y literarias. Algunos de sus discursos son una clase de la historia de su país. Memorable e inspirador fue su alocución en el 50 aniversario de la marcha de Selma, en julio de 2015, que concluyo en un baño de sangre. Es un canto al movimiento por los derechos civiles, contra el racismo y la injusticia.

Sin embargo, Juan Guaidó, ingeniero industrial con un máster en políticas públicas, improvisa bien, interactúa con la audiencia, bromea, y destila empatía. «Vente p’acá». dice a los que aún dudan. Le encanta citar a Pablo Neruda: «Podrán cortar todas las flores pero no podrán detener la primavera».

Cualquiera de ustedes me va a dar refugio en sus casas (…) si se atreven a secuestrar el poder de nuevo, les pido mantenerse en la ruta», dice Guaidó

Al reconocer que puede ser arrestado, confesaba a sus seguidores: “Estoy seguro de que cualquiera de ustedes me va a dar refugio en sus casas (…) si se atreven a secuestrar el poder de nuevo, yo les pido mantenerse en la ruta, pacífica y contundentemente, por el futuro de nuestros hijos”.

Pronuncia sin querer la palabra “madura”, en alusión a la manera “madura” en que el pueblo se está manifestando, y se ríe («no maduro, madura»), con su público. “Está bien que estén activos”.

Replica a la audiencia, que ya ha aprendido los tres pasos hacia la democracia y los corea (cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones). Gusta a los venezolanos porque le ven cercano y porque su discurso es integrador.

La actriz venezolana Ana María Simón, conocida en las tablas madrileñas, reconoce que ella y sus amigos le llaman el Obama de La Guaira (capital del estado de Vargas, de donde proviene el presidente interino).

En su cuenta de Instagram dice la actriz: “No es un mesías, no es Dios, no es nuestro salvador, pero lo que sí es cierto es que se puso los pantalones y decidió convertirse en la cara de millones de venezolanos que llevamos años gritando que estamos bajo una de las dictaduras más desgraciadas que le haya podido tocar a ningún país del mundo».

A Obama, presidente de EEUU entre 2008 y 2016, le gustaba que le percibieran como uno más. Incluso cuando vino a España ante el rey Felipe recordaba cuando pisó por primera vez nuestro país mochila al hombro. Barack Obama, aquel joven aventurero, se mostraba impresionado por estar ante un rey. ¡Obama!

Su aspecto físico, atlético, su telegenia, y su naturalidad le hacen compartir estilo con otros presidentes como Obama o Macron», dice Marfil

“Todos los candidatos son únicos, aunque es cierto que hay similitudes. Su aspecto físico atlético, su capacidad de trasmitir ante la cámara (telegenia) y su naturalidad, le hacen compartir estilo con otros presidentes como Obama o Macron”, señala Pedro Marfil, consultor de comunicación.

“Además, los dos comparten un discurso de cambio. Narrativamente tienen elementos comunes aunque el contexto sea radicalmente diferente”, añade el experto. El traje azul marino con camisa blanca les sienta bien. En los actos formales Guaidó lleva corbata, pero en las concentraciones prefiere la camisa blanca sin más.

Obama, que ahora ha cumplido 57 años, fue senador cuatro años por Illinois. Era 10 años mayor que Guaidó cuando llegó a la Casa Blanca. Su presentación tuvo lugar en 2004, con 43 años, cuando dio uno de sus discursos más memorables, el de apertura de la Convención Demócrata.

Sin embargo, Guaidó, que tiene 35 años, se ha forjado en la oposición de un país que ha derivado hacia una autocracia donde los disidentes son perseguidos y encarcelados.

Guaidó destaca por su buen uso de las redes sociales. No abusa como Donald Trump, el actual presidente y su gran defensor en el mundo, pero sí que utiliza esta red social para comunicarse con los venezolanos, que se ven costreñidos por la hegemonía comunicacional que impone el chavismo, y con la comunidad internacional, muy interesada en su vertiginosa trayectoria.

En Twitter igual agradece el apoyo de tal o cual presidente, que emite un vídeo en el que hace balance de la gestión de la Asamblea Nacional, órgano legislativo del que procede. Ya tiene más de un millón de seguidores. Y subiendo.

Su esposa, Fabiana Rosales, es licenciada en Comunicación Audiovisual, con mucho tirón en redes, y los dos hacen un buen tándem. Michelle tenía tanta fuerza o más que Obama, hasta el punto de que se ha manejado en los medios qué posiblidades tendría una candidatura suya a la Casa Blanca.

Obama y Guaidó en los Simpson.

Obama y Guaidó en los Simpson. EI

Tanto Michelle como Barack han sido figuras muy queridas por los Simpson, la conocida serie de dibujos animados estadounidese. Un creador venezolano Miguel Vásquez ya ha creado un Juan Guaidó con banda presidencial y la piel amarilla de la familia de Homer.

Es el primer líder venezolano que se hace un hueco en la serie de Matt Groening. Para el dibujante Miguel Vásquez, Guaidó representa la esperanza para el pueblo venezolano.

Obama, sin llegar a la obsesión de Trump, también cuidaba su imagen en redes. Su fotógrafo Pete Souza le ayudó a consolidar una imagen muy atractiva. Guaidó es ahora una superstar para los fotógrafos.

El domingo atendió a una misa por las víctimas de la represión de la pasada semana en San José de Chacao. Hasta el párroco le saludó como “presidente encargado”. En algunas imágenes se veía ese aura que también solían captarle a Obama con el juego de luces.

Los dos invocan a Dios. “Que Dios bendiga América”, son las últimas palabras de los discursos de Obama. “Que Dios me ayude”, decía en sus juras. Guaidó apela a Dios como protector del pueblo. Cada día, como es costumbre en Venezuela, pide a sus padres la bendición.

Su padre, Wilmer, piloto de profesión, salió al principio del chavismo de Venezuela y vive en Canarias donde es taxista. Guaidó tiene origen canario (un bisabuelo emigrado en el siglo XIX) y vasco. Su madre, Norka Márquez, maestra, separada del padre, se quedó en Venezuela. Juan, que aún no había acabado ingeniería, quiso quedarse.

Juan es sincero, honesto y ama lo que hace. Su fortaleza es el consenso, sabe cómo conseguirlo», afirma Thays Peñalver

A Thays Peñalver, abogada y escritora venezolana, que le conoce muy bien le parece que comparten el lenguaje corporal. “Es sincero, honesto y ama lo que hace”, dice la autora de La conspiración de los 12 golpes.

Dentro y fuera de Venezuela ha sorprendido la irrupción de Juan Guaidó. También eran pocos los que creían que aquel joven senador de origen afroamericano pudiera llegar a la Casa Blanca.

La investigadora Anna Ayuso, del CIDOB, coincide en que Guaidó ha resultado una buena elección. “Me recuerda al primer Capriles. Habla del corazón, del amor, de la felicidad. Es un discurso cercano. Ha sido un acierto”.

Siempre hace referencia a “su hermano”, Leopoldo López, en prisión domiciliaria, tras ser condenado por el régimen chavista por las protestas de 2014. La víspera del 23 de enero recordó el discurso de Leopoldo López, aún en prisión domiciliaria, cinco años antes. Guaidó forma parte de la Generación 2007, los jóvenes opositores venezolanos que se forjaron en las manifestaciones contra Chávez por el cierre de Radio Caracas Televisión.

Con un carisma arrollador, López es un referente para Guaidó, que ha sabido aunar a la oposición. “La fortaleza de Juan es el consenso. Sabe cómo conseguirlo y lo ha demostrado”, cuenta Peñalver.

Diputado de Voluntad Popular en la Asamblea Nacional, y compañero de avatares de Guaidó es Francisco Sucre, quien le ve como “una persona muy metódica y muy organizada”, su formación como ingeniero industrial hace que sea hombre de acción, sobre todo, y de ahí que haya querido impulsar con pasos concretos, ley de amnistía, acceso a los activos, embajadores, el camino hacia la transición.

Le ofrecieron un empleo en una multinacional bien remunerado pero prefirió trabajar como voluntario en la campaña», cuenta Sucre

Sucre explica a El INDEPENDIENTE cómo Juan Guaidó tiene una gran vocación política y social. “Tuvo la oportunidad de ir primero en una lista pero decidió medirse en unas elecciones nominales en un bastión del chavismo, en Vargas, su tierra. También sé que le ofrecieron un empleo en una multinacional muy bien remunerado pero renunció para trabajar de voluntario en la campaña electoral. Tiene una gran experiencia política, y sobre todo, una gran capacidad organizativa”.

Los que le conocen destacan su humildad. Obama solía reunirse, ya presidente, con expertos en diversas materias para aprender de ellos, para conocer de primera mano su visión del mundo. Hacía preguntas sin parar y tomaba notas.

En su discurso del 25 de enero, el presidente “encargado” de Venezuela apeló a la familia militar para que se uniera a la ruta hacia la democracia. A los que le quieren coronar como “el libertador”, les contestó: “No me veáis como un libertador. Soy el servidor público de ustedes”. Obama lo habría suscrito.