Conoce desde hace una década a Juan Guaidó, presidente “encargado” de Venezuela desde el 23 de enero, con quien comparte formación política, Voluntad Popular. Francisco Sucre es presidente de la Comisión de Política Exterior en la Asamblea Nacional, órgano legislativo que se ha hecho cargo de restaurar el cauce hacia la democracia en el país. A Guaidó le admira por su tenacidad y su humildad.

Sucre asegura que la Asamblea Nacional “está investida de autoridad” al haber sido elegida por 14 millones de venezolanos en diciembre 2015 y actuar de acuerdo con la Constitución. Para que ese camino hacia la democracia sea exitoso está siendo crucial el apoyo de gran parte de la comunidad internacional. Confía en que la UE, que ya ha denunciado que las presidenciales que ganó Maduro fueron fraudulentas, reconozca finalmente a Guaidó.

Teme que el régimen reaccione con fiereza, pero “eso no nos va a detener. Si hubiera un derramamiento de sangre, el único culpable sería Maduro”.  La Asamblea Nacional apuesta por una transición pacífica, a la que se sumen los militares.

Pregunta.- ¿Cómo ha llegado Juan Guaidó a dar el paso de asumir como “presidente encargado” de Venezuela? ¿En qué se basa su legitimidad?

Respuesta.– Más de 14 millones de venezolanos votaron por nosotros en diciembre de 2015, a pesar de que las elecciones son una carrera de obstáculos en nuestro país. A raíz de esa victoria, llegamos a un acuerdo parlamentario de presidencia rotatoria. Le correspondió a Voluntad Popular este cuarto año la presidencia. En el partido elegimos al diputado Juan Guaidó para el cargo. La designación de Guaidó coincidió con el vencimiento del primer mandato de Nicolás Maduro, el 10 de enero. Y su reelección fue fraudulenta.

P.- ¿Ustedes se apoyan en la Constitución de Hugo Chávez?

R.- Para el régimen de Maduro esta Constitución, fruto de la victoria de Chávez en 1998, se ha convertido en una camisa de fuerza. Es lo que impide que instauren un régimen totalitario comunista.

Lo que está claro es que no fue una autoproclamación. En virtud del artículo 233 de la Constitución cuando hay falta absoluta del presidente electo, es el presidente de la Asamblea Nacional quien debe asumir el cargo y convocar elecciones en 30 días. El artículo 333 impone a los ciudadanos, estén o no investidos de autoridad, a restablecer la vigencia de la Constitución cuando es desconocida por cualquier mecanismo. Es lo que estamos haciendo.

P.- Este proceso político se está dando en un país que se desmorona.

R.- Cuba tutela el proceso. Intentaron a través del secuestro de las instituciones venezolanos un sistema comunal que es el causante de este desastre económico que estamos viviendo en Venezuela. La contracción es de un 50%, apenas producimos 1,1 millones de barriles de petróleo al día y la inflación se prevé este año de unos 25 millones por ciento. Según la ONU, unos 3,5 millones han salido del país, pero pueden ser cinco millones.

En ese contexto estamos luchando en la Asamblea Nacional. Asumimos nuestra responsabilidad. Estamos investidos de autoridad y somos quienes tenemos la responsabilidad para restablecer el orden institucional y la democracia.

P.- ¿Cuál es su Hoja de Ruta después del 23 de enero?

R.- El cese de la usurpación es el primer paso, a partir del 10 de enero. A continuación estableceremos un gobierno de transición y celebraremos elecciones libres sin presos políticos, con partidos políticos legalizados, con observadores neutrales. A partir de ahí procederemos a la reconstrucción económica del país porque nuestra economía está literalmente en ruinas. Hemos diseñado el llamado Plan País.

El apoyo de Estados Unidos ha sido fundamental, pero como el respaldo de la mayoría del Grupo de Lima»

P.- Ha sido vital el apoyo de Estados Unidos. El presidente Trump anticipó que reconocerían a Guaidó si asumía como presidente interino.

R.- El apoyo de EEUU ha sido fundamental como lo ha sido el de casi todo el Grupo de Lima. A excepción de México, nos han respaldado países como Argentina, Chile, Brasil, Honduras… En México con el nuevo presidente tienen otra visión. México en su día rompió con Pinochet. Nosotros confrontamos una dictadura como lo era la de Pinochet, aunque sea de ideología distinta.

P.- Trump tampoco es hoy un referente democrático.

R.- Pero Trump no viola Constitución de EEUU. Ha tenido que someterse a decisiones de jueces locales que se ha visto obligado a acatar. Es un gobierno respetuoso del marco legal. No es el caso de Maduro.

P.- Maduro ha roto relaciones con Estados Unidos y ha expulsado a sus diplomáticos a los que ha dado 72 horas para salir del país.

R.- Maduro no tiene la competencia para romper relaciones. La detenta de facto. Es una decisión nula. Y así lo ha dicho Estados Unidos. El presidente encargado ha enviado una comunicación a los embajadores para que permanezcan en el país. ¿Qué hará Maduro si no se marchan los diplomáticos? ¿Irá por la fuerza? Diosdado Cabello, presidente de la Constituyente, que es como una asamblea del partido de Maduro, ha amenazado con cortarles los servicios de agua,  luz..

P.- ¿No temen pasar de la tutela de Cuba a la de Estados Unidos?

R.- No hay riesgo de que EEUU tutele el proceso. EEUU emite juicios sobre lo que está pasando. Como otros países. Nos une que somos signatarios de la Carta Interamericana democrática.

Hablan de la no intervención y la autodeterminación de los pueblos y luego quien tutela lo que pasa en Venezuela es Cuba

P.- ¿Y ve posibilidad de una intervención militar? El secretario de Estado, Mike Pompeo, habló de que “todas las opciones están sobre la mesa”.

R.- No está planteada la intervención militar de EEUU. Quienes avanzan en esa dirección es el régimen de Maduro. Tienen un discurso de doble moral. Hablan de la no intervención y autodeterminación de los pueblos cuando favorece a sus intereses. Quien tutela lo que pasa en Venezuela es Cuba. Hay cubanos en las Fuerzas Armadas, en la oficina de los pasaportes… ¿De qué intervención podemos hablando? Estamos defendiendo valores universales, la democracia. El mundo ha de reaccionar sobre el secuestro de la democracia.

P.- ¿Qué le parece la reacción del Gobierno de España? Habla de elecciones fraudulentas pero no reconoce aún a Guaidó.

R.- Hemos recibido desde ayer el apoyo de la mayoría de los países democráticos del mundo. El ministro español de Exteriores, Josep Borrell,  considera que las elecciones de mayo fueron fraudulentas. Ese el origen del problema. España, también el presidente del Gobierno, pide elecciones libres y eso forma parte de la ruta de la Asamblea Nacional.

Entiendo que no han reconocido a Guaidó porque se busca una posición común de la Unión Europea. No es lo mismo que un país. Se va a convocar con urgencia una reunión de ministros de Exteriores. Esperamos que den entonces el paso.

Lo que pedimos a España es que defienda la reconstrucción del tejido constitucional de Venezuela

P.- Pero, ¿no esperaban algo más de España?

R.- España tiene una posición privilegiada de liderazgo en la UE con respecto a Venezuela. Lo que pedimos a España es que defienda la reconstrucción del tejido constitucional de Venezuela. Lo que pasó en mayo es como si en España celebraran elecciones con Pablo Iglesias arrestado, Pablo Casado en el exilio, Ciudadanos ilegalizado… De modo que si fueron fraudulentas esas presidenciales, ¿cómo va a juramentar Maduro?

P.- Rusia, China y Turquía se han puesto del lado de Maduro

R.- Es parte de la confrontación entre el modelo soviético y el americano. Rusia tiene intereses importantes en Venezuela. De la 1,1 millones de barriles, gran parte van para pagos a China y Rusia. La política exterior de Maduro ha sido entreguista y contraria al interés nacional. Les hemos hecho saber que el tema económico será tratado profesionalmente cuando se restituya la democracia.

P.– Cuentan con apoyo en las calles, según ha quedado de manifiesto el 23 de enero. Pero las Fuerzas Armadas han hecho público un comunicado de respaldo a Maduro. Denuncian un golpe y dicen que darán la vida en su defensa.

R.- Es la cúpula de las Fuerzas Armadas, los que controlan y hacen negocios, como contrabando de coltán, diamantes… Soy diputado de Bolívar, donde están las reservas de oro de todo el hemisferio occidental, y estas reservas las maneja el Ejército de Liberación Nacional de Colombia. La mitad del país está penetrada por grupos guerrilleros armados con la connivencia de la cúpula del Ejército.

Los cuadros medios están con el pueblo venezolano, porque tienen familia, para ellos tampoco hay medicinas. Hay una crisis humanitaria de la que no escapan los militares. La cúpula militar no siente la crisis.

Confíamos en que, como ocurrió en 1958 cuando cayó la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, confluyan civiles y militares. Creemos que estamos muy próximos a que se dé esta unión.

Decimos a las Fuerzas Armadas que cumplan con la Constitución, no que den un golpe de Estado»

P.- ¿Tienen noticias de división en las Fuerzas Armadas?

R.- Efectivamente recibimos mensajes de militares descontentos y que entienden que han de cumplir la Constitución. No sería una sublevación militar pero se pondrán del lado de la Constitución. Un golpe de Estado se da cuando se intenta derrocar por las armas. Así intentaron ascender al poder contra Carlos Andrés Pérez. Lo que planteamos es distinto. Decimos a las Fuerzas Armadas que se pongan del lado de la Constitución, no que den un golpe de Estado.

P.- La Asamblea Nacional ha aprobado una ley de amnistía dirigida a los militares.

R.- Es para todos los civiles y militares que den la espalda a la dictadura. Es un proceso. No puedo decir que sea mañana o en unas horas. Hay una convicción absoluta de cambio en toda la sociedad y cuando un pueblo decide cambiar no hay cúpula política o militar que lo pueda parar.

Es la hora de la transición democrática en Venezuela. El elemento que le hace falta es por supuesto el acompañamiento de la familia militar. El sábado vamos a entregar en los cuarteles la ley de garantías para que todos la conozcan.

No veo riesgo de guerra civil porque no hay dos grupos, aquí hay un pueblo que lucha contra un usurpador»

P.- Si hay movilizaciones, como la del 23 de enero, puede haber más muertos. Incluso se habla de riesgo de guerra civil.

R.- No diría que puede existir en estos momentos. En una guerra civil hay dos grupos. Aquí hay un 90 por ciento en contra de un Estado usurpador. La lucha es por la sustitución por vías democráticas de un modelo totalitario. Nos enfrentamos a una dictadura, no hay estado de Derecho.

En las últimas 48 horas ese aparato represivo ha asesinado a 16 venezolanos. 400 venezolanos están en las mazmorras del régimen. Pero seguimos de pie y seguimos en la lucha porque de esa lucha depende el futuro de Venezuela. No podemos seguir siendo humillados y deshonrados por un sistema político fracasado.

P.- ¿Teme que haya un derramamiento de sangre antes de que pueda empezar la transición?

R.- Compartimos el temor de que haya un derramamiento de sangre. El único responsable si hay derramamiento de sangre sería Maduro, por su intransigencia, por su tozudez, por no entender que el pueblo quiere democracia.

P.- ¿Usted podría ser detenido? También Guaidó.

R.- Esperemos que no suceda. Guaidó sigue tranquilo, trabajando. Han amenazado con hacerlo pero no desvelaremos nuestra estrategia.

La presión externa es importante porque los reconocimientos están ligados a obligaciones financieras

P.- ¿Y cómo caerá Maduro? No parece dispuesto a dejar el poder voluntariamente.

R.- Lo que podemos decir es que estamos transitando la hora del cambio político. Tiene que ver con la presión interna, que se vio en la gran concentración en Caracas, en otras 60 ciudades de Venezuela y en 50 ciudades en todo el mundo. En Madrid fue multitudinaria.

Hay un gran consenso social sobre la urgencia de un cambio de rumbo. Venezuela no puede seguir siendo un sumatorio de fracasos. Venezuela exige un cambio en elecciones limpias.

La presión externa es importante también porque los reconocimientos están ligados a obligaciones financieras. ¿A quién va a pagar EEUU el petróleo? Hemos aprobado la recuperación de activos procedentes de la corrupción. En 20 años se han esquilmado más de 350.000 millones de dólares.

Hay que sumar la presión institucional, y es lo que estamos haciendo desde la Asamblea Nacional. Maduro no puede pretender seguir hundiendo Venezuela. No cuenta con la legitimidad de un pueblo que lo apoye.

P.- ¿Habrá elecciones libres antes de que termine el año en Venezuela? ¿Sería su sueño? ¿Se ve como ministro de Exteriores?

R.-  Nos gustaría que fuera lo más rápido en cuanto se resuelva la usurpación. Necesitaríamos tres meses para renovar el Consejo Nacional Electoral. Deberían darse a más tardar en diciembre de este año. Yo estaré donde mi país me requiera. Un país moderno, con paz, prosperidad y progreso.