Política

La estrategia del diálogo del Gobierno con los independentistas salta por los aires

Calvo admite que la legislatura "se acorta" y que habrá elecciones generales en 2019 si no se aprueban los Presupuestos

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La estrategia del diálogo del Gobierno con los independentistas salta por los aires
Carmen Calvo.

Carmen Calvo. EP

Resumen:

Carmen Calvo ha anunciado este viernes que los independentistas «no aceptan el marco de diálogo propuesto por el Gobierno» de Pedro Sánchez y ha dado por rotas las negociaciones con ERC yPDeCAT para aprobar los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso, por lo que ha pedido al resto de partidos políticos su apoyo para tramitar el proyecto en la Cámara. Salta así por los aires la estrategia del diálogo del Gobierno con los independentistas, que habían puesto sobre la mesa de la negociación presupuestaria la discusión de un referéndum sobre autodeterminación que el Gobierno ha rechazado.

Tras la intervención de Calvo, ha sido el propio Pedro Sánchez quien se ha pronunciado en las redes sociales. «Este Gobierno no aceptará nunca un referéndum de autodeterminación», ha escrito el presidente del Gobierno. «Trabajamos por tender todos los puentes posibles desde la política. Esta es la propuesta del Gobierno de España para Cataluña: convivencia, diálogo y ley. Constitución», ha dicho.

Con esta ruptura de las negociaciones, Calvo ha admitido que la legislatura «se acorta» y ha situado unas posibles elecciones generales este mismo año. «Con Presupuestos tendríamos un 2019 normal, sin ellos el tiempo se acorta», ha asegurado, antes de defender que el presidente Pedro Sánchez nunca anunció que la moción de censura tenía como objetivo la convocatoria electoral. En este sentido, la vicepresidenta ha recordado que el artículo 113 de la Constitución establece que las mociones deben ser constructivas, con el objetivo de establecer un nuevo Ejecutivo que gobierne, por lo que una convocatoria inmediata de elecciones sería un «fraude» constitucional. «Sería un fraude derribar a un Gobierno y convocar elecciones, conviene tenerlo claro para seguir defendiendo la Constitución», ha asegurado.

Durante una rueda de prensa en la Moncloa, la vicepresidenta ha justificado la ruptura con los independentistas en que el Gobierno «no aceptará nunca el planteamiento de un referéndum de autodeterminación». «Hemos hecho todo lo que como Gobierno podíamos hacer. Si los demás no lo ven, lo que sí tiene de valor los Presupuestos es que las enmiendas de devolución se votarán conjuntamente y todos los grupos tendrán que explicar a los ciudadanos por qué en su agenda política no se incluye ni siquiera debatir sobre unos Presupuestos buenos para el país», ha asegurado, presentando el relato del Gobierno y del PSOE a partir de ahora para desmentir que haya aceptado cesiones a los independentistas a cambio de que le aprueben las cuentas.

«Vamos a seguir diciendo siempre que la salida es el diálogo, en vez de hacer lo que hizo el anterior Gobierno. Ustedes los periodistas son testigos de ello. Cuando vimos que en el ámbito institucional no se avanzaba, lo intentamos en el ámbito político, pero de momento no tiene ningún sentido que la sociedad no tenga las claves claras de lo que este Gobierno admite», ha aclarado.

La encargada de esas negociaciones con los independentistas ha insistido en que el Gobierno ha hecho todo lo posible en estos ocho meses para dialogar con el Govern catalán y ha negado que el Ejecutivo haya roto esos conversaciones, evitando señalar las responsabilidades sobre la ruptura. «Si no hay diálogo, ¿qué hay?, ¿quién asume responsabilidades cuando no se ayuda al diálogo, cuando somos todos responsables de no ponernos a dialogar?», ha asegurado. Preguntada por si la ruptura de las negociaciones se debe a la gran manifestación del domingo por la unidad de España en Madrid, convocada por PP, Cs y Vox, Calvo ha tirado balones fuera y ha intentado desvincularlo.

La vicepresidenta del Gobierno ha comparecido este viernes tras la reunión del Consejo de Ministros junto a la responsable de Economía, Nadia Calviño, y al de Ciencia, Pedro Duque, para intentar sofocar el incendio político creado por sus propias palabras el pasado martes, cuando admitió la figura de un relator para negociar con los independentistas catalanes.

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«Cuando no hay ningún tipo de conciliación posible hay que parar, no hay otra alternativa», ha justificado, instando a los independentistas a explicar por qué impiden el diálogo. «Estamos en las antípodas, no entendemos España sin Cataluña ni aceptamos nada fuera el orden constitucional», ha asegurado, recordando que el Gobierno siempre ha sido coherente en su trayectoria desde la ruptura de la legalidad por parte de la Generalitat, cuando el PSOE, en la oposición, apoyó la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Paralelamente la Moncloa ha aclarado que «el Gobierno se conduce por un mandato de la sociedad de convivencia y diálogo en Cataluña» y que «establecido todos los puentes posibles para que el diálogo se produzca», antes de arremeter contra la oposición, que ha movilizado a las calles en contra de las cesiones del Ejecutivo de Pedro Sánchez a los independentistas. En este sentido, Moncloa recuerda que el PSOE fue leal al Gobierno de Rajoy durante la aplicación del 155 en Cataluña a cambio de la creación de una comisión territorial en el Congreso para reconducir el diálogo en la que «los partidos conservadores no han ayudado nunca», según reprocha. «Las derechas no ayudan al diálogo», critica el Ejecutivo, que ahora asegura que las mejores sociales de los Presupuestos alcanzan «a todos los territorios», no sólo a Cataluña, para pedir el apoyo de los grupos politicos al proyecto.

Fracaso del primer intento

Carmen Calvo ya intentó, sin éxito, calmar las aguas el miércoles, cuando ofreció una rueda de prensa de emergencia en Moncloa ante la alarma generada dentro del PSOE y entre los partidos de la oposición por esa decisión. Entonces, Calvo achacó las críticas de algunos barones socialistas a esa “cesión” a Quim Torra a la “desinformación y el desconocimiento” de dirigentes como Emiliano García-Page sobre los acuerdos del Gobierno con la Generalitat. La vicepresidencia intentó desvincular esa “mesa de partidos” con la negociación entre el Gobierno y la Generalitat a pesar de que fue el propio primer secretario del PSC, Miquel Iceta, quiéna había anunciado la existencia de ese “notario” en las conversaciones entre el Ejecutivo español y el Govern catalán. En ese sentido, Calvo no supo aclarar la contradicción que supone que la propia vicepresidenta del Gobierno comparezca en la Moncloa para aclarar las cuestiones de una reunión entre partidos políticos y no entre instituciones, como ha defendido.

La vicepresidenta se esforzó por restar importancia a la figura del mediador o “relator” en esa mesa de diálogo como persona que convoca, establece el orden del día y conduce las reuniones. “No es un observador internacional, nadie que venga a mediar en una situación de la que no sean capaces los partidos políticos de asumir sus responsabilidades”, aseguró. Se mostró abierta a que ese relator sea un catalán y ha negado que cobre por ese cometido: “Se trata de una persona que esté dispuesta por amor al arte a echar una mano a los partidos para que ordenen su trabajo”, ha asegurado. En esa línea, también negó que el documento de 21 propuestas entregado por Torra a Sánchez sea el eje de esa negociación.

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