Política

Sánchez presume en su libro de "salvar 630 vidas" del Aquarius mientras veta a barcos de rescate

El Gobierno impide que zarpen el Open Arms y el Aita Mari que traerían a migrantes rescatados en plena campaña electoral

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Sánchez presume en su libro de "salvar 630 vidas" del Aquarius mientras veta a barcos de rescate
Llegada a Valencia del primer barco de la flotilla del Aquarius.

Cámaras de televisión grabando la llegada a Valencia del primer barco de la flotilla del Aquarius. EFE

Resumen:

«A mí personalmente, el haber salvado la vida a 630 personas hace que piense que vale la pena dedicarse a la política. Te das cuenta de la fuerza y la capacidad de transformación que tienes desde el poder político. Sí, sabemos que son 630 personas nada más, que el fenómeno de la migración involucra a millones y que, por desgracia,  no lo podemos resolver ni abordar nosotros solos. Pero se trata de seres humanos cuyas vidas concretas hemos cambiado y hemos salvado. Esto compensa todos los sinsabores de la política». Con estas palabras explica Pedro Sánchez  en su libro su satisfacción personal por el resultado de la primera gran decisión de su Gobierno: acoger al baro de rescate de migrantes Aquarius.

En su ‘Manual de Resistencia’, el presidente del Gobierno dedica el primer capítulo a analizar el problema de la migración desde esa experiencia y asegura que «resultó emocionante no sólo salvar sus vidas y lanzar un mensaje político a Europa, sino también que el Gobierno se convirtiera en catalizador de un sentimiento generalizado de la sociedad española que quería y quiere acoger». Ocho meses después, el Ejecutivo socialista da la espalda a ese «sentimiento generalizado» de los ciudadanos precisamente durante la campaña electoral e impide la acción en el Mediterráneo de los busques españoles de Salvamento el Open Arms y Aita Mari, que llevan más de un mes sin autorización para zarpar.

Sánchez situó la política migratoria como eje de su acción de Gobierno con la acogida del Aquarius y el anuncio de retirar las concertinas de las vallas de Ceuta y Melillá, una decisión que luego rectificó. Igualmente, tras las denuncias de dirigentes del PP, Ciudadanos y Vox sobre el «efecto llamada» de la inmigración ilegal que había tenido la llegada del Aquarius, el Gobierno de Sánchez desvió a otros países la llegada de nuevos busques cargados de migrantes y prohibió la salida de los dos principales barcos españoles de ayuda humanitaria.

Tras la debacle electoral del PSOE en Andalucía, que supuso la pérdida del Gobierno tras cuatro décadas ininterrumpidas, el Partido Socialista contempla la crisis migratoria como uno de los elementos que influyó en el auge de Vox en la comunidad andaluza. En plena precampaña de las generales, la imagen de cientos de inmigrantes llegando a puertos españoles podría ser desfavorable para los intereses electorales del PSOE.

En 2018, España fue el principal punto de entrada de migrantes a la Unión Europea (UE) con 56.844 llegadas irregulares, el doble que en 2017. Según ha advertido la agencia europea de control de fronteras externas, Frontex, este miércoles, España podría volver a registrar un nuevo récord al alza en 2019.

Según la agencia europea, las llegadas a España se produjeron a través de la llamada ruta del Mediterráneo occidental, que registró un aumento del 157 % respecto a 2017, con 55.307 personas, mientras que la ruta del Mediterráneo central desde Túnez a Italia registró una caída del 80 %, con 23.500 llegadas.

Marruecos se convirtió en el principal punto de salida de inmigrantes hacia Europa, en su mayoría provenientes de países del África subsahariana, aunque «en los últimos meses el número de marroquíes migrantes se ha incrementado hasta convertirse en la primera nacionalidad», seguidos de guineanos, malienses y argelinos, según Frontex.

El mismo martes que salía a la venta el libro de Sánchez, su ministro de Fomento, José Luis Ábalos, se quedaba sin argumentos en el Senado para explicar por qué el Gobierno español no permite que zarpen los barcos de ayuda humanitaria Open Arms (Barcelona) y Aita Mari (Guipúzcoa), que llevan un mes amarrados dejando las costas de Libia sin la labor de salvamento de las ONGs. Al día siguiente era la secretaria de estado de Migraciones, Consuelo Rumí, quien se esforzaba por intentar explicar la situación a los grupos parlamentarios en el Congreso.

«Es un acto administrativo reglado y exento de arbitrariedad», aseguraba el ministro, que explicaba que los buques «deben recibir una autorización previa», denominada ‘despacho’ del barco para poder zarpar. Según Ábalos, esta autorización está sujeta a que se cumplan los requisitos legales contemplados en la normativa internacional y nacional, especialmente en lo que compete a las condiciones de seguridad.

Durante su intervención, el titular de Fomento recordó que la normativa internacional obliga al desembarco de los migrantes en el puerto seguro y más cercano. En este sentido, reconoció que el «cierre» de los puertos de las zonas acotadas para la búsqueda y el rescate (SAR) concernidas (Grecia y Malta) «hace que se fuerce» a esos barcos a volver a España.

Este regreso, según defendió Ábalos, pone «en riesgo» la seguridad del buque, tanto de los rescatados como de los tripulantes. «Un buque no debe estar navegando durante días en condiciones inseguras para las que no están preparado», ha insistido, entre las quejas de distintos senadores como José Ramón Arriera.

El parlamentario de Unidos Podemos comparó el amarre de estos barcos con la decisión del Gobierno de acoger al Aquarius y a otros buques de rescate al inicio de su mandato. «O ustedes están dando palos de ciego o han dado un giro de 180 grados» en inmigración, señaló. «Han pasado de un gesto loable a secuestrar dos barcos de dos ONG”, acusó, antes de preguntar «si no les habrán temblado las piernas para ser coherentes» en su política.

«Es un problema de Europa», respondió Ábalos, que pidió a los senadores que no pongan «en cuestión» al Gobierno porque España es «un ejemplo» en el rescate de migrantes.»El Gobierno mantiene un compromiso firme por auxiliar a los migrantes que se encuentran en peligro en nuestras costas», subrayó el ministro, que acotó esa promesa a las costas españolas, no al Mediterráneo.

«No podemos permitir que el Gobierno quiera reducir en un 50% la inmigración irregular a cambio de dejar morir a gente en el mar Medierráneo», se quejó el senador de Podemos, que proclamó que el rescate «tiene que ser incondicional».

Durante el mismo debate, el portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó, acusó a Sánchez del «incremento» de las llegadas de migrantes a España por vías irregulares y de haber convertido a España en «la primera puerta de entrada de inmigrantes» de la Unión Europea.

Junto al debate en el Senado, la secretaria de Estado de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Consuelo Rumí, tuvo que dar explicaciones el martes en su correspondiente comisión parlamentaria.»No prohibimos que vayan barcos a rescatar, es que se deben de garantizar las condiciones para poder hacerlo», argumentó. «Ojalá se resuelva pronto. Pero todos podemos estar en tranquilidad porque el rescate en nuestro país es único en la Unión Europea para atender a todas las personas que están en un naufragio», defendió la socialista.

El diputado del PNV Íñigo Barandiaran preguntó a Rumí por qué se impide zarpar al Aita Mari y en cambio el capitán del Puerto de Mallorca sí autorizó la partida del barco alemán ‘Ailan Kurdi’ (bautizado así en honor del niño sirio muerto al intentar llegar a Grecia). «Si el objeto es exactamente el mismo, rescatar náufragos, no tiene ningún sentido. La única diferencia es que este barco no tiene bandera española», dijo.