La incorporación de Arrimadas como mano derecha de Albert Rivera en el Congreso de los Diputados ha puesto a Ciudadanos en la diana del resto de partidos, que parecen haberse visto amenazados por la formación naranja al juntar a sus dos grandes figuras de cara a las elecciones del 28 de abril. Ciudadanos, con el anuncio de este sábado, haciendo oficial el salto de Arrimadas, va con todo lo que tiene a los comicios para intentar el sorpasso a los populares y tanto PP, PSOE, Unidos Podemos e incluso VOX, están intentando empañar cada paso de la formación naranja. «La llegada de Arrimadas demuestra la desesperación de Rivera», apuntan en las filas populares.

Cada voto cuenta y puede ser decisivo para que tras el próximo 28 de abril haya un Gobierno de color rojo, azul o, quién sabe, naranja. Esto es sabido por todos y nadie está dispuesto a perder apoyos y, para ello, hay que hacer ruido. Este mismo lunes, la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, ha enviado una carta a su homólogo de Ciudadanos, Albert Rivera, para hacerle «recapacitar» sobre el cordón sanitario anunciado por el partido hace ya una semana. Narbona critica que Rivera haya abandonado la “senda del entendimiento, la sensatez y la lealtad institucional”, que defienda la Constitución “a tiempo parcial”, que emplee “estrategias cortoplacistas” y que “banalice términos como golpismo”.

Arrimadas ha dejado «huérfanos» a los catalanes, reprocha el PP

“Es enormemente descorazonador que Ciudadanos haya abandonado esa senda. Ni siquiera el temor a perder votos en el concurrido espacio electoral de la derecha puede justificar que usted invoque los mismos argumentos y consignas que exhiben los extremistas. Consignas contrarias al espíritu del consenso constitucional”, señala la presidenta del PSOE, a la que ya ha contestado Rivera.

A ella se ha sumado el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, que ha reprochado a la líder de Ciudadanos en Cataluña que, tras su salto a la política nacional, abandone su compromiso con los catalanes. Una afirmación que también ha repetido el Partido Popular. Javier Maroto, sin ir más lejos, ha acusado a Arrimadas de dejar «huérfanos» a los catalanes. «Yo no dejaría huérfanos a muchos catalanes que pensaron que Inés Arrimadas iba a ser algún día y pronto la próxima presidenta de la Generalitat de Cataluña», ha afirmado tras la reunión del comité de dirección del PP, para añadir que es Ciudadanos quien debe explicar si cree que ya no es importante presentarse en Cataluña como «la gran alternativa de defensa de los valores constitucionales».

No es el único dardo que han lanzado los populares contra la formación naranja. El hecho de que los de Rivera hayan fichado a la ex popular Silvia Clemente, que competirá en las primarias para ser la candidata a las Cortes de Castilla y León, ha dejado «sorprendidos» a los miembros del PP, dado que «hay dudas más que evidentes sobre la honestidad de esta persona».

Arrimadas, la gran amenaza

Si PP, PSOE y Ciudadanos llevan tiempo peleando por ocupar el centro político, pero ha sido el anuncio de Arrimadas lo que ha hecho saltar aún más las alarmas y ha centralizado las críticas en los últimos días. Podemos y PNV fueron los primeros en reaccionar al anuncio de la diputada del Parlament el mismo sábado rechazando el cambio de la jerezana. La formación morada ha visto en este ascenso un ejemplo de que los de Rivera actúan según «vaya el viento empujando» en busca de rédito electoral y sin importarle «nada» Cataluña ni España.

En el mismo sentido se expresaba Partido Nacionalista Vasco, que comparaba este paso de Arrimadas con el del popular Javier Maroto: “Mucho comprometerse con una ciudad o con Euskadi, o en el caso de Arrimadas con Cataluña, pero al final lo que les importa es Madrid”, sentenciaba el portavoz vasco en el Congreso, Aitor Esteban.

Un día después del acto en Madrid del nuevo tándem Rivera-Arrimadas fue la visita de ésta a Waterloo junto con otros diputados del Parlament lo que desató las críticas, sobre todo entre los socialistas. Miquel Iceta calificaba la visita de «insensata», su compañera de partido y ministra de Administraciones Territoriales, Meritxell Batet, de «incomprensible» y la presidenta socialista Cristina Narbona iba más allá: «No aporta nada, solo imagen».

Reacciones de todos los partidos que hacen ver cierta incomodidad tras la gran apuesta naranja y denota cierto temor a dos meses de las elecciones generales. La campaña ha empezado.