Política

Martínez Almeida no contará con Esperanza Aguirre en su campaña madrileña

El PP de Madrid defiende que "hay que mirar hacia adelante" y poner en marcha un proceso de renovación y regeneración interna

La ex presidenta de la Comunidad de Madrid y ex portavoz del ayuntamiento, Esperanza Aguirre

La ex presidenta de la Comunidad de Madrid y ex portavoz del ayuntamiento, Esperanza Aguirre EFE

El aspirante del PP a la alcaldía de Madrid, José Martínez Almeida, no tiene intención de contar en campaña electoral con su antecesora en esta candidatura, Esperanza Aguirre. Y no sólo porque hayan vuelto a la primera línea una serie de escándalos que salpicaron al partido durante su gestión, bien sea el caso del espionaje en la Comunidad -archivado recientemente por los tribunales- o la supuesta «caja b» del PP madrileño, sino por su intención de «mirar hacia adelante», según fuentes de la dirección del PP de Madrid que apuestan por «pasar página» y mantener distancias con ella.

Almeida, consciente de que tiene que medirse con adversarias tan potentes como Manuela Carmena, por Más Madrid, y Begoña Villacís, por Ciudadanos, debe luchar ahora fundamentalmente con su escaso nivel de conocimiento público, que aunque se disparó diez puntos cuando trascendió su candidatura, alcanza poco más del 60 por ciento en el conjunto del electorado madrileño, aunque mucho más alto entre sus potenciales votantes. Asimismo, su equipo puso en marcha una agresiva campaña en el metro con carteles bastante provocadores, que incluían alusiones críticas a otras fuerzas políticas, aunque la convocatoria de las generales ha frenado este tipo de iniciativas.

Tampoco Gallardón ni Botella

Pero a pesar de que hacer campaña de la mano de Aguirre le ayudaría a incrementar ese grado de conocimiento, la imagen de «renovación y regeneración» que quiere dar el candidato le obliga a desprenderse de adherencias del pasado.  Eso y que Aguirre no despierta muchas simpatías en el presidente del PP de Madrid, Pío García Escudero, con el que ha estado históricamente enfrentada.

Tampoco parece que los ex alcaldes Alberto Ruiz-Gallardón y Ana Botella tengan intención de implicarse en la campaña ni el PP de Madrid pedírselo por mucho que se valore y reivindique la gestión de todos ellos. Ruiz-Gallardón porque, salvo algún acto puntual con FAES, ha desaparecido del todo de la escena pública, mientras que Botella, aunque se ha dejado ver en algún acto del partido como la convención popular que se celebró en enero, pocos se la imaginan de campaña. Otra cosa es que, conforme avancen las semanas y se vayan conociendo los distintos trackings electorales, cambie la estrategia diseñada ahora y se les reconozca su gestión.

Los populares insisten en seguir por delante de Ciudadanos en el ayuntamiento, a pesar de no descartar un «intercambio de cromos» que hiciera alcaldesa a Villacís, ahora con sombras de duda respecto a su desvinculación de la empresa de la que fue socia con su esposo. Almeida podría acabar de segundo de la candidata «naranja», aunque la aparición de un tercer actor en escena, Vox, puede cambiar las condiciones de la negociación. En todo caso y para evitar un bloqueo institucional, según la LOREG es proclamado alcalde el que consigue la mayoría absoluta de los votos de los concejales y, si ninguno de ellos alcanza esa cifra, el que haya obtenido mayor respaldo ciudadano, de ahí que no se espera que Santiago Abascal vaya a poner en peligro las mayorías que puedan conformar el bloque PP-Ciudadanos-Vox.

Casado va a ser el candidato local y autonómico en Madrid», afirman en Génova

En la primera planta de la sede de Génova, donde tienen su cuartel general los populares madrileños, insisten en la voluntad de Casado de implicarse de lleno en Madrid junto a Almeida y la candidata autonómica, Isabel Díaz Ayuso. La campaña de esta está tardando más en arrancar y no sin polémicas como la reciente a cuenta de su confusión entre la pena que pide la defensa de la asesina confesa del pequeño Gabriel y la que pide la fiscalía por el «caso máster» de Cristina Cifuentes. De hecho, no dudan en afirmar que «Casado va a ser el candidato local y autonómico en Madrid» para paliar las deficiencias de dos cabezas de lista poco conocidos, aunque esa implicación dependerá en muy buena medida del escenario postelectoral que quede tras los comicios generales del 28 de abril.

Génova insiste, no obstante, en que se trata de unas elecciones «a doble vuelta», donde tiene tanta importancia la presidencia del Gobierno como el poder territorial. De hecho, todo se pactará en un mismo paquete tras el 26 de mayo. Hasta entonces, la única pista de por dónde pueden ir las más que obligadas alianzas electorales en un panorama político muy fragmentado la dará la constitución de las Cámaras con la formación de sus respectivas mesas y presidencias de Congreso y Senado. Quién las presida y quiénes ostenten la mayoría en los órganos de gobierno de las Cortes dará muchas claves de futuro.

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