Pedro Sánchez continúa on the road, un día menos para las elecciones del 28-A. Hoy ha tocado la provincia de Burgos: de los robots de la fábrica de automatismos Asti de Madrigalejo del Monte a la imponente catedral gótica.

Media jornada que bien parecía la de un candidato aunque se haya enmarcado en su agenda como presidente del Gobierno, según informa Efe.

Con la vista puesta en la España interior ha dado Pedro Sánchez su discurso en el Instituto Tecnológico de Castilla y León. Ha subrayado, entre otras cosas, su convencimiento de que la innovación tecnológica también tiene un hueco y perspectivas de desarrollo en provincias como esta en las que, sobre todo, puede ayudar a frenar la despoblación.

El presidente ha dicho que lo que este centro hace -proyectos de innovación que se compromete a acabar en dos años para implantarlos en empresas- supone una “oportunidad extraordinaria” para favorecer el desarrollo de la zona.

Sánchez ha abordado la cuarta revolución industrial: una vez más ha insistido en que España tiene que estar a la cabeza de esta revolución, la digital, y entre otras cosas ha presumido de que el país esta entre los diez primeros en producción científica “de impacto”.

Para Sánchez, las mujeres “están rompiendo todos los techos” y firmas como Asti ayudan a construir una España “moderna, científica y tolerante”

Pero además, Sánchez ha defendido que el talento está en todas partes, no solo en las grandes urbes, también en sitios como este.

Se ha detenido en el caso de Asti, la empresa de robótica que ha visitado por la mañana, y en Verónica Pascual, su directora, para subrayar que las mujeres “están rompiendo todos los techos” y reconocer que firmas como esta ayudan a construir una España “moderna, científica y tolerante”.

Un discurso lleno de elogios que ha puesto fin al capítulo tecnológico de la jornada y al que ha seguido la visita más fotografiada de la mañana, a la catedral.

En el partido estaban encantados con la visita y admitían que es inevitable su tinte electoral, aunque forme parte de la agenda de Sánchez como presidente.

Esta media jornada burgalesa ha terminado con su fría salida de la catedral. Solo unos pocos le jaleaban y solo unos pocos, también, se metían con él mientras los menos se han atrevido a acercarse para una foto y un apretón de manos.

Han sido unos minutos, con el himno de Burgos de fondo -que unos jóvenes han canturreado-, antes de que Pedro Sánchez se subiese a su coche oficial y abandonase la ciudad. Su próximo destino, Gijón.