“El Parlament constata la inoperancia del Govern de la Generalitat, la falta de presupuestos para 2019 y la pérdida de la mayoría parlamentaria, y por estos motivos reclama al President de la Generalitat que de manera inmediata se someta a una cuestión de confianza o convoque elecciones”. Con este escueto texto la oposición catalana podría infligir esta semana a Quim Torra la peor derrota parlamentaria de la legislatura. La imagen que el Govern quiso evitar no sometiendo a votación su proyecto presupuestario podría darse este jueves, si CatEC y la CUP se suman a PSC, Cs y PP en apoyo de la moción presentada por los socialistas, que denuncia el bloqueo en el que vive la política catalana y exige elecciones.

Tanto los comunes de Ada Colau como la CUP han expresado en las últimas semanas su malestar con el bloqueo en el que el Gobierno de Quim Torra ha sumido a la política catalana. Los primeros han sido especialmente críticos desde que a final de enero rompieron las negociaciones presupuestarias con el ejecutivo catalán después de que JxCat y ERC impidieran la tramitación de los presupuestos de Pedro Sánchez. Y los antisistema han pedido ya elecciones anticipadas a Quim Torra, al que acusan de haber “renunciado a gobernar” para sumarse al “procesismo” que a su juicio supone la negativa del Govern de volver a la vía unilateral.

Fuentes de CatEC apuntan que la decisión de su partido no está tomada. Los comunes quieren esperar a la comparecencia que Torra protagonizará hoy para explicar la crisis de su gobierno -la sustitución de Elsa Artadi y Laura Borràs, candidatas a Barcelona y al Congreso- para decidir el sentido de su voto. Si se suman a los partidos constitucionalistas y votan a favor de la moción propiciarán una derrota sin paliativos de la mayoría independentista.

Sin presupuestos ni mayoría

El autor de la moción es el Grupo Socialista en el Parlament, que recrimina a la mayoría independentista su inoperancia, a las puertas del primer aniversario de Quim Torra como presidente catalan. Por eso exige a Torra que se someta a una cuestión de confianza o bien que convoque elecciones.

Unas exigencias que la portavoz del Govern, Meritxell Budó, rechazó ayer en la comparecencia posterior a la reunión del Ejecutivo catalán. “El único que puede decir someterse a una moción de confianza es Quim Torra” señaló Budó para dejar claro que eso no entra en los planes del president. El vicepresidente Pere Aragonés abundó en la negativa, criticando la iniciativa de los socialistas.

“Hay mayoría para criticar pero no se puede construir mayoría constructiva para gobernar” concluyó Aragonés para evidenciar que en caso de que se sume una mayoría a la propuesta del PSC para reprobar al Govern, no se tratará de una auténtica amenaza a la estabilidad parlamentaria del Govern.

“Es un Govern que no gobierna, que no envía leyes al Parlament y que no es capaz de llegar a acuerdos”, destacó la portavoz del grupo socialista, Eva Granados, en la interpelación previa a la moción. El PSC calcula que de las 321 votaciones efectuadas esta legislatura –entre mociones y propuestas de resolución– los grupos que sustentan el Govern han perdido un tercio. En total, 43 puntos han salido adelante con abstención de JxCat y ERC y 63 con su voto en contra, según los datos recopilados por los socialistas.

La oposición recrimina además al Govern que haya sido incapaz de sacar adelante los presupuestos, y especialmente que se haya negado a someterlos al examen de la Cámara. Y recuerdan que el Govern ha perdido la mayoría parlamentaria desde que Carles Puigdemont, Jordi Turull, Josep Rull y Jordi Sánchez se negaron a asumir la suspensión dictada por el juez Pablo Llarena y delegar su voto en otro diputado de su grupo, lo que ha dejado a JxCat y ERC sin posibilidad de sumar una mayoría absoluta ni siquiera cuando cuentan con el apoyo de la CUP.