«Soy el único cambio posible» ha proclamado Manuel Valls en su mitin central de campaña, en el que ha asegurado que todos sus rivales son responsables de una situación que ha tachado de «decadente» y «mediocre» y ha acusado a los independentistas de querer condenarla a convertirse en una ciudad «provinciana». «No queremos que Barcelona se gobierne desde Waterloo» ha clamado el candidato.

Valls ha contando en su acto central con la líder de Cs en Cataluña, Inés Arrimadas, auténtica estrella del mitin. junto a Albert Boadella, quien ha asegurado que a los barceloneses «os ha tocado la lotería con Valls» para frenar el auge del independentismo.

«La xenofobia y el odio a todo lo español no puede ser el motor de unión de una comunidad, esto lleva a la división que hemos sufrido en familias, amigos, vecinos y colaboradores» ha advertido el dramaturgo para quien «cada día que pasa y no hacemos un gesto para impedir que siga avanzando el nacionalismo y el populismo es un día en favor de la degradación de esta ciudad».

No puedo votar, vivo en tractoria y en mi pueblo solo hay dos listas de la fucking república» lamenta Boadella

Barcelona, ha añadido Boadella, «tiene la última oportunidad y el hombre adecuado y preparado para romper el maleficio. Aprovechad a este hombre, quizá no habrá más oportunidades». Una suerte, ha apuntado, que él no tiene como residente en el Empordà. «Yo no lo puedo votar porque vivo en tractoria, y tampoco puedo votar porque en mi pueblo solo hay dos listas, las dos de fer repíblica o de la fucking república».

Capital de lazilandia

Tras Boadella, Arrimadas ha insistido en la disyuntiva que se ha convertido en el eje de la campaña de Valls: Barcelona cosmopolita con Valls o capital independentista. «Nos jugamos una Barcelona abierta y plural o simplemente que sea la capital de lazilandia que es esa república del lazo amarillo que nos encontramos por todos lados».

Valls ha abundado en este debate poniendo como ejemplo las elecciones a la Cámara de Comercio, una victoria del independentismo más radical que considera «muy grave» porque muestra «tanto la desorientación de una mayoría de los empresarios como el sectarismo del Govern».

«No podemos aceptar la victoria de este independentismo que no quería los Juegos Olímpicos y que tiene una visión pequeña, comarcal, de lo que es Barcelona, no puede caer en manos de este provincianismo» ha advertido el alcaldable que se ha referido al triunfo en la Cámara de una empresa de remolques de Berga que ha desbancado a SEAT como representante del motor como ejemplo de los efectos del independentismo.

«Esta es la Barcelona independentista, sectarismo, división, obsesión etnicista. Ya tenemos fuera de la Cambra Seat y Planeta, gran éxito» ha señalado Valls, para reclamar que la capital catalana no se convierta en «moneda de cambio» del independentismo.

Valls ha arremetido también contra el imperio ideológico que condiciona hasta las fiestas mayores y ha reclamado «una cultura y una fiesta no esté al servicio de una causa que divide, que esta ciudad no sea de un solo color, el amarillo, la vida son todos los colores».

Y frente a este escenario, a apelado a los votantes progresistas ante la amenaza de un tripartito integrado por Ernest Maragall, Ada Colau y Jaume Collboni.

Colau es un espantapájaros de inversiones para Barcelona» advierte Arrimadas

Tanto Arrimadas -que cierra la lista- como el número tres, Celestino Corbacho, han insistido también en ese mensaje, apelando al voto socialista. «Hoy votar al PSC en Barcelona es que tu voto lleve a un tripartito con Colau y ERC» ha advertido Arrimadas, que no ha olvidado a Colau, a la que ha tachado de «espantapájaros de inversiones para Barcelona, no nos la podemos permitir más tiempo».

Apelación al voto socialista

«Las próximas elecciones elegimos si queremos un tripartito populistas y separatistas con el PSC de comparsa o a Valls con proyecto un reformista que devuelva a Barcelona al lugar que se merece».

En la misma línea, el ex ministro socialista Celestino Corbacho se ha dirigido «a los progresistas» para advertirles de que «el desafío independentista no ha desaparecido» y reclamar que vuelvan a votar el 26 de mayo «en la clave» de diciembre de 2017, cuando Cs ganó las autonómicas y fue la primera fuerza en Barcelona. Corbacho ha retado al candidato socialista a decir «que en ningún caso apoyará a Colau o hará un tripartito en el ayuntamiento de Barcelona».

«Recuerdo las encuestas de 2017» ha apuntado Valls para asegurar que en las locales «daremos la misma sorpresa, y más grande» .

Exhibicion de experiencia

Valls ha querido convertir además este acto en una exhibición de experiencia política y apoyos transversales. La experiencia, en forma de imágenes de su pasado como primer ministro junto a  Barak Obama, Justin Trudeau, Angela Merkel, Jean-Claude Juncker y Emmanuel Macron.

Contactos, exhibiendo entre las primeras filas al empresario Mariano Puig -ovacionado durante la intervención de Valls- junto a Fernando y Jose Mari Múgica, hijos del dirigente socialista Fernando Múgica, asesinado por ETA, el publicista Lluís Bassat o el empresario Alfonso Rodés o la escritora Núria Amat.