Política

El PP espera al 27-M para forzar a Casado a hacer cambios internos

"Se puede ampliar el número de cargos de libre designación, crear nuevas secretarías de área, dar más protagonismo a otros dirigentes o mandar más rostros a los medios de comunicación sin tanta sobrexposición de Pablo", sopesan en Génova

Sea bueno o menos bueno el resultado electoral de este domingo para las siglas populares, el PP espera que Pablo Casado incorpore cambios para relanzar una formación todavía traumatizada por los exiguos 66 escaños de las generales. Aferrados a la idea de que «vamos a sacar mejores resultados de los que que se prevén», en muy buena medida por «el trasvase de voto desde Vox una vez que se han dado cuenta muchos electores de que la fragmentación ha sido letal» para las aspiraciones del centro-derecha, se da por hecho de que líder popular abordará una serie de decisiones orgánicas, aunque otra cosa es el alcance que las mismas pueden tener.

Salvo descalabro sin paliativos, esto es, pérdida generalizada de los gobiernos autonómicos que aún tienen y se solventan en estos comicios como Madrid o Castilla y León, y sin poder atesorar alguna plaza nueva, lo que puede abrir un proceso incontrolable en el PP, Pablo Casado tiene previsto resistir. «La única solución es seguir para adelante», dice un destacado miembro de la dirección. Pero igual que tras el 28-A hubo un evidente cambio de registro, un «giro al centro» que se escenificó en la definición de Vox como partido de la «ultraderecha», «el día después no se descarta dar un empujón a la estructura territorial del partido», explica.

Precisamente, Casado ha convocado este lunes a su comité ejecutivo nacional con un doble objetivo, analizar el resultado de las elecciones locales, autonómicas y europeas y revelar el nombre de sus portavoces parlamentarios en el Congreso y Senado y la composición de los respectivos Grupos. No puede retrasar ni un día más dichos nombramientos, pero prefirió esperar a tener desbrozado el escenario postelectoral.

Para empezar, recuerdan que el comité ejecutivo actual, salido del congreso extraordinario celebrado el pasado mes de julio, «es pequeño», lo que da margen de maniobra a Casado «para incorporar a más gente, premiar a aquellos que lo hayan hecho bien, ser generosos». A fin de cuentas hacer lo mismo que hizo su antecesor en el cargo, Mariano Rajoy, cuando tras las elecciones europeas de 2015 «fichó» al propio Casado de portavoz del PP y más tarde abrió la puerta a los nuevos vicesecretarios, esto es, Fernando Martínez Maillo, Javier Maroto y Andrea Levy.

El futuro de García Egea y Maroto

También está previsto dar mayor protagonismo a otros dirigentes populares, ampliar la galería de nuevos rostros. Pero la gran pregunta es si tocará puestos sensibles del organigrama y sitodo ello lo anunciará el próximo lunes o se tomará más tiempo. El rumor extendido de que Teodoro García Egea podría ser el nuevo portavoz parlamentario solo sería posible «si no siguiese de secretario general, cosa que me extraña», dice otro dirigente próximo a Casado. Sería toda una enmienda a la totalidad sobre el equipo que confeccionó hace menos de un año y prácticamente quedarse sin «cortafuegos».

Interrogado recientemente el propio Egea sobre si será el sustituto de Dolors Montserrat comentó que «estoy muy bien dónde estoy». Además hay una convicción generalizada de que será una mujer la que ponga voz a los populares en la Cámara Baja, pero en su momento también se barajaron nombres femeninos para la secretaría general y hubo un giro argumental de última hora.

Cambios por adición y fin de las «cuotas»

El nombre de Maroto fue cuestionado por la líder del PP asturiano, Mercedes Fernández, con la que el vicesecretario de Organización ha tenido sus cuitas. Pidió su dimisión tras los malos resultados de las elecciones generales. En todo caso, nada apunta a que Casado pueda estar barajando su sustitución a pesar de no haber coordinado la campaña de los comicios de este domingo. De hecho, es más fácil que los cambios vengan por adición que por sustitución.

«Se puede ampliar el número de cargos de libre designación, crear nuevas secretarías de área, dar más protagonismo a la gente, mandar nuevos rostros a los medios de comunicación sin tanta sobrexposición de Pablo», explican desde Génova. También ponen el acento en un tema no menor, olvidarse de las «cuotas» en función de familias políticas y «mezclar a los mejores de cada sector». Y es que tras el congreso popular que encumbró a Casado a la presidencia del partido «hubo que hacer hueco, por ejemplo, a la gente de Cospedal y a otros miembros procedentes de las distintas candidaturas de primarias».

«Pablo controla la dirección del partido y el Congreso, en el Senado hay menos gente leal»

Respecto a la posibilidad de una crisis interna que se lleve por delante a Casado, un miembro de su guardia pretoriana lo niega. Aduce que está  amparado «por una nueva generación de políticos populares», que «cerrarán filas». El comité ejecutivo popular «es de Pablo», también «el 95 por ciento del Grupo Popular en el Congreso. Nadie se va rebelar». En cambio, en el Senado «hay menos gente leal», en alusión a los que «saltaron» en estas elecciones de una Cámara a otra como el ex coordinador general Fernando Martínez Maillo; el ex portavoz parlamentario Rafael Hernando, hoy en la mesa de la Cámara Alta; el ex vicesecretario de Organización y electoral Carlos Floriano , o el ex secretario general y ex ministro Javier Arenas.

El poder de las baronías

No cabe duda de que hay un pequeño reducto de posibles críticos aunque las dificultades pueden venir más de la mano de las baronías territoriales. Muchos tienen la vista puesta en el norte, en Galicia, desde donde Alberto Núñez Feijóo ejercerá una especie de «tutela» sobre Génova, por mucho que ésta se niegue. Otros dirigentes territoriales que llegaron antes que Casado y pueden presión para que las cosas cambien son el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, o el castellano-leonés Alfonso Fernández Mañueco, al que muy mal se le tienen que poner las cosas para que no se convierta en nuevo presidente autonómico en sustitución de Juan Vicente Herrera.

No es el PP, sin embargo, un partido de «coroneles». Son casi inéditas las confabulaciones o asonadas. No quiere decir que no existan sectores críticos, sino que es complicado que se organicen en una formación con un fuerte «adn» presidencialista. No forma parte de la cultura popular, otra cosa es que ante situaciones desesperadas haya soluciones desesperadas.

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