Ada Colau se reunirá hoy con Ernest Maragall después de que el candidato de ERC y vencedor de las elecciones locales en Barcelona se reúna a su vez con Elsa Artadi (JxCat). Sin embargo, no habrá de momento encuentro con los socialistas catalanes, que llevan 48 horas dando aire a la alcaldesa con la posibilidad de un pacto de izquierdas que impida el acceso de los independentistas a la primera alcaldía catalana.

Inicialmente fuentes de los comunes habían apuntado a la posibilidad de que Colau se reuniera con sus dos posibles socios, en una primera ronda de contactos similar a la que anunció ayer Ernest Maragall, pero los socialistas han desmentido tajantemente este encuentro. Mientras ERC quiere exhibir hoy su papel de ganador de las elecciones haciendo públicos ambos encuentros -y el que el viernes mantendrá con Quim Forn en Soto del Real- Jaume Collboni se resiste a jugar el papel de comparsa al que quiere desplazarle Colau para figurar también en el centro de dos posibles pactos, con ERC o con el PSC.

Los socialistas acarician además la posibilidad de sumar finalmente un regidor más, quedándose a uno de BeC, si la revisión del recuento que hoy debe hacer la Junta Electoral y el voto del extranjero acaban dejando al PP por debajo del 5% necesario para entrar en el Ayuntamiento. En ese caso, los beneficiados serían ERC y el PSC, los dos partidos con restos más altos para repartirse esos dos regidores con los que ahora cuentan los populares.

Vetos cruzados

De hecho, la política de pactos en el Ayuntamiento de Barcelona se ha convertido en un juego de vetos cruzados. Maragall quiere sumar a JxCat y Barcelona en Comú (BeC), la formación de Colau, pero ambos partidos se han excluido mutuamente de un pacto de gobierno. Y Colau propone la reedición del tripartito de izquierdas que gobernó Barcelona durante dos décadas bajo el mandato de Pascual Maragall, pero ERC y PSC se vetan mutuamente. Por último, Collboni propone un acuerdo a tres con BeC y el apoyo externo de Manuel Valls, imprescindible para alcanzar la mayoría absoluta, que rechazan de plano los comunes.

«Vamos a ver gente, no se va a pactar con Valls, estamos locos o qué» aseguraba en las redes sociales la hasta ahora regidora de Ciutat Vella Gala Pin. Poco después la ratificaba Colau, afirmando que BeC no formará parte de «ninguna operación que implique a fuerzas de derechas: Ni JxCat ni Cs o Valls. Hemos sido claros y coherentes», y ha insistido en que quiere hablar con ERC y PSC para abordar posibles pactos de izquierdas.

«PSC y ERC dicen que ni hablar de un gobierno en el que estén todas las izquierdas porque les parece insoportable gobernar juntos, pero lo hacemos en el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) desde hace cuatro años», afirma en un vídeo en las redes sociales en el que recuerda que las tres formaciones sumaron 28 concejales y el 60% de los votos en las elecciones de este domingo. Colau pide «calma, conversaciones rigurosas y tranquilas. Informaremos sin caer en presiones ni en planteamientos interesados», y remarca   que en las negociaciones hay muchos intereses en juego de los partidos y por parte de distintos poderes, según ella.

Pacto ERC-Comunes

En el trasfondo de ese juego de vetos cruzados está la preferencia de los Comunes por entrar en el gobierno local con ERC, en una relación que en opinión de los de Colau debería ser casi de igual a igual, puesto que apenas les separan 5.000 votos. Un empeño en el que Colau está decidida a aprovechar la propuesta del PSC para presionar a Maragall, aunque uno y otro partido han mostrado en los últimos meses su voluntad de entendimiento.

Especialmente los Comunes, que desde el 1-O se han posicionado primero a favor del referéndum, después en contra del 155, y han defendido que los procesados por el Tribunal Supremo son «presos políticos». Una dinámica que los ha desligado completamente del bloque constitucionalista en Cataluña. Para ERC sería el primer paso para desligarse del

Así se lo reconocía ayer el ex líder de Esquerra en el Congreso, Joan Tardà, dejando clara su opción por el pacto de gobierno con los Comunes en Barcelona. «Creo que el junquerismo es también desear a Ernest Maragall y Ada Colau que sepan sumar y transformar» afirmaba en su perfil de twitter, mientras su formación insisten en la negociación a dos bandas con BeC y JxCat, sus socios de gobierno, que amenazan con desatar contra ERC toda la ira independentista si cierra un acuerdo de gobierno fuera del eje nacional.