«Ya no tengo el apoyo necesario para ejercer mis funciones». La líder socialdemócrata y jefa del grupo parlamentario, Andrea Nahles, ha anunciado su dimisión en un comunicado hecho público este domingo. Su marcha hace peligrar la gran coalición, formada por cristianodemócratas y socialdemócratas, que gobierna la República Federal de Alemania.

Los socialdemócratas llevan dos años de calvario electoral. El domingo 26 de mayo se quedaron por debajo de los Verdes en las elecciones europeas y también cedieron el primer puesto en Bremen, su bastión desde hace más de 70 años. Nahles, de 48 años, ha reconocido con su renuncia, que se hará efectiva la semana entrante, que ha fracasado en su intento de «volver a levantar el partido y convencer a los ciudadanos de los nuevos desafíos». Señala que se retira para facilitar una sucesión ordenada.

El domingo 26 de mayo fue una jornada negra para el SPD. En las elecciones europeas los socialdemócratas, que llevaban como número uno a la ministra de Justicia, Katlarina Barley, apenas lograron un 15,8% de los votos y 16 escaños de los 96 en liza. Los Verdes quedaron en segundo lugar con 21 eurodiputados.

En Bremen los cristianodemócratas obtuvieron mejores resultados que el SPD, una derrota simbólica en el Estado federado más pequeño de Alemania. Siempre había ganado el SPD desde hace 73 años. El pasado miércoles quedó claro en una reunión del grupo parlamentario que no tenía el respaldo suficiente para seguir adelante.

Los socialdemócratas alemanes están en caída libre desde las elecciones federales de septiembre de 2017, que ganó la canciller Angela Merkel, aunque los dos partidos tradicionales perdieron apoyos. Esos comicios le costaron el liderazgo a su cabeza de cartel, Martin Schulz, que fue presidente del Parlamento Europeo. Fue entonces cuando entró por primera vez en el Parlamento federal la ultraderecha, Alternativa para Alemania, con 92 escaños.

El SPD, que ya había gobernado en gran coalición en la anterior legislatura con Merkel, intentó pasar a la oposición. Merkel buscó apoyo en liberales y verdes, pero los liberales, después de semanas de negociaciones, se desentendieron. Los socialdemócratas sometieron la decisión a sus bases y aprobaron renovar la coalición de gobierno, una propuesta que defendió Andrea Nahles, que todavía no estaba al frente del partido pero sí del grupo parlamentario.

Desde 2013 gobierna en Alemania esta coalición de CDU, CSU y SPD, encabezada por Angela Merkel. Es una fórmula que concentra en el Gobierno del país a los dos grandes partidos (la Unión y los socialdemócratas) y que también se dio entre 2005 y 2009. Es decir, desde 2005 ha sido la coalición de gobierno en Alemania durante 10 años.

El desgaste lo han sufrido los dos grandes partidos o Volksparteien, pero especialmente los socialdemócratas. Andrea Nahles fue ministra de Trabajo en la pasada legislatura. Uno de sus logros fue la implantación del salario mínimo.

Tras el fracaso de las negociaciones de la Unión con liberales y verdes, el presidente federal, Frank-Walter Steinmeier, que fue ministro socialdemócrata de Exteriores, instó a que el SPD adoptara una política de Estado para evitar nuevas elecciones.

Los críticos responsabilizan a la gran coalición del fracaso del SPD, partido al que los votantes responsabilizan de los fracasos del Gobierno, mientras que los éxitos se asocian a la canciller Merkel. El líder de las Juventudes del SPD, Kevin Kühnert, abandera a quienes defienden que el SPD deje el gobierno para renovarse en la oposición.

Andrea Nahles, que ha ocupado cargos de responsabilidad desde hace dos décadas en el SPD, ha sido la primera presidenta del SPD en sus 155 años de Historia. Fue una combativa líder de las Juventudes en la época del canciller Schröder. Asumió el puesto de líder socialdemócrata en abril de 2018. Ha luchado contra viento y marea en la peor época para el partido de Willy Brandt.

Nombres para la sucesión

Son muchos los nombres que se manejan como posibles sucesores de Andrea Nahles, a quien la Historia debe juzgar no solo por el mal tiempo que le ha tocado afrontar, sino también por los avances logrados. Ha sido valiente y ha asumido la responsabilidad de una derrota que no es solo suya.

Al frente del grupo parlamentario tiene opciones el actual número dos, el crítico Achim Post, y también el cabecilla de la izquierda de la formación, Matthias Miersch, según Der Spiegel. Miersch ha reconocido que competiría por el puesto, solo en el caso de que Nahles no concurriera.

Como líder del partido hay varios nombres en las quinielas, entre ellos el del vicecanciller y ministro de Finanzas Olaf Scholz. Ya estuvo al frente del SPD de forma provisional a principios de 2018, cuando Martin Schulz dimitió tras el fracaso electoral en septiembre de 2017.

Han mostrado ambición y ganas la jefa del gobierno de Mecklemburgo-Antepomerania, Manuela Schwesig, y el ministro-presidente de Baja Sajonia, Stephan Weil.

Ahora se abre el camino de la sucesión de Nahles, cuestión que empezará a debatirse en una reunión de la Ejecutiva el lunes, y una nueva etapa en la socialdemocracia alemana, acechada por los éxitos de los Verdes.

En una encuesta publicada este fin de semana, los Verdes son la primera fuerza política en Alemania por primera vez en la Historia. Estarían un punto por encima de la Unión (27% de apoyos y 26%) y los socialdemócratas se hundirían hasta un 12%. Crecen las voces en el partido que ven inevitable saltar del barco del gobierno para salvarse.