Política

Cruce de ataques entre Cs y Vox: "Entre la espada y la pared, elijo la espada"

La decisión de Albert Rivera no ha sentado bien entre las filas de Santiago Abascal, que ha rechazado de plano el "cordón sanitario" de Ciudadanos y bloquea los pactos a la derecha

El líder de Vox, Santiago Abascal.

El líder de Vox, Santiago Abascal. EFE

El pulso entre Rivera y Abascal mantiene bloqueados los pactos a la derecha. Ayer, los naranjas reafirmaron cuál es su principal línea roja en su estrategia de pactos y decidieron, con la presión del ala progresista de Nart o Garicano como telón de fondo, que la reedición de la vía andaluza en aquellos territorios en los que necesiten de los escaños de Vox para gobernar con los de Casado será la única opción posible en sus relaciones con Vox.

Y la decisión de Albert Rivera no ha sentado precisamente bien entre las filas de Vox. Y es que el postulado principal que se desprendió de una larga reunión de la ejecutiva nacional votado por «unanimidad» de los 36 miembros de la dirección de Ciudadanos choca frontalmente con la postura que Santiago Abascal viene defendiendo desde la misma noche electoral: que esta vez no admitirán ninguna «trágala» dada su experiencia pasada en Andalucía, y se niegan a repetir esa fórmula en el resto del mapa donde sean decisivos.

En una entrevista para EsRadio, el líder de Vox ha rechazado de plano el «cordón sanitario» interpuesto por Ciudadanos a su formación, un veto que, asegura, nació en 2004 cuando José Luis Rodríguez Zapatero «impuso» un «sistema político y mediático al servicio de la izquierda».

Pero la pelota está ahora en el tejado de Santiago Abascal. Y el desbloqueo de pactos depende de lo lejos que quieran llegar haciendo «valer» sus votos y priorizar «el respeto» a sus votantes por encima de facilitar o no gobiernos a la izquierda. Pero poco o nada parece importar en las filas de Vox la presión a juzgar por las declaraciones de su líder en respuesta a Rivera: «A mí me ponen entre la espada y la pared y cojo la espada, independientemente de las consecuencias», amenaza, en lo que él considera una posición de defensa de sus votantes.

Abascal ha tildado también de «excusa» las líneas programáticas marcadas por los naranjas como exigencias imprescindibles para llegar a acuerdos -con el PP como «socio preferente» o con el PSOE en segundo lugar y de manera «excepcional»– en los diferentes territorios, entre las que se incluyen medidas de regeneración democrática, fiscales o de defensa de las mujeres y del colectivo LGTBi, y recuerda a Albert Rivera que ellos no han presentado «un catálogo de exigencias por no imposibilitar acuerdo» y como manera de «no contribuir a la zozobra».

Demostración de fuerza en Andalucía

El rotundo ‘no’ de Ciudadanos a entrar en gobiernos con Vox y la negación de estos a facilitar sus votos así como así no hace sino crear una situación de bloqueo en los pactos a la derecha. Y los continuos intentos de sacarles de la mesa de negociación, más por parte de los naranjas aunque también de parte del núcleo duro de los populares han colmado la paciencia de los de Abascal.

Y la oposición manifiesta a los Presupuestos andaluces fue la prueba del fin de las medias tintas en Vox. Ayer el portavoz parlamentario de Vox, Alejandro Fernández, amenazaba con la posibilidad de que las cuentas andaluzas quedasen guardadas en un cajón, tensando la cuerda de la continuidad del gobierno de coalición PP-Cs, apoyado desde fuera por Vox.

Fernández justificó el rechazo frontal en cuestiones «de fondo», porque «se alejan de todo lo que se dijo que se iba a hacer» y se da «continuidad absoluta» a los denominados «chiringuitos de género» que invierten «en políticas de adoctrinamiento».

Pero todo apunta a que Andalucía será el primer escenario donde Vox instará a negociar en conjunto con PP y Ciudadanos, una imagen que esperan extender al resto de territorios en jaque. Y es que Abascal pedía hoy calma por la interposición de la enmienda a la totalidad en la región, explicando que su postura «es negociable» y que todo depende de si Marín y Moreno acceden a llegar a acuerdos con ellos.

Las «pataletas» de Vox

A la espera de conocer cuál es el resultado del primer encontronazo oficial entre ambos líderes, Albert Rivera ha calificado la actitud de Abascal de «pataleta» y «cabreo», y les ha instado a dejarse de «órdagos» y decidir si permite que Ciudadanos y el PP gobiernen o que gobierne la izquierda», poniendo el foco en Madrid, donde Vox es decisivo y donde Manuela Carmena podría optar a repetir en la alcaldía de no contar la coalición de populares y naranjas con los apoyos de Abascal y ser, además, la lista más votada.

«¿Abascal va a hacer alcaldesa a Manuela Carmena? ¿Alguien se lo cree?», se preguntaba Rivera en una entrevista en Antena 3, al tiempo que se mostraba convencido de que su partido «va a gobernar en varias comunidades autónomas» y en ciudades como Madrid con el PP, para lo que deberá, necesariamente, entenderse con Santiago Abascal.

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