Política

Dirigentes de Cs presionan a Rivera: "Abrirse a Vox provocaría un cisma interno"

Las exigencias para frenar a la ultraderecha llegan tanto desde la propia militancia del partido como desde Francia, con la negativa de Emmanuel Macron, socio de Ciudadanos en Europa, de pactar con fuerzas populistas

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Dirigentes de Cs presionan a Rivera: "Abrirse a Vox provocaría un cisma interno"
Ignacio Aguado y Albert Rivera

Ignacio Aguado y Albert Rivera EUROPA PRESS

Resumen:

Albert Rivera vuelva a estar en el ojo del huracán. El superdomingo electoral se saldó con un tenso escenario de pactos en importantes territorios en los que, una vez más, los naranjas serán la piedra angular de cuya decisión se desprendan necesariamente consecuencias a uno y a otro lado político.

Por un lado, levantar la línea roja de no pactar con gobiernos del PSOE iría en contra de la fórmula seguida por los naranjas desde que comenzase la carrera electoral de las generales; y tender puentes al PP, su opción predilecta desde el principio, no sería posible de no abrirse también a Vox y convertirse, como advirtió ayer José Luis Ábalos, en puerta de entrada de la ultraderecha en gobiernos locales y regionales.

No han pasado ni 48 horas desde que se conociesen los resultados electorales y las presiones a Albert Rivera para que abogue por la primera fórmula y no por la segunda no han hecho más que comenzar. Y las primeras llegan desde el seno del partido. Según ha podido conocer El Independiente, llegar a «cualquier acuerdo» con los de Santiago Abascal «provocaría grandes tensiones, cismas e, incluso dimisiones dentro del partido», según apuntan fuentes internas de la formación.

Y es que el sentir de parte de las bases no perdonarían que Ciudadanos se abriese a Vox. «El sentir mayoritario se mantiene en que lo de Vox es inaguantable y como nos acerquemos demasiado nos vamos a quemar. Hay que tener mucho cuidado», señalan desde el partido. «Tendríamos la cara manchada para siempre. No podemos presentarnos con los liberales en Europa habiendo pactado con populistas en España, que es precisamente lo que Macron pretende combatir».

Respecto al giro que daría el partido tendiendo puentes a izquierda, desde Cs aseguran que «es más fácil explicar y justificar que Rivera se confundió quizá en vetar a Sánchez en determinados territorios que dejar entrar a Vox», algo que, aseguran, «marcaría» al partido para siempre.

No podemos presentarnos con los liberales en Europa habiendo pactado con populistas en España»

Pero no son las únicas voces internas que coaccionan al líder naranja para que no sea la llave de la ultraderecha en municipios y autonomías. Conocida es la oposición del europarlamentario electo y cabeza de lista de Ciudadanos para Europa, Luis Garicano, seguidor de la corriente europeísta y antipopulista de Emmanuel Macron, principal competidor de la ultraderechista Marine Le Pen en Francia; o Marcos de Quinto, declarado partidario de no dejar entrar en los gobiernos a Vox y apostar por fórmulas constitucionalistas.

Sea como fuere, lo cierto es que Ciudadanos no descarta, por el momento, ninguna de las dos alternativas. Ya lo dejó claro ayer la recién elegida portavoz nacional del partido, Inés Arrimadas, quien anunció la creación de un Comité Nacional de Negociación de Gobiernos que se encargará de estudiar «caso por caso» y «con paciencia» el reparto de apoyos en función del territorio sin descartar ni a Vox ni a PSOE.

Además de decantar la balanza en Aragón o Castilla y León, los naranjas serán clave en el territorio más reñido, fragmentado y codiciado: Madrid. Así, José Luis Martínez-Almeida sería alcalde de contar con el beneplácito de Ciudadanos y Vox, si bien Begoña Villacís no ha tardado en jugar sus cartas y tender puentes al PSOE para que participe «e incluso apoye» un proyecto conjunto con los populares, lo que significaría la efectiva marginación de Santiago Abascal y el olvido de las intenciones de Ciudadanos de vetar a todos los socialistas que no fueran disidentes del sanchismo.

Por su parte, Díaz Ayuso podría reeditar el pacto a la andaluza en la Comunidad de Madrid con los apoyos de Cs (26) y Vox (12). Ignacio Aguado ya ha reiterado su intención de «hablar con el PP» para que luego «sean los partidos los que decidan si bloquean o permiten la investidura». La intención de Aguado pasaría por dejar, como en Andalucía, que fuese el PP quien negocie con Rocío Monasterio y evitar otra foto como la de Colón, al tiempo que cierra todas las posibilidades de plantear cualquier acuerdo con el PSOE.

Pero esta vez esta estrategia no les bastará a los naranjas, ya que desde Vox ya han anunciado que no aceptarán «cordones sanitarios». Como confirmó este lunes Iván Espinosa de los Monteros, por «respeto a sus votantes» no van a permitir un pacto como al que llegaron en la Junta de Andalucía, y avisa: «para gobernar tendrán que pactar con nosotros».

Macron atiza la conciencia de Rivera

«¡Con Rivera, no!». Los gritos de simpatizantes socialistas tras la victoria de Pedro Sánchez en las generales marcaba la línea que la militancia pedía de cara a posibles pactos. Pero apaciguados los ánimos y el furor del 28-A, desde Ferraz han vuelto a pedir a Ciudadanos que «pongan freno a las fuerzas que no respetan la Constitución, vengan de donde vengan» al tiempo que han instado a «levantar cordones sanitarios» para aislar a la «ultraderecha». «No podemos normalizar lo que en Europa es absolutamente alarmante», argumentaba el secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos.

El Ejecutivo ha puesto toda la carne en el asador con su visita a París para reunirse con el presidente de la República de Francia, Emmanuel Macron, en una cena que se estimaba fundamental para afianzar la posición de los socialistas en la Unión Europea tras los resultados del 26-M. Pero la cita conllevaba claramente una segunda lectura: lograr que el cabeza visible de los liberales europeos sirva como dique de contención a la posibilidad de que los naranjas se abran a la ultraderecha. Macron destaca por su beligerante discurso contra el populismo en general y contra el Frente Nacional de Marine Le Pen en particular, homólogo a lo que representaría Vox en España.

Las presiones también han llegado desde Barcelona, donde el ex primer ministro francés, Manuel Valls, que concurrió este domingo como candidato a la alcaldía de Barcelona en una plataforma apoyada por Ciudadanos, ya advirtió a Albert Rivera que romperá de manera «total y definitiva» sus relaciones con un partido que esté dispuesto a llegar a «cualquier acuerdo» con Vox.

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