Política

Vox amenaza con ir a septiembre sin cerrar el gobierno de la Comunidad de Madrid

Vuelve a la mesa de diálogo con Díaz Ayuso, después de dar por rotas las negociaciones, pero no tiene prisa para un acuerdo

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Vox amenaza con ir a septiembre sin cerrar el gobierno de la Comunidad de Madrid
Rocío Monasterio e Isabel Díaz Ayuso, en la Asamblea de Madrid.

Rocío Monasterio e Isabel Díaz Ayuso, en la Asamblea de Madrid. EFE

Resumen:

Vox no tiene prisa. Está dispuesta a apurar todos los plazos legales antes de decidir dar su apoyo a la popular Isabel Díaz Ayuso para la presidencia de la Comunidad de Madrid y, si es necesario, «tenemos tiempo hasta septiembre para cerrar un acuerdo», dicen en el partido de Santiago Abascal. Este miércoles se reanudan las conversaciones entre ambos partidos si nos atenemos al anuncio que, en este sentido, ha hecho su portavoz parlamentario, Iván Espinosa de los Monteros. En su entorno matizan que no necesariamente eso debe interpretarse como una reunión entre delegaciones sino como una mera apertura de negociaciones después de semanas de incomunicación.

El próximo 2 de julio, el presidente de la Asamblea madrileña, Juan Trinidad, debe convocar sesión de investidura entre el tercer y séptimo día siguiente, por lo que ésta debe celebrarse, por ley, no más tarde del 11 de julio. Si entonces no se otorgara la confianza a ningún candidato por mayoría absoluta, habría que ir a una segunda vuelta 48 horas después. Si tampoco resulta de esa votación un presidente, empieza a correr el calendario y si en dos meses no prospera ninguna candidatura se va a una repetición automática de elecciones. Por eso dice Vox que hasta septiembre hay tiempo, con la amenaza de tensar la cuerda hasta entonces.

En el PP miran esta estrategia con disgusto. Fuentes populares reprochan que no hubiera respuesta a la carta que Díaz Ayuso envió a su homóloga de Vox, Rocío Monasterio, el viernes de la semana pasada «en la que les tendía la mano para que volviera a la negociación». Asimismo, replican al tuit de Monasterio en el sentido de que no se podía romper «nada que no había comenzado». Argumentan los populares que «ya nos vimos con ellos en varias ocasiones» para intentar alcanzar un pacto sobre la base de un documento de 100 medidas «hasta que de manera unilateral rompieron y se levantaron de la mesa».

Aguado mantiene abierta la posibilidad de exigir la presidencia autonómica

Respecto a la intención de los interlocutores de Vox de regresar hoy al diálogo poco se sabía en el PP en la tarde de ayer. Las que sí continúan son las negociaciones con Ciudadanos, cuyo candidato, Ignacio Aguado, asegura que «todas las posibilidades están abiertas» ante la opción de que él mismo aspire a presidir la Comunidad de Madrid en una estrategia similar a la que de su compañera de partido, Begoña Villacís, que se saldó en fracaso. En una entrevista este martes en el programa «120 minutos» de Telemadrid, el candidato «naranja» reveló que en estos momentos se negocia «qué personas estarán en las áreas de gobierno y qué vamos a hacer esta legislatura», esto es, el programa de gobierno para los próximos cuatro años.

PP y Ciudadanos «nos sentamos todos los días», aunque todavía «estamos lejos a nivel programático y en estructuras de gobierno». Eso sí, ha querido dejar muy claro que su partido no quiere tripartitos y ha acusado al PP de haber firmado «cosas incompatibles», como lo es comprometer en el ayuntamiento un «gobierno de coalición PP-Ciudadanos-Vox», tal y como se dice de forma explícita en el documento secreto que los «números dos» de PP y Vox, Teodoro García Egea y Javier Ortega, respectivamente, firmaron en la madrugada del 14 al 15 de junio, día de la constitución de los ayuntamientos.

En definitiva, aún no hay nada cerrado en la Comunidad de Madrid más que la voluntad expresa de no dejar que gobierne la izquierda, en este caso el socialista Ángel Gabilondo, ganador de las elecciones, junto a Más Madrid y Unidas Podemos. Pero nada hace aventurar que las negociaciones no tropiecen en nuevos escollos. En todo caso, la ventaja de los estatutos autonómicos con respecto a la elección parlamentaria del presidente del Gobierno central, es que éstos sí marcan una fecha tope para convocar pleno de investidura, momento a partir del cual comienza la cuenta atrás para intentar evitar unas nuevas elecciones.

El fantasma de la repetición electoral

No sería, sin embargo, la primera vez que los madrileños tienen que acudir a las urnas en un plazo de cuatro o cinco meses. Ocurrió con el «tamayazo» en 2003 en lo que constituyó, hasta 2016, el único caso de repetición de comicios. Se llegó a octubre de ese año sin que socialistas e Izquierda Unida, por un lado, y el PP, por el otro, sumaran una mayoría suficiente para elegir a Rafael Simancas o a Esperanza Aguirre, respectivamente. Finalmente, la popular consiguió dos escaños más y, con ellos, la mayoría absoluta. Acabaría gobernando hasta 2012.