«Quitar Madrid Central no es ser de derechas, es de irresponsables». Las altas temperaturas del cuarto día de ola de calor en la capital no ha sido impedimento para que miles de madrileños llenasen la Gran Vía este sábado para defender la medida estrella del mandato de Manuela Carmena: Madrid Central.

El corazón de Madrid ha quedado inmovilizado durante algo más de una hora para albergar una multitudinaria manifestación que ha salido de la plaza de Callao y ha recorrido un trayecto de algo más de un kilómetro hasta la Plaza de Cibeles, donde los manifestantes han alzado la voz frente al Ayuntamiento de Madrid para exigir el mantenimiento del área restringida al tráfico. La organización cifra la convocatoria en 60.000 personas, lejos de los datos oficiales de la Policía Nacional: unos 5.000 asistentes.

El lunes  entra en vigor la moratoria de multas para todos los coches que accedan a Madrid Central, una medida impuesta por el nuevo consistorio, capitaneado por el popular José Luis Martínez Almeida con el apoyo de Ciudadanos y de Vox.

Bajo un sol de justicia, -40 grados según la AEMET- vecinos y comerciantes madrileños se han concentrado este sábado para dejar un mensaje claro al gobierno de PP y Ciudadanos: que el Distrito Centro no se toca, en pro de garantizar la salud de los ciudadanos y de combatir la lacra del cambio climático.

«La contaminación mata», «pensamos diferente, respiramos igual» o «hoy estamos en Madrid a 40 grados para no estar mañana a 50» son solo algunas de las proclamas que podían leerse en las decenas de pancartas desplegadas durante la concentración, que ha desfilado al ritmo de una batucada y en la que se han escuchado constantes consignas a favor de la iniciativa de Manuela Carmena. «Gobierne quien gobierne, Madrid Central se defiende», era alguna de las más repetidas.

La marcha estaba respaldada por la Plataforma de Defensa de Madrid Central que reúne a más de 70 organizaciones y parte de los comerciantes de la zona. Bajo el brazo, los defensores de la medida llevan el informe de Ecologistas en Acción con el que demuestran que Madrid Central ha logrado reducir la contaminación hasta el nivel más bajo en dos décadas en el mes de abril; además de las 220.000 firmas recogidas en el portal Change.org para exigir al nuevo gobierno municipal que no desmantele una medida que no es «de derechas o de izquierdas» sino que está destinada a «proteger el aire que respiramos».

Hace tan solo unos días, la directora del departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), María Neira, salía en defensa de Madrid Central al considerar que «todo lo que proteja la salud no se puede tocar». «Esperamos que en todas las ciudades, sobre todo las que tienen muchos habitantes, los planes que se pongan en marcha sean irreversibles», añadía Neira, una propuesta en línea con los planes del Ejecutivo de Sánchez, que pasan por hacer obligatorias las zonas de bajas emisiones en municipios de más de 50.000 habitantes.

El próximo lunes entra en vigor el que puede ser el primero de los pasos para la retirada efectiva de Madrid Central, una de las iniciativas recogidas en el programa electoral del PP para las elecciones del 26-M. Desde el 1 de julio y hasta al menos el 30 de septiembre, todos los coches que lo deseen, contaminantes o no, podrán acceder al Distrito Centro sin ser multados.

La moratoria de Villacís y Almeida traerá coches incluso a zonas donde estaba vetado el acceso del tráfico desde 2005, como el Barrio de Las Letras, Cortes y Lavapiés.