Pedro Sánchez ha ignorado completamente a Santiago Abascal, el líder de Vox, durante la sesión de investidura. Sí se ha dirigido a los máximos dirigentes del PP y de Ciudadanos, especialmente a Albert Rivera, al que ha imitado su discurso en el debate electoral: «¿Lo escucha, Rivera? Es la ultraderecha?».

Abascal, con el que había bastante expectación, se ha visto eclipsado por la encendida intervención final de Pablo Iglesias contra la negociación entablada por el PSOE. Y ha pedido la publicación de las actas de la negociación del Gobierno de Zapatero, cinco días después de que la Audiencia Nacional rechazara la querella del partido considerado por muchos como de extrema derecha.

Abascal ha repetido varias veces la expresión «dictadura progre» y ha acusado a los socialistas de trabajar para «romper la unidad constitucional» y para tumbar la «monarquía parlamentaria». Varias veces el patrón de Vox ha aludido a los pactos con «comunistas, etarras, chavistas y bolivarianos» y ha defendido a Amancio Ortega.

Defensa de Marlaska

Abascal no solo no ha criticado al PP y a Ciudadanos, a los que había dirigido todo tipo de lindezas (Vox llamó «sinverguenzas» a los naranjas desde la cuenta oficial de Twitter, y sus dirigentes, que aseguraron que Ciudadanos estaba maniatado por El Elíseo, recurre a descalificativos como «la derechita cobarde»). sino que ha pedido la dimisión del ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska alentar los ataques en el Orgullo Gay a dirigentes de Cs, siempre según Abascal.

Sánchez, que en ningún momento ha mirado a Abascal, ha realizado una encendida defensa del ministro del Interior, magistrado de profesión. También de las «víctimas del Franquismo cuyos familiares están enterrados en cunetas». Respondía lo último a las críticas de Abascal hacia «la obsesión por lo que pasó hace 80 años bien regada con chiringuitos y subvenciones».

«Chiringuitos y subvenciones»

«Señor Casado, señor Rivera, escuchen lo que dice el señor Abascal», ha soltado Sánchez. El número uno de Vox ha tirado de casos personales sin aportar nombres: «Me cuenta un autónomo que este verano no podrá tomarse días de vacaciones. «Me cuenta el empresario de una pyme que ha tenido que cerrar por la carga impositiva de los socialistas».

Ha criticado al «feminismo supremacista que no habla en nombre de todas las mujeres sino que responde a una ideología totalitaria»; al «animalismo, que no habla en nombre de los animales». Ha recordado que ellos tienen un diputado de color para defender que no son racistas y ha criticado que en España «se premia a quien entra ilegalmente». «Es una crueldad infinita: ustedes los solidarios prometen regalos al inmigrante en forma de asistencia sanitaria que luego no llega a todos los españoles». Ha pedido igualmente que se conozcan los datos sobre criminalidad, que bajo su parecer son cometidos mayoritariamente por extranjeros.

La Sanidad y los españoles

Al acabar su primera intervención, Abascal ha aludido al fundador del PSOE Pablo Iglesias, «que amenazó de muerte al señor Antonio Maura. Maura falleció tiroteado después en la calle». Aquí se ha venido arriba: «En aquella discusión intervinieron José Canalejas y Eduardo Dato, ambos asesinados más tarde».

«No puedo felicitarle ni desearle suerte, pero me apiado de su destino». Sánchez justo antes de finalizar sí ha mencionado a su rival político. «Lo que estamos escuchando es un discurso reaccionario muy preocupante que pone en cuestión nuestro modelo de convivencia. Cuestiona el respeto a las minorías,  la diversidad, enfrentando a hombres y mujeres, hablando de la dictadura progre o de chiringuitos feministas», ha concluido el presidente del Gobierno.