Las elecciones generales del próximo 10 de noviembre, las que según las encuestas reflotarán el tambaleante bipartidismo, tendrán seis actores protagonistas a nivel nacional. Con la irrupción de Íñigo Errejón, izquierdas y derechas ya se enfrentan tres para tres. Más partidos con la llegada de Más País. Más papeletas abigarradas, alianzas regionales, ensaladas de siglas y listas pactadas para cumplir cuotas.

Errejón no tiene estructura y debe coordinar una campaña electoral nacida a mes y medio de los comicios, a partir de un partido regional madrileño y sin implantación en los territorios. Ante ese escenario, el ex número dos de Podemos ha optado por tejer alianzas con partidos locales, en lo que Letras Libres definía esta semana como una «Internacional Regionalista» de pronóstico incierto. Su éxito no está, ni mucho menos, garantizado.

Errejón no ha elegido a compañeros boyantes en su aventura. Más bien al revés. Tanto Compromís como la Chunta Aragonesista, Equo o las mareas son actores políticos venidos a menos en las últimas elecciones. Algunos de ellos al borde de la irrelevancia o la crisis absoluta. Cada vez más arrinconados en solitario, alcanzar el Congreso es misión imposible para ellos en 2019 sin un trampolín nacional. Errejón emerge entonces como apuesta ante un Iglesias presuntamente desgastado.

La cúpula de Podemos en Murcia que ha fichado por Más País perdió cuatro escaños y casi un 8% de votos en las últimas elecciones autonómicas

Así ha sucedido con claridad meridiana en Murcia, donde la cúpula regional de Podemos se ha pasado casi en bloque a Más País de un día para otro. No pueden presumir de currículum. La candidatura encabezada por Óscar Urralburu fue última en las elecciones autonómicas de mayo, con sólo dos diputados y el 5,57% de los votos. Cuatro años antes había obtenido seis asientos en la Asamblea y más de un 13% de papeletas. En las generales de abril, Podemos mantuvo su escaño en la provincia, aunque perdió casi un 8% de voto respecto a la suma de Podemos e IU en las generales de 2015.

Más País pretende concurrir en las provincias con siete o más escaños, aunque no ha especificado cómo lo hará, por ejemplo, en Andalucía, uno de los caladeros de votos más decisivos y donde el panorama político admite más grises. Teresa Rodríguez llama a la unidad mientras presiona para tener voz propia en el Congreso, con Iglesias o por separado, siempre con la amenaza errejonista en la recámara. Sería insólito: errejonistas y anticapitalistas han sido corrientes históricamente enfrentadas dentro de Podemos y sus discursos públicos siguen caminos muy divergentes.

Compromís, en horas bajas en solitario

Andalucía es la gran apuesta para completar un tablero modesto. Compromís, que aprobó con un 70% del apoyo de su militancia aliarse con Errejón, es la otra joya de la corona. Pero cada vez menos brillante. El 28 de abril, Joan Baldoví consiguió retener la presencia regionalista en el Congreso. O más bien la suya propia. Compromís, que en 2015 y 2016 obtuvo más de 650.000 votos en la Comunidad Valenciana en coalición con Podemos, decidió concurrir en solitario en 2019. El resultado: 172.000 votos y un único escaño por la circunscripción de Valencia. Es decir, volvió prácticamente al mismo nivel que en 2011, cuando su eco mediático era mucho menor y la irrupción de Podemos no se había producido.

El estancamiento, cuando no crisis, de Compromís, también se dejó ver en las elecciones autonómicas, que se celebraron el mismo día que las generales en el caso de la Comunidad Valenciana. El efecto Sánchez impulsó a Ximo Puig y castigó a Mónica Oltra, que perdió tres puntos en las urnas, dos diputados en las Cortes y cedió la tercera plaza regional frente a Toni Cantó (Cs).

La decisión entre Podemos o Más País ha roto Equo, con su líder Juantxo López de Uralde aspirando a concurrir como independiente bajo el paraguas de Pablo Iglesias

Algo mejor fue el rendimiento autonómico de la Chunta Aragonesista, que el 26 de mayo consiguió el 6,26% de votos a nivel autonómico y logró 3 diputados, uno más que en la última cita de 2015. La Chunta, no obstante, es un partido muy diferente al que en 2003 logró nueve asientos en las Cortes con Chesús Bernal al frente. En el Congreso también quedan lejos los tiempos de Labordeta. El partido decidió no concurrir en las generales de abril. En 2015 lo hicieron en coalición con Izquierda Unida, logrando sólo un 6,16% y la región y perdiendo el escaño que habían obtenido en 2011 con la misma alianza.

Más País también integrará en sus candidaturas a miembros de Equo, cuyas bases han respaldado esta semana el acuerdo al que llegaron los equipos de trabajo de ambos partidos… con la oposición frontal del rostro más visible de los verdes, Juantxo López de Uralde, que ha expresado públicamente sus discrepancias con Errejón y ya ha anunciado que abandona el partido y concurrirá como independiente dentro de Podemos, donde aspira a hacer crecer las políticas verdes.

Equo toma la iniciativa contra la opinión de su ya ex líder, síntoma suficiente de la crisis de identidad que atraviesa la formación, rota en dos y que en ningún momento de su trayectoria ha conseguido despegar en solitario. Sólo ha cosechado éxitos en las generales bajo el paraguas de Pablo Iglesias, y en las europeas concurriendo en coalición con partidos regionales, entre ellos Compromís y la Chunta, de nuevo compañeros de viaje.

Errejón continúa pescando en los márgenes de la fraccionadísima izquierda antes de que este lunes a mediodía finalice el plazo para inscribir coaliciones ante la Junta Electoral Central. Aún está por dilucidar si En Marea se sumará al proyecto, aunque su enorme fracaso en abril frente al proyecto de Galicia En Común espanta a los responsables de Más País, que peinan el mercado en busca de refuerzos de última hora que ahuyenten la sensación de que el 10-N, el nuevo actor invitado a las urnas sea sólo la unión temporal e interesada de partidos en horas bajas.